Después de la vergüenza pública a raíz del estreno de My blueberry nights (que pronto debería llegar a salas por estos lados), era entendible que Wong Kar-Wai quisiera mirar por un rato hacia su glorioso pasado. Encontró una gran excusa: estrenar una versión revisada de Cenizas del tiempo (Ashes of time), el filme hongkonés que […]

  • 17 octubre, 2008

Después de la vergüenza pública a raíz del estreno de My blueberry nights (que pronto debería llegar a salas por estos lados),
era entendible que Wong Kar-Wai quisiera mirar por un rato hacia su glorioso pasado. Encontró una gran excusa: estrenar una
versión revisada de Cenizas del tiempo (Ashes of time), el filme hongkonés que en 1994 lanzó al ruedo la idea de mezclar espadas,
guerreros, romance y cine arte. Era un matrimonio improbable, pero generó una lucrativa veta para el cine chino, explotada en
El tigre y el dragón, Héroe, La casa de las dagas voladoras y La promesa, entre otros clones. Obsesionado por otras ideas, Wong
aprovechó poco y nada de ese impulso, y sólo ahora regresó al filme para cambiar la banda sonora, remontar diversas secuencias
y reducir a 93 los 100 minutos originales, en lo que tiene todo el aspecto de un intenso proceso de sanación personal.