Mientras la mayoría de los estudios se aleja de los videojuegos, la casa de Bugs Bunny no sólo apoya sino que genera productos que no dependen de una película. Hasta ahora, el modelo ha sido un éxito.

  • 3 noviembre, 2011

Mientras la mayoría de los estudios se aleja de los videojuegos, la casa de Bugs Bunny no sólo apoya sino que genera productos que no dependen de una película. Hasta ahora, el modelo ha sido un éxito.
Por Federico Willoughby Olivos.

Hace un par de semanas, Warner lanzó oficialmente Arkham City, un videojuego cuyo protagonista es Batman y viene a ser la continuación del exitoso Arkham Asylum del año 2009. El juego no solamente lleva de manera brillante la moral de las películas de Christopher Nolan sobre el héroe de DC Comics a las consolas, sino que es un título que generará cientos de millones de dólares en ventas (el primer juego vendió en dos semanas en Estados Unidos cerca de 5 millones de unidades).

Lo curioso es que, salvo Warner, ninguno de los grandes estudios de Hollywood se ha concentrado en el suculento mercado de videojuegos, que mueve al año 65 mil millones de dólares. En cambio, la casa del Conejo de la Suerte se ha dedicado a generar productos que no dependen del estreno de películas y ha obtenido impresionantes éxitos con títulos como Mortal Kombat, los ya nombrados de Batman y una prolífica serie cuyos protagonistas son nada menos que los juguetes Lego.

Y, claro, también han invertido. Warner Interactive, donde se desarrollan estos programas, tiene un total de 1.800 empleados y gasta entre 30 y 40 millones de dólares para desarrollar cada juego. Además, en 2007 compró Lego en 200 millones de dólares y a Midway Games (los creadores de Mortal Kombat) en 2009 lo sacó de la bancarrota con otros 33 millones. Inversiones que les permiten terminar este año con ventas anunciadas por un total de mil millones de dólares.

Después de una larga serie de fracasos (incluyendo un lamentable juego de Linterna Verde que estrenó este año), Warner aprendió que lanzar juegos que acompañen las películas es un error y lo que debe hacer es aprovechar su enorme catálogo de personajes y desarrollar juegos que potencien las franquicias y tengan la libertad de no depender de la calidad y éxito de una película. Así, en noviembre van a lanzar un juego de El señor de los anillos y otro de El hobbit a principios de 2012, meses antes del estreno de la película de Peter Jackson.

Entretanto Disney pagó 563 millones de dólares por Playdom, un estudio de juegos para redes sociales (y desde entonces sólo acumula pérdidas). Warner todavía no quiere intentar con ese tipo de juegos, ya que considera que el mercado aún no está maduro. Por ahora, los resultados le dan la razón.