El dueño del Bar Liguria es un apasionado de la chilenidad y un entusiasta promotor de nuestros sabores, ritmos y paisajes. En sus recomendados se respira amor a la patria.

  • 13 septiembre, 2018

Un destino: Chiloé

Es mi destino favorito en la vida. Lo que más me motiva a volver a Chiloé es la diversidad de paisajes, y cómo cambian durante el día. Las mejores nubes, los mejores cielos, las mejores ostras, la mejor gente. Preparar y comer curanto un día entero y terminar bailando con algo de lluvia al lado de un fuego, salir a cosechar papas y a pescar sierras. Pasar la tarde tomando chicha de manzana mirando el campo y los chanchos hermosos. Perderse en el campo o en los bosques. Siempre llego cargado de ilusión y de vino a mi Chiloé querido. No se puede dejar de ir al restaurante Travesía, de Lorna Muñoz, para entender la biodiversidad de la isla y su abanico cultural.

 

Un parque: Quinta Normal

Un sábado o domingo es el paseo perfecto. Museos, arte callejero, estación de metro, comida de cocinería, extensos pastos donde echarse a pasar la tarde con los niños. Diseñado en su origen por Claudio Gay, distintos arquitectos chilenos han dejado su huella ahí. La Quinta Normal tiene todo lo que adolece el oriente de Santiago: buen gusto, chilenidad, diversidad, paisaje natural, inclusión, memoria. Y después devolverse por el barrio Yungay, por si nos topamos con Redolés en alguna esquina.

 

Una serie: La cacería

Me voló la cabeza la serie de Mega. El punto de vista netamente policial del caso de las niñas de Alto Hospicio fue muy distinto a cualquier otra serie. La producción revisa los sucesos trágicos de hace casi 20 años y que nos devuelve a un Chile tan igual al de hoy: la segregación brutal de la pobreza en un país que solo quiere olvidar su pasado lo más rápido posible. Los actores: Francisco Melo, Erto Pantoja, Giannina Fruttero, Gastón Salgado están sobresalientes. Los colores, los encuadres, los rostros, la tensión de la familia que intuye la peor tragedia. De lo mejor que he visto en la televisión chilena este año. 

 

Un disco: Los chileneros

Tuve la suerte de conocerlos, de estar en sus casas, de escucharlos hablar y cantar. Muchas veces nos quedamos hasta tarde comiendo y tomando en el bar. Tres voces, un piano, acordeón, guitarra y el pandero con el tormento. Perico, Baucha y don Nano. Además de quererlos tanto en vida, fui también a sus respectivos velorios y funerales. El del Perico fue alucinante, lleno de músicos: de cuecas, de boleros, de rock. Llovía a mares y se cantó hasta la madrugada con Lalo Parra, Los Tres, Los Bunkers y Rabanito. El disco producido por Mario Rojas y Daniel Muñoz es una delicia. Ideal para escuchar con un tinto al alcance de la mano.

 

Un plato: la cazuela de gallina nogada

La Bodeguita de Muñoz, en San Esteban de Los Andes. A una hora y algo más de Santiago, en las afueras de San Esteban, está La Bodeguita de Muñoz. La cazuela de gallina nogada es una tradición de la zona. A los santiaguinos les encanta hablar de los países europeos donde en las afueras de una ciudad importante se come distinto. Acá pasa lo mismo, pero muchos no se dan cuenta. Este plato es un monumento a la chilenidad: gallina de campo trozada, con un caldo espesado con nueces y ligado con algo de crema. Se sirve bien caliente con una papa cocida. Tan simple y tan pero tan sofisticado a la vez.