No obstante los altos porcentajes de ocupación hotelera y los grupetes de extranjeros con que usted se pueda topar en diversos barrios, Santiago es una ciudad poco turística. Pero pronto comenzarán a circular atractivos buses de dos pisos al más puro estilo Londres, Madrid o París, para captar todo el espectáculo capitalino a favor del […]

  • 1 junio, 2007

No obstante los altos porcentajes de ocupación hotelera y los grupetes de extranjeros con que usted se pueda topar en diversos barrios, Santiago es una ciudad poco turística. Pero pronto comenzarán a circular atractivos buses de dos pisos al más puro estilo Londres, Madrid o París, para captar todo el espectáculo capitalino a favor del visitante.
Por Franco Vera M.

Enrique “Cote” Evans –director de la revista Travel Time, del Canal del Senado, empresario y abogado, entre otros menesteres– y su socio Cristián Raggio –socio propietario de Portofino Consultoría– tienen kilómetros acumulados como para ir a la luna de ida y vuelta.
No es raro, entonces, que entre tanto viaje dimensionaran el todavía virgen potencial turístico de Santiago. ¿Adónde se van los turistas cuando llegan aquí? ¿Por qué en San Pedro de Atacama, Puerto Montt o la Patagonia se ven por todas partes y en Santiago se diluyen?

Hasta ahora, el extranjero que quiere hacer un city tour por Santiago tiene dos opciones: o tomar un bus de turismo dando una vuelta por la ciudad que toma unas tres horas o arriesgarse a que un taxi lo pasee por donde el taxista crea interesante. Tal como están las cosas, incurrir en el Transantiago sería demencial Sin embargo, gracias a la idea de estos socios –a la que se sumó Alejandro Toro, de Turismo Andino Operaciones–, desde septiembre de este año habrá una tercera opción para conocer la ciudad: Cityrama Santiago. Se trata de una empresa de buses turísticos que conjugará flexibilidad para el viajero –podrá subir y bajar del recorrido cuando se le plazca– además de todos los servicios anexos al interior del bus. Desde venta de catálogos hasta expendio de gaseosas. Un nicho inexplorado hasta hoy, no solo en Chile, sino que en toda América del Sur.

Los buses de Cityrama tendrán circuito y paraderos definidos. El servicio operará 12 horas al día. Previo pago de un ticket que costará unos 25 dólares, el usuario tomará el bus donde le sea más cómodo, tal como cualquier otra micro. Dejan al viajero en el paradero y siguen viaje. El circuito está calculado para que los buses pasen cada media hora por paradas definidas. Flexibilidad total para bajarse, recorrer a pie, tomar fotos, comprar, comer, o lo que se le ocurra en el momento. Santiago de clase mundial “Nuestro desafío es convertir a Santiago en una capital de turismo de clase mundial. No seremos Nueva York, Londres, París, Roma, Madrid o Barcelona, pero esta ciudad también tiene sus atractivos”, dice Cristián Raggio, gerente general de Cityrama Santiago. “Y al poco andar va a ser también una buena experiencia para el santiaguino.

Cuando sepa cómo funciona el servicio y viaje al extranjero, se dará cuenta que se trata de lo mismo. Tendrá la seguridad de que se está pagando un precio razonable por un servicio óptimo en términos de calidad. Además, podrá tener una perspectiva distinta de los puntos claves de la ciudad”, agrega. O sea, gana el turista, pero también gana el santiaguino, en experiencia.

Cityrama no solo llevará al viajero por los barrios emblemáticos de Santiago (en un principio Santiago Centro y Oriente), sino que además tendrá la característica de ser un medio muy atractivo. Buses de dos pisos y descapotables. Sí, como los de Londres, de un llamativo color rojo, lo que dará visibilidad al turismo santiaguino desde lejos. Esto creará la conciencia de que Santiago sí es una ciudad atractiva para el extranjero, y muy visitada por lo demás. Y como el bus deja a las personas en el paradero y se va, los barrios se conectarán mejor con sus visitantes. Y también con su poder adquisitivo.

La idea es crear un círculo virtuoso donde comerciantes, restaurantes y municipios se esfuercen al máximo por atraer a los turistas. Cuando mejora un barrio, los demás harán lo mismo para no quedar out. Todas las externalidades van a ser positivas y el propósito es generar, a partir de un simple bus de turismo, una limpia y sana competencia entre barrios con atractivos para el visitante. Pero esto no termina aquí. Otra de las misiones de Cityrama es dar a conocer mejor la ciudad a sus propios habitantes. “Muchas veces los estudiantes de la Dehesa o Lo Barnechea ni siquiera conocen de Plaza Italia para abajo. Y viceversa con quienes viven en el sector Poniente y Norte de la capital. Cityrama Santiago pretende incentivar a que los santiaguinos salgan a conocer, para lo cual haremos viajes gratis o muy baratos a colegios destacados o descuentos a la tercera edad. Queremos ofrecer nuestro servicio a malls y operadores de turismo. La idea es que nadie se quede abajo”, explica optimista Enrique Evans, presidente de la empresa.

Cityrama acaba de cerrar trato con Tur Bus, la empresa que operará los buses. Los tickets se venderán en quioscos, minimarkets, malls y, si todo marcha como lo esperan, pretenden abrir nuevos circuitos hacia distintos polos de la ciudad: el sector Club Hípico, Beaucheff, Fantasilandia y Museo Histórico Militar. O la Quinta Normal, Matucana, Barrio Yungay… en fin. Las posibilidades están abiertas, incluso para operar afuera. ¿Por qué no Cityrama Buenos Aires o Cityrama Sao Paulo? Sí, por qué no.