El próximo 17 de junio comienzan las funciones de Un baile de máscaras, la ópera de Giuseppe Verdi que el Teatro Municipal de Santiago programó como segundo título de su temporada lírica. Uno de los más hermosos trabajos del compositor italiano, que sirve de perfecta bisagra en la evolución de su trayectoria entre la popular […]

  • 30 mayo, 2008

El próximo 17 de junio comienzan las funciones de Un baile de máscaras, la ópera de Giuseppe Verdi que el Teatro Municipal de Santiago programó como segundo título de su temporada lírica. Uno de los más hermosos trabajos del compositor italiano, que sirve de perfecta bisagra en la evolución de su trayectoria entre la popular trilogía Rigoletto-Trovador-Traviata y las obras de madurez con las que alcanzaría la cúspide de su genio, ha estado ausente del escenario capitalino desde 1996, y su regreso cuenta con nombres muy atractivos: bajo la batuta de Rani Calderón, cantarán el tenor David Rendall –sólido Otello en las malogradas funciones de hace dos años–, el prestigioso barítono rumano Alexandru Agache y la soprano chilena Angela Marambio, cada vez mejor posicionada en la escena internacional, con compromisos para el próximo año en escenarios como el Covent Garden de Londres y el Met de Nueva York. Un baile de máscaras mezcla el drama, el humor y el romance y está llena de algunas de las más bellas melodías verdianas; si quiere ir preparándose para las funciones del Municipal, recomendamos nuestras versiones discográficas favoritas: la de Giuseppe Di Stefano, Maria Callas y Ettore Bastianini en vivo en La Scala de Milán, dirigidos por Gavazzeni en 1957 (muy superior a la grabación del tenor y la soprano el año anterior); cualquiera de las tres protagonizadas por Plácido Domingo (con las batutas de Riccardo Muti, Claudio Abbado o Von Karajan en su última ópera en disco antes de morir) y muy especialmente las insuperables interpretaciones de Carlo Bergonzi y Luciano Pavarotti, cada uno con dos versiones completas.