Por: Christian Ramírez “Queremos hacer un documental sobre O.J. Simpson. Queremos que dure cinco horas”. El director Ezra Edelman vaciló antes de contestar. Esta gente de ESPN, ¿sabía de verdad en lo que se estaba metiendo? En general, a un realizador que trabaja por contrato se le pide que el producto a entregar sea lo […]

  • 23 junio, 2016

Por: Christian Ramírez

cazador

“Queremos hacer un documental sobre O.J. Simpson. Queremos que dure cinco horas”.
El director Ezra Edelman vaciló antes de contestar. Esta gente de ESPN, ¿sabía de verdad en lo que se estaba metiendo? En general, a un realizador que trabaja por contrato se le pide que el producto a entregar sea lo más breve posible y que gaste lo justo, pero Connor Schell, el vicepresidente de la compañía, prácticamente le estaba regalando a Edelman su billetera, porque el canal quería realizar productos más ambiciosos para su área de no ficción.

Y vaya ambición. O.J.: Made in America, estrenado entre aplausos durante el festival de Sundance a principios de año y exhibido por estos días en ESPN, es poco menos que monumental. Edelman y su equipo pasaron dos años rastreando imágenes, buscando testimonios y entrevistando a más de 60 personas y no sólo cumplió con las cinco horas solicitadas: se pasó en dos horas y media más, porque lo que andaba buscando armar no era el mero retrato de un ídolo caído, sino un complejo fresco en torno a la gloria deportiva, la fama y el ser negro o blanco en Los Ángeles, EE.UU., a fines del siglo XX. Dentro de ese gran esquema, la acusación de doble asesinato contra quien fuera una de las estrellas más grandes en la historia del fútbol americano, era sin duda el clímax de esta historia, pero no se explicaba cabalmente sin echar un largo vistazo al resto de esa extraña vida.

Es por lo mismo que ESPN dejó pasar al menos varios meses entre el estreno del documental y su aparición en TV y servicios de streaming. Primero había que diferenciarse de The People vs O.J. Simpson, la exitosa serie que el canal FX exhibió entre febrero y marzo con Cuba Gooding Jr. en el rol principal, junto a un elenco integrado por John Travolta, David Schwimmer y Sarah Paulson, entre otros. Ellos sí que estaban centrados en el proceso, la polémica y en los rarísimos personajes que circundaron el llamado “juicio del siglo”, antes del shock provocado por la sentencia absolutoria a favor de Simpson, en octubre de 1995.

[box num=”1”]

El docu abraza, por cierto, los aspectos escandalosos, pero intenta contestar una pregunta más interesante: cómo fue que este chico –criado en la pobrísima Potrero Hills, en San Francisco– se convirtió en el primer atleta afroamericano en ser adorado por el público blanco y las agencias publicitarias, a fines de los años 60, precisamente en el momento en que la tensión racial alcanzaba un punto límite. Varios entrevistados coinciden en el filme: “Es que O.J. no era negro. Era O.J. Es como si no tuviese color”. O como si él hubiera hecho un esfuerzo consciente por mimetizarse dentro de este mundo de agentes, actores, empresarios y miembros de country clubs, donde él no era en absoluto diferente a los otros sino uno más. Y, en ese sentido, el timing del filme no puede ser más perfecto, porque llega sólo un par de semanas después de la muerte de Muhammad Ali, un súper deportista que construyó su carrera y su vida en torno a lo contrario: a su raza y sus creencias. Mientras Ali perdía su título al rehusarse a ir a Vietnam y diversos atletas negros boicoteaban los juegos Olímpicos de 1968, el joven O.J. Simpson se negaba a hablar de política y culminaba sus años de fútbol universitario firmando contratos como rostro de Chevrolet y el canal ABC. Y eso que aún no había debutado como profesional, ni se había convertido en el escurridizo e imparable “The Juice”, figura de los Buffalo Bills con la camiseta 32.

¿Hasta qué punto una figura como ésa puede separarse de su origen sin que haya consecuencias? Fred Levinson, el publicista que en 1977 dirigió los históricos comerciales de Hertz Rent-A-Car, donde O.J. corre por un aeropuerto en busca de su auto, explica en el documental que se trata de un asunto de detalles: “Si observan los comerciales verán que no hay afroamericanos en ellos. Toda la gente que alienta en cámara a Simpson es blanca. Partimos de la base de que O.J. era una figura atractiva para los negros, pero sobre todo para los blancos”. Y tenían razón. Para entonces, hasta el propio Simpson creía en ello: tras divorciarse de su esposa en 1979, sólo saldría con rubias, entre ellas la joven Nicole Brown, con la que eventualmente se casó y de la cual abusaría físicamente en forma reiterada hasta su divorcio, en 1992.

Si bien mucho de eso era conocido, la cinta lo sitúa en un contexto mayor: un marco donde las condiciones de vida de la población afroamericana en California, la brutalidad policial y las protestas y saqueos en Los Ángeles tras la paliza a Rodney King, en marzo del 91, se contrastan contra los dramas privados de una estrella cuya noción de identidad comienza a disolverse. Es un extraño efecto de caminos paralelos, que se intersectan cuando el ídolo caído se convierte de golpe en el símbolo de una comunidad a la que nunca quiso pertenecer. Trágica ironía. •••
____________________________________________________

Los filmes de ESPN y PBS

En 2009, el canal deportivo inició su celebrada serie 30 for 30: treinta documentales para festejar las tres décadas de vida de la estación, sobre los temas más variados: la pelea entre Ali y Holmes, en 1980 (Muhammad & Larry), el triunfo de Sudáfrica en la copa mundial de rugby del 85 (The 16th man) o la vida de Chuck Wepner, el boxeador que inspiró al personaje de Rocky Balboa (The Real Rocky). Lo interesante es que, después de darse el gustito, el canal fue a por más. 30 for 30 se ha convertido en un verdadero semillero para jóvenes documentalistas y lleva tres ciclos, el último de los cuales partió en octubre del año pasado, con O.J.: Made in America como su pieza central.

Pero éste no es el único súper documental deportivo en circulación. Quienes tienen Apple TV, busquen con su comando la app del canal PBS. Desde mediados de abril, éste ofrece en streaming Jackie Robinson, un filme en dos partes acerca del primer jugador moderno que rompió las barreras raciales en el deporte profesional. Robinson llegó a ocupar segunda base por los Brooklyn Dodgers más de sesenta años después de que el último afroamericano participara en las ligas mayores de béisbol, cambiando para siempre la historia de esa disciplina y acelerando la lucha por los derechos civiles. El documental, dirigido por el premiado Ken Burns (The Civil War), narra esa vida de forma brillante y, por si fuera poco, el presidente Barack Obama se luce como uno de los entrevistados.