Todo comenzó en 1927, cuando Louis B. Mayer, a la cabeza del estudio Metro- Goldwyn-Meyer (MGM), impulsó la idea de crear una organización que pudiera beneficiar a la industria del cine. Se creó así la Academy of Motion Picture Arts and Sciences, que en 1928 creó un premio para repartir en 12 categorías. Nacía una tradición que llega hasta nuestro días y que desde 1929 ha entregado nada menos que 2.768 estatuillas. Pero mientras la fiesta de los Oscar sigue su curso (la entrega de los premios este año será el 27 de febrero), MGM no lo ha pasado muy bien últimamente. El estudio responsable de películas como El mago de Oz y Lo Que El Viento Se llevó logró salir de la bancarrota recién el 21 de diciembre pasado gracias a 500 millones de dólares inyectados por J. P. Morgan y un nuevo equipo directivo nombrado por sus acreedores. Esta es una buena noticia, tanto para MGM, que podrá seguir compitiendo por los Oscar, como para quienes esperan la nueva película de la saga James Bond, cuya producción había sido suspendida el año pasado por los problemas financieros del estudio.

  • 25 enero, 2011

Todo comenzó en 1927, cuando Louis B. Mayer, a la cabeza del estudio Metro- Goldwyn-Meyer (MGM), impulsó la idea de crear una organización que pudiera beneficiar a la industria del cine. Se creó así la Academy of Motion Picture Arts and Sciences, que en 1928 creó un premio para repartir en 12 categorías. Nacía una tradición que llega hasta nuestro días y que desde 1929 ha entregado nada menos que 2.768 estatuillas. Pero mientras la fiesta de los Oscar sigue su curso (la entrega de los premios este año será el 27 de febrero), MGM no lo ha pasado muy bien últimamente. El estudio responsable de películas como El mago de Oz y Lo Que El Viento Se llevó logró salir de la bancarrota recién el 21 de diciembre pasado gracias a 500 millones de dólares inyectados por J. P. Morgan y un nuevo equipo directivo nombrado por sus acreedores. Esta es una buena noticia, tanto para MGM, que podrá seguir compitiendo por los Oscar, como para quienes esperan la nueva película de la saga James Bond, cuya producción había sido suspendida el año pasado por los problemas financieros del estudio.

Aldo van Weezel. Profesor asociado, facultad de Comunicación, Universidad de los Andes. Socio director, Consultora Estratégica de Medios Triplemás.

Todo comenzó en 1927, cuando Louis B. Mayer, a la cabeza del estudio Metro- Goldwyn-Meyer (MGM), impulsó la idea de crear una organización que pudiera beneficiar a la industria del cine. Se creó así la Academy of Motion Picture Arts and Sciences, que en 1928 creó un premio para repartir en 12 categorías. Nacía una tradición que llega hasta nuestro días y que desde 1929 ha entregado nada menos que 2.768 estatuillas. Pero mientras la fiesta de los Oscar sigue su curso (la entrega de los premios este año será el 27 de febrero), MGM no lo ha pasado muy bien últimamente. El estudio responsable de películas como El mago de Oz y Lo Que El Viento Se llevó logró salir de la bancarrota recién el 21 de diciembre pasado gracias a 500 millones de dólares inyectados por J. P. Morgan y un nuevo equipo directivo nombrado por sus acreedores. Esta es una buena noticia, tanto para MGM, que podrá seguir compitiendo por los Oscar, como para quienes esperan la nueva película de la saga James Bond, cuya producción había sido suspendida el año pasado por los problemas financieros del estudio.

El temido sobre azul en Canal 13

Aunque se hablaba de 200 e incluso de 300 despidos en Canal 13, la cifra final fue 101 (sí, como en 101 dálmatas), incluyendo a periodistas emblemáticos de la estación, como lo son Alipio Vera y Pablo Honorato. Además, renunciaron los sacerdotes Fernando Montes y Fernando Chomali al saber que sus comentarios religiosos serían transmitidos sólo a la hora del cierre de transmisiones. La reducción de personal en el canal que ahora controla Andrónico Luksic se veía venir, ya que siempre se comentó que Canal 13 era poco eficiente en esa área. Sin embargo, el alejamiento de Montes y Chomali no deja de ser una señal complicada para un canal que todavía pertenece en un 33% a la Iglesia Católica.

La pelea por la ley de TV digital

El decreto 264, referente a la televisión digital y que fue publicado en octubre de 2010, se ha transformado en el tema de una nueva disputa política entre el oficialismo y la Concertación. Esta considera dicha norma inconstitucional. El breve decreto permite otorgar y renovar permisos para transmisiones digitales de prueba hasta por 5 años. Los permisos no son sólo para los canales abiertos existentes, sino también para otorgar nuevas frecuencias. Más allá de si la norma es constitucional o no (el Tribunal Constitucional se pronunciará en marzo al respecto), la entrega de frecuencias se hará de acuerdo a la actual legislación. Esto significa que a quien quiera una concesión le bastaría participar en el concurso público que organice el CNTV garantizado en su postulación una “óptima transmisión” y prometiendo un “correcto funcionamiento” del servicio televisivo. Es cierto que la tramitación de la ley de televisión digital ha sido muy lenta en el parlamento, pero el decreto 264 podría no ser la solución adecuada si se quiere mejorar la televisión abierta en Chile.