Sin promoción ni medios de comunicación, sin llamados ni reclutamientos, hoy Fundación Trascender tiene 1.000 voluntarios.

  • 1 junio, 2007

Sin promoción ni medios de comunicación, sin llamados ni reclutamientos, hoy Fundación Trascender cuenta con 1.000 voluntarios, desde publicistas hasta ingenieros. Todos profesionales que han llegado solo por el boca a boca. La evaluación que hacen en estos 5 años de gestión, equivaldría a puros números azules.
Por Franco Vera M; fotos, Verónica Ortiz.

Fundación Trascender funciona como una especie de banco. Pero un banco que no presta dinero, sino que presta profesionales para que otras fundaciones –pequeñas y grandes– puedan acceder a una asesoría profesional en cualquier área, sin pagar un solo peso.

 

Nació con el objetivo de contribuir a la superación de la pobreza en forma concreta, conectando a profesionales voluntarios que quieran donar tiempo de su especialidad o área profesional a instituciones sin fines de lucro ligadas al tema de la pobreza. “Nos contactan distintas fundaciones que nos piden algún profesional para desarrollar un proyecto interno, por un tiempo acotado, en áreas que van desde la administración hasta el diseño. Por lo general son fundaciones que no tienen los recursos para contratar los servicios profesionales y nosotros estamos ahí para trabajar”, explica Jaime Ruiz-Tagle, presidente de Fundación Trascender.

La gracia de este modelo, es que posibilita que profesionales que tienen vocación de servicio puedan ayudar en un asunto específico, contribuyendo de forma concreta a alguna institución con carencias, la que recibe una asesoría con la que no podría contar de otra manera, porque no existen recursos para hacerlo. Estos proyectos tienen una duración de cuatro a seis meses.

La idea partió de un grupo de amigos que compartían la inquietud de hacer algún proyecto social concreto, en donde pudieran incorporar profesionales de su generación –entre 25 y 40 años–, para hacer un trabajo serio. “Nos juntamos más de un año a discutir distintas alternativas. Todos sentíamos que teníamos educación y muchas posibilidades de compartir esta suerte con quienes no la tenían. Empezamos a darle vueltas y de a poco empezó a surgir el modelo de lo que es Trascender hoy”, recuerda Jaime, quien además es gerente general de Avícola y Comercial El Toco Ltda.

Mientras definían el modelo, notaron que lo que estaban generando era completamente atípico. “No encontramos en ninguna parte del mundo una institución que hiciera un trabajo similar. Y lo que nos motivaba era muy simple: somos una generación de profesionales que hemos recibido una educación de excelencia, y nuestro deber es retribuir al país, generando un vehículo que permita que los profesionales se involucren”, cuenta Ruiz-Tagle.

SALE FACIL Y SALE BIEN

Tenían claro que había muchas organizaciones sociales ligadas al mundo de la pobreza con graves problemas de financiamiento y de administración que necesitaban ayuda. Entendiendo esa carencia y viendo que contaban con un gran grupo de personas con ganas de ayudar, decidieron hacer de la fundación una intermediaria entre aquellas organizaciones sociales que requieren proyectos, y los voluntarios dispuestos a donar su tiempo profesional. “Lo genial de esto es que le estamos pidiendo al voluntario que ayude en lo que él sabe hacer. Por lo tanto le sale fácil y le sale bien”, explica María Paz Rencoret, directora ejecutiva.

Para que las cosas funcionen, la Fundación le da énfasis a la optimización de sus recursos. “Poner un psicólogo a atender a un niño no es tan multiplicador como que este psicólogo capacite o prepare al equipo que atiende al niño. Por lo tanto, buscamos que los proyectos generen algún material o capacitación para las instituciones con un efecto multiplicador. Esto permite que la organización no dependa siempre del voluntario, sino que el aprendizaje quede instalado y la organización dé un salto, se profesionalice y tenga una mejor gestión”, explica María Paz. Por eso la importancia de un grupo multidisciplinario, que va desde sicólogos que capacitan a personal hasta ingenieros comerciales que trabajan temas de administración y gestión interna, o publicistas y arquitectos. Todo vale.

El éxito de los proyectos es en torno al 96%. Este depende de que el objetivo se cumpla y de que el nivel de satisfacción, tanto de la organización social como del voluntario, termine con una calificación alta. “El éxito depende de nuestra gestión, pues acá no solo derivamos al voluntario. También hacemos un seguimiento y una evaluación. Entonces, tomamos a la institución como cliente y satisfacemos su necesidad, haciendo una gestión de acompañamiento y seguimiento hasta el final”, comenta Loreto Bezanilla, directora de comunicaciones.

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CADA PESO VALE POR NUEVE

La rentabilidad de cada peso que recibe esta fundación es altísima. Según un cálculo que se utiliza a nivel internacional para medir la eficiencia de la administración en las fundaciones, han determinado que cada peso donado a ellos se multiplica nueve veces, promedio muy alto, sobre todo en nuestro país.

Disponen de diversas fuentes de financiamiento, aunque están en permanente búsqueda de nuevos socios. Tienen aliados estratégicos en algunas empresas, hay personas naturales que hacen donaciones a través de descuentos por tarjeta de crédito o cuenta corriente, y cuentan además con algunos socios a los que llaman “donantes ángeles”, quienes hacen aportes importantes. Empresarios y personas retiradas que creen en el proyecto y que se mantienen en estricto anonimato.

Actualmente Fundación Trascender tiene dos filiales, la central de Santiago y una réplica en Puerto Montt. Sin embargo, la demanda les llega de todo el país. Como el trabajo que realizan implica supervisión constante, es raro que puedan apoyar a fundaciones de otras ciudades. Por lo mismo, están planeando abrir dos nuevas sedes en el norte y sur (una estaría lista para el segundo semestre de este año y la otra en 2008). El problema es que los recursos no alcanzan, y necesitan más coordinadores para abrazar más proyectos. Por ahora lo importante es que el modelo
es replicable y que en Puerto Montt, por ejemplo, se han cumplido las expectativas al 100%.