Por: Christian Ramírez La pregunta debe haber rondado por la cabeza de Richard Linklater apenas terminó de editar su celebrada Boyhood, en el verano de 2014. Y ahora, ¿qué? Había que ingeniarse para hacerle frente a algo que, incluso antes de estrenarse siquiera, ya era celebrado como una obra maestra, la culminación de su estilo […]

  • 7 julio, 2016

Por: Christian Ramírez

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La pregunta debe haber rondado por la cabeza de Richard Linklater apenas terminó de editar su celebrada Boyhood, en el verano de 2014. Y ahora, ¿qué?

Había que ingeniarse para hacerle frente a algo que, incluso antes de estrenarse siquiera, ya era celebrado como una obra maestra, la culminación de su estilo y visión de mundo. Porque ojo, no se trataba sólo de una nueva película: después de pasarse una vida trabajando tranquilo y con pocas distracciones, transitando por la delgada línea que separa el cine indie del circuito comercial, Linklater se había convertido él mismo en una marca, y muchos estaban interesados en saber qué haría con ella.

Le llovían las preguntas. ¿Haría una secuela de Boyhood? ¿Una nueva película con Ethan Hawke? ¿Es verdad que iba a filmar una comedia sobre un tipo que se transforma en pez? (ver recuadro) ¿Cambiaría, de una vez por todas, su casa en Austin, Texas, por otra en Hollywood? Quizás era el momento de saltar a las grandes ligas y a mayores presupuestos, como hizo Scorsese a principios de los 2000 con Pandillas de Nueva York. No faltó, incluso, el afiebrado que lo imaginó dirigiendo una cinta de superhéroes. Lo cierto es que hasta las suposiciones llegaron tarde: antes, mucho antes de que las nominaciones al Oscar –a principios de 2015– lo convirtieran en trending topic, él ya había decidido hacia dónde dirigirse. Y más aún. Ya tenía rodada su siguiente película y todo en torno de ella resultaba muy familiar para quienes lo conocían de hace años.

Everybody Wants Some!! –así, con dos signos de exclamación– no es el filme épico que algunos esperaban, ni una comedia romántica al estilo de su trilogía Before, ni tampoco una segunda parte de Boyhood; sin embargo, la película parte en el momento exacto donde termina la anterior: un chico camina con sus bolsos hacia su nuevo hogar, una casa compartida, el fin de semana antes de entrar a la universidad. Pero no estamos en el siglo XXI como en Boyhood: esto es el sur de Texas, en el otoño de 1980. Los autos son grandes; los peinados, largos; las camisetas, apretadas, y los jeans, muy sueltos. Es la época en la que el propio director fue a la universidad, pero Jake –que así se llama el chico– tiene poco y nada de cineasta o artista: llega becado a formar parte del equipo de béisbol y, por el momento, sólo está interesado en llevarse bien con sus compañeros de equipo y observar en profundidad el paisaje femenino. En vez del ratón de bibliotecas, genio científico e inadaptado social, tan popular en las cintas universitarias de esa era –desde Animal House hasta La venganza de los nerds–, Linklater opta por lo inesperado y centra su película en los “jocks”, el estereotipo gringo del galán musculoso y competitivo. Y lo hace incluso a expensas de lo que en las comedias del género ocupa la mayor parte del conflicto y la trama: las mujeres. Por cierto que hay romance, conquista, equívocos y coqueteo en las cuotas requeridas, pero lo mejor de la película tiene que ver con la necesaria convivencia de un grupo de hombres que recién se viene conociendo. La forma en que se integran a un elenco o una tribu que ya tiene roles definidos para el líder, el charlatán y el idiota de rigor. Las reglas no escritas, los códigos, los juegos de machos, la integridad de una patota que no sólo tiene que aprender a vivir junta en una vieja casona, sino antes que todo debe entenderse dentro y fuera de la cancha.

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Alguien apuntó por ahí que Everybody Wants Some!! es el extraño caso de una película donde son los hombres y no las mujeres el verdadero objeto de deseo de la cámara. Y la evidencia está a la vista: harto torso desnudo, traje de baño, testosterona y músculo bien ejercitado para quien quiera recrear la vista. Al lado de esos alambicados, cómicos y algo homoeróticos despliegues de pavo real, el relajado y confiado atractivo esgrimido por las chicas es poco menos que señal de una madurez ante una pandilla de tipos que aún no se da ni por enterada.

Porque ése, en realidad, parece ser el punto de la cinta, el que Linklater rodea a la perfección antes de disparar en el blanco: nadie puede pretender toparse con revelaciones súbitas o epifanías cinematográficas en un ambiente en el que acabas de ingresar. Lo que ves, lo que está enfrente, lo que te dicen, lo que te dan o te niegan; todo eso y más está en el plano de las posibilidades; el mundo que viene aparece sugerido en medio de las cenizas de tu antigua vida y, por lo mismo, cuando nada está definido de forma clara, es tan bueno dejarse llevar como resistirse a ello. Lo que a Mason Jr. le cuesta todo Boyhood aprender, a Jake le queda claro en el breve fin de semana narrado por su película. Allá él si acierta o si equivoca, si gana o pierde el campeonato con su equipo. Algún día ésos serán recuerdos de hace treinta años, de algo que recién está comenzando.•••

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Y el filme sobre los 90, ¿cuándo?

La idea de Everybody Wants Some!! no tiene nada de nuevo. Linklater había tratado de hacerla por lo menos desde 2004, cuando comenzó a sugerir la idea de un filme que siguiera los pasos de su hoy legendaria tercera cinta: Dazed and Confused (1993). Así como ésta se ambientaba en mayo del 76, durante el último fin de semana de clases en un high school de Texas, el nuevo proyecto sería una suerte de continuación, situada en la década siguiente y quizás con personajes similares. Mucho de eso quedó en el resultado final y por lo mismo cabe preguntarse si, tal como ha hecho con la saga Before –donde cada nueve años retorna a filmar junto a Ethan Hawke y Julie Delpy–, algún día regresará a contarnos una nueva historia universitaria, esta vez narrada en los años 90.

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No al hombre pez

¿Quién trabaja doce años seguidos en la misma película para luego irse a filmar una comedia sobre un hombre pez? Fue la impresión de muchos al enterarse de que Linklater había sido fichado por Warner Bros. para filmar un remake de The Incredible Mr. Limpet, una comedia sobre un sujeto que se convierte en pez y ayuda a la marina a cazar submarinos nazis. ¿Acaso se había tomado algo? Desligado de esa locura, estuvo vinculado brevemente a un proyecto con Jennifer Lawrence, antes de entusiasmarse con Where’d You Go Bernardette?, acerca de una arquitecta que se extravía poco antes de viajar con su familia a la Antártica. Pero la gracia no es el argumento, sino la estrella interesada en filmarlo. Nada menos que Cate Blanchett. De modo que, Linklater sí está pensando en las grandes ligas.