Los que sospechaban que a Woody Allen se le había pasado la mano estilizando lavida criminal en Match Point tienen derecho a sonreír, ya que parece que su autor pensó lo mismo. De lo contrario no se explica la existencia de Cassandra’s dream, drama sobre un par de hermanos (Ewan McGregor y Colin Farrell) que […]

  • 2 abril, 2008

Los que sospechaban que a Woody Allen se le había pasado la mano estilizando lavida criminal en Match Point tienen derecho a sonreír, ya que parece que su autor pensó lo mismo. De lo contrario no se explica la existencia de Cassandra’s dream, drama sobre un par de hermanos (Ewan McGregor y Colin Farrell) que se lanzan a gastar más allá de sus medios, confiados en que su tío millonario los podrá sacar del apuro, sólo que no cuentan con que su pariente va a pedirles un favor muy turbio a cambio. Al revés que en sus últimas entregas –teñidas por cierta obsesión con la opulencia–, Allen prescinde de imágenes suntuosas, frases y diálogos ingeniosos e incluso de su marca de fábrica, el uso de canciones (la banda sonora está compuesta por Phillip Glass). Quizás lo hizo para conseguir el efecto de desnudez y simplicidad de los clásicos del cine negro que tanto le gustan, pero la película –que acá todavía espera fecha de estreno– se siente extrañamente distanciada, casi anti Woody, lo que en el mundo de su encasillado autor a estas alturas puede ser una virtud.