El disco grabado por Elton John y su ídolo Leon Russell tiene el tono entrañable de un reencuentro de dos viejos amigos. Por Juan Venegas.

  • 24 marzo, 2011

 

El disco grabado por Elton John y su ídolo Leon Russell tiene el tono entrañable de un reencuentro de dos viejos amigos. Por Juan Venegas.

 

A fines de 2009, durante un safari en Africa, Elton John escuchó el tema Back to the island, de Leon Russell, y simplemente rompió en lágrimas. La áspera voz de Russell evocaba su época más feliz como artista, cuando en 1970 debutaba en el club Troubadour de Los Angeles, teniendo al propio Russell, uno de sus grandes ídolos, entre la audiencia.

Leon Russell, una verdadera leyenda como músico de sesión, había trabajado en todos los discos de Phil Spector, participado en sesiones con Frank Sinatra y colaborado con la mayoría de los miembros de la aristocracia del rock como Eric Clapton, George Harrison y Bob Dylan.

Desconectados por 38 años, desde que tocaron juntos en el Fillmore East en 1972, John sabía que el viejo Russell (69 años) no había tenido mucha suerte en el último tiempo, que se ganaba la vida tocando en clubes de poca monta y viajaba en un destartalado bus, tal como Bad Blake, el cantante country en decadencia interpretado por Jeff Bridges en la película Crazy heart.

Sólo bastó una llamada telefónica de Elton para que el par se juntara de nuevo y comenzara a grabar, junto al productor T-Bone Burnett, el álbum The union. Desde hacía tiempo John andaba con la idea de recapturar el sonido de sus clásicos discos Tumbleweed connection y Elton John, en los que había logrado combinar tan estupendamente el country con rockabilly, el gospel y el soul. Y qué mejor partner para intentarlo que Leon Russell.

El álbum, grabado en vivo, con ambos artistas tocando frente a frente, deriva en un intercambio de sus propios acentos, infl exiones y fraseos. Una retroalimentación musical, sin la acrobacia juvenil y vocal de los viejos tiempos, pero con un soul más profundo, y –por qué no decirlo- más triste y melancólico. Es como esos reencuentros de viejos amigos que no se ven por 40 años, pero que a pesar del paso del tiempo no pierden el humor, la conexión, el tacto y el respeto.

The union ostenta una cadencia romántica, un tempo que a veces pasa de ser fl emático a simplemente pueblerino; un registro fundido en la lucha de dos grandes pianos que se golpean fuerte e intensamente. Las voces veteranas de Elton y Russell, irreconciliables a primera escucha, al poco andar encuentran un camino común, que acaban por recorrer codo a codo, de principio a fin.

T-Bone Burnett, el productor del álbum, se limita a ofi ciar de anfi trión del reencuentro de estos dos verdaderos cocodrilos del rock, creando una atmósfera sonora cálida, sin recargas, con una banda y coros que la respaldan refi nadamente con un sonido campestre y religioso.

The union es un trabajo emotivo, colmado de historias que van mas allá de la música misma, escritas por el eterno Bernie Taupin o por el propio Leon Russell, que dan cuenta de los altos y bajos de la vida, de las añoranzas por los tiempos mozos y la gratitud por las nuevas oportunidades que a veces nos depara el destino. Como en la canción de Russell In the hands of angels, en la que el viejo pianista da las gracias por este inesperado reencuentro musical con John: “ellos conocían todos los lugares a los que necesitaba ir. Toda la gente que necesitaba conocer. Ellos sabían a quién yo necesitaba y quién me necesitaba. Y quiénes podrían ayudarme”.