Desde un tiempo a esta parte la canción francesa ha tenido un notable resurgimiento. Todo, a partir de una nueva generación que ha retomado la larga tradición crooner de los galos y la ha puesto al día con los sonidos de hoy. Más anclados en la tradición de inclinaciones anglo de Serge Gainsbourg que en […]

  • 2 abril, 2008

Desde un tiempo a esta parte la canción francesa ha tenido un notable resurgimiento. Todo, a partir de una nueva generación que ha retomado la larga tradición crooner de los galos y la ha puesto al día con los sonidos de hoy. Más anclados en la tradición de inclinaciones anglo de Serge Gainsbourg que en el purismo de Aznavour o Leo Ferré, personajes como Keren Ann, Charlotte Gainsbourg y Benjamin Biolay han puesto al día el coolness parisino con discos de gran factura. Es precisamente este último, Biolay, el niño lindo de la escena, compositor, productor y talentoso cantante el que pisará el escenario del teatro Oriente el próximo 26 de abril. Aunque varios de sus discos tienen una impronta quizá demasiado cool, lo cierto es que resultan también encantadores. Si quiere ir con su señora, querido lector, le recomiendo tenga tolerancia al fracaso y sentido de la proporción, ya que Biolay es un emblema de aquel arquetipo alguna vez descrito comoel francesito buenmozón, muy valorado en nuestras tierras. Un concierto más para el paladar santiaguino –según todos los sociólogos, ávido de cultura después de la estridente pasada de Ennio Morricone por nuestro país–. Let them come.