Este jueves es el aniversario masacre en Plaza Tiananmen en el país asiático. El matemático Yang Jianli es un sobreviviente del ataque y creador de la fundacion “China para el siglo XXI”. Conversó con Sascha Hannig, investigadora de la Fundación Para el Progreso (FPP). Este es un extracto de esa entrevista.

  • 2 junio, 2020

En Shangdong, China, en plena época de la revolución cultural, después  que Mao Zedong diera el “gran salto hacia delante”, el padre de Yang Jianli, Fengshan, un funcionario local y oficial del partido Comunista, fue llevado a un campo de concentración en manos de los rebeldes movilizados por Mao. “Estaba aterrorizado”, dice Jianli, quien nació tres años antes de la revolución Cultural y apenas tiene memoria de su inicio, confiesa. Ya con más edad, relata que “la situación era elegir matar o ser asesinado”.

Hace 31 años, unos mil disidentes chinos fueron víctima de la masacre de Tiananmen, en la que tras una serie de protestas, el ejército disolvió las manifestaciones en la emblemática plaza de Pekín con desmedida fuerza. Jianli se considera afortunado: sobrevivió por cosas del azar. Hoy es Doctor de Harvard y Berkeley y pasa sus días investigando sobre el gigante asiático, la oposición a éste y cómo derrocar a un régimen cuya potencia es clave para la economía mundial. Creó la fundacion “China para el siglo XXI” y muchos lo conocen como “el arquitecto del futuro en China”. Antes de eso, formó parte del Partido Comunista, del cual hoy es férreo opositor, e incluso ha sido categórico en que el gobierno tiene directa responsabilidad en la expansión del Covid-19.

-SH: ¿Por qué decidiste partir a Estados Unidos?

-YJ: Salí de China por primera vez en 1986. En ese momento intenté dejar el partido yéndome del país. Estados Unidos era la mejor opción para ir a la educación superior. En ese momento, todavía albergaba sueños de convertirme en matemático. Tres años después, el movimiento estudiantil estalló en Beijing, desencadenado por la muerte de Hu Yaobang. La gente simplemente salió a las calles para protestar y apoyar la política de Hu Yaobang de proteger a los intelectuales liberales y también exigió una mayor participación política en las decisiones y se opuso a la corrupción gubernamental. De repente, mi esperanza se reavivó y pensé: «Necesito ser parte de eso, creo que esto representa el futuro de China, simplemente no puedo evitar unirme a ellos». Entonces, volví a Beijing para unirme al movimiento, y luego, ya sabes lo que sucedió: la masacre.

La noche del 3 de junio de 1989, los tanques comenzaron a rodar por Beijing siguiendo órdenes del gobierno y aplastaron a cientos de estudiantes, otros fueron atacados con gases venenoso y muchos resultaron gravemente heridos al intentar escapar.

Más adelante, en el año 2002, Jianli fue arrestado y encarcelado por cinco años por traición al Estado al intentar ayudar al movimiento obrero con las estrategias de lucha no violenta. Pasó casi dos años en aislamiento solitario. “Fue la parte más difícil de mi encarcelamiento”, confiesa. “Con la presión de los Estados Unidos y la comunidad internacional, el gobierno chino acordó mejorar mi situación. Más tarde, me acusaron de espionaje y entrada ilegal al país y me sentenciaron a cinco años más de prisión”.

-SH: Con frencuencia te refieres a China como una “superpotencia fascista”. ¿Es posible derribar pacíficamente al régimen primero y reconstruir una China pacífica que respete la voluntad del pueblo sin afectar la economía de países que dependen de esta?

-Creo que es posible, aunque es muy difícil. La comunidad internacional debe reconocer lo que es China: un estado criminal. Además necesitamos una oposición democrática viable en China y el reconocimiento internacional de esa oposición. Si tenemos una oposición democrática, entonces creo que habrá una grieta en el liderazgo. Cuando tenemos una grieta en el liderazgo con oposición viable y apoyo internacional, sé que podemos elaborar un calendario para la democratización en China.

-SH: ¿Ves semejanzas entre cómo el Partido Comunista Chino encubrió la masacre de la Plaza Tiananmen en 1989 y cómo cubrieron el brote de Coronavirus en 2020?

-La naturaleza de este régimen no ha cambiado, aunque China ha experimentado un cambio tremendo, especialmente económico. Hoy la crisis de salud pública, el brote de coronavirus, una vez más expuso la naturaleza de este régimen.

SH-¿Crees que el Partido Comunista es el responsable por el brote de coronavirus?

-De acuerdo a la evidencia que hemos recopilado el PCCh es casi totalmente responsable de que este virus se convirtiera en una pandemia global. Cuando el brote de virus comenzó en China, la primera reacción del régimen fue el encubrimiento. Reprimieron la libertad de expresión, y persiguieron a quienes denunciaban. Algunos expertos estimaron que se retrasó al menos tres semanas la reacción necesaria, lo que provocó que se propagara por todo el mundo. Y todos conocemos la historia del denunciante Li Wenliang. Su muerte en realidad desató la ira de la gente en China contra el gobierno y causó que la población demande libertad de expresión. Él es una voz muy fuerte, es un símbolo sin precedente.

El prestigio de las universidades chinas

“Cuando fui a la escuela a principios de los 80, era muy diferente de ahora. Acabábamos de escapar del terror de la Revolución Cultural durante la cual la universidad cerró durante 10 años. Cuando acababa de reabrir, todo el mundo hablaba en serio sobre sus estudios y sobre los estándares académicos. Considerábamos que el rendimiento académico era más importante que cualquier otra cosa, y el presidente académico de la universidad era la persona más poderosa. Pero después de la Plaza Tiananmen, la situación cambió”. Relata Jianli. “Ahora la principal autoridad depende de sus lazos con el partido. Entonces, todas las universidades ahora se han convertido en agencias gubernamentales. En todas y cada una de las aulas hay cámaras que miran lo que dicen los maestros y los alumnos, cómo discuten los problemas. Para asegurarse de que siguen las líneas del partido. Por lo tanto, no es solo una agencia gubernamental, sino que está totalmente vigilada por el Gran Hermano”.

-SH: Sin embargo las universidades chinas se han abierto paso para obtener un rango superior en las clasificaciones internacionales, superan a universidades prestigiosas en EEUU e Inglaterra. ¿Por qué crees que es eso?

-Cuando clasifican las escuelas de todo el mundo, a veces universidades chinas llegan a la cima, como lo hizo la Universidad de Tsinghua. Pero no creo que esto sea correcto. Sé cuán corrupta es la escuela y cómo todos los profesores se copian entre sí, participan en conductas de corrupción, por lo que no creo que realmente estén a la altura de ese estándar. No sé cómo eligen a las universidades en este ranking, pero no me lo creo.