The Cars, el influyente grupo de la new wave estadounidense, vuelve con nuevo disco tras un cuarto de siglo de separación. Por Juan Venegas

  • 20 mayo, 2011

The Cars, el influyente grupo de la new wave estadounidense, vuelve con nuevo disco tras un cuarto de siglo de separación. Por Juan Venegas

¿Se imaginan a Charlie Sheen y John Cryer intentando reeditar el éxito de Two and a half men en 20 años más? Probablemente el resultado sería de un patetismo escabroso. Claro, no es nada fácil revivir el encanto de un proyecto después de una larga separación. Sin embargo, en el terreno musical, los integrantes de The Cars, grupo ícono de la new wave de los 80, parecen pensar distinto. Luego de más de dos décadas de alejamiento, acaban de retornar con Move like this, un fl amante disco de estudio que continúa la saga interrumpida allá por 1987, cuando editaron el álbum Door to door.

Como es habitual, existía el temor de encontrarse con otro álbum de viejas glorias, insípido y predecible, pero este prejuicio se esfuma rápidamente desde el instante que oprimimos el botón de play. Con el arranque minimalista a lo Kraftwerk del tema Blue tip, The Cars nos comunica desde el primer minuto que lo suyo no será un mero viaje nostálgico y que estamos frente a un verdadero conjunto de superdotados del rock and roll. Un cuarteto inteligente y avispado, que no pierde un solo beat en exageraciones musicales. Como diría Martin, el personaj de Stephen Rea en el fi lm Nothing personal (2009), “el talento reside en saber cuándo parar”, y eso The Cars lo hace a la perfección.

El álbum rebosa de citas a grupos clásicos como Roxy Music, Yellow Magic Orchestra y Devo, al mismo tiempo que se aventura con sonoridades de la electrónica contemporánea. The Cars vuelve, en gran medida, para reafi rmar la vieja idea de que lo único necesario para hacer un gran disco son un puñado de buenas canciones y un cerebro agudo a la hora de mezclar los ingredientes.

Maestro en la combinación de voces, guitarras y sintetizadores, el grupo nacido en Boston suena más oscuro y a la vez más accesible que nunca. Administra con tino su marca registrada, esa clásica dualidad entre lo light y lo trascendente, entre los sonidos amigables y los peligrosos.

Sin el aporte de Ben Orr (bajo y vocales), fallecido en 2000, Rick Ocaseck se instala con comodidad frente al micrófono en las diez canciones que conforman el álbum. Su tono frío e irónico resulta más que contundente, ya sea a la hora de enfrentar una balada como Take another look o un tema corrosivo como Drag on forever, en el que dosifi ca con exactitud infl uencias de Lou Reed y Bryan Ferry.

Move like this es un disco del que no es fácil bajarse sin antes ser capturado por sus innumerables highlights. Un trabajo que sin modestia nos plantea apreciar el pop rock en su más ilustre desnudez. Habrán pasado 25 años para escuchar un nuevo álbum de The Cars pero, como dice el cliché, la espera valió la pena. Para ser un modelo de 1976, The Cars sigue corriendo como un auto cero kilómetro.