Andrea Palacios siempre fue una asidua clienta de Había Otra Vez, una tienda orientada a la reutilización de todos los artículos para guaguas. Aquí solía vender el coche o la cuna que sus hijos ya no usaban y compraba la silla que necesitaba para el auto. Hasta que se le presentó la oportunidad de adquirir el local y no lo pensó dos veces: “siempre me atrajo el concepto de reutilizar las cosas. Además hemos ido incorporando productos orgánicos y artesanía chilena, como chalecos de Chiloé”, cuenta la fl amante dueña. Había Otra Vez funciona bajo el sistema de consignación. Por ejemplo, un cliente puede llevar un andador –el requisito es que esté en buen estado y que cumpla con todos los estándares de seguridad- y en la tienda se ofrece a la mitad de lo que cuesta el producto nuevo. Si se vende, el oferente recibe un porcentaje y el otro queda para la tienda. “En general, los artículos para guaguas son muy caros. La idea es que la gente recupere parte de la inversión”, comenta Andrea. Y aunque su plan de negocios aún está en pañales –lleva menos de un mes a cargo- ya está planeando franquiciar la marca.

  • 11 agosto, 2011

Andrea Palacios siempre fue una asidua clienta de Había Otra Vez, una tienda orientada a la reutilización de todos los artículos para guaguas. Aquí solía vender el coche o la cuna que sus hijos ya no usaban y compraba la silla que necesitaba para el auto. Hasta que se le presentó la oportunidad de adquirir el local y no lo pensó dos veces: “siempre me atrajo el concepto de reutilizar las cosas. Además hemos ido incorporando productos orgánicos y artesanía chilena, como chalecos de Chiloé”, cuenta la fl amante dueña.

Había Otra Vez funciona bajo el sistema de consignación. Por ejemplo, un cliente puede llevar un andador –el requisito es que esté en buen estado y que cumpla con todos los estándares de seguridad- y en la tienda se ofrece a la mitad de lo que cuesta el producto nuevo. Si se vende, el oferente recibe un porcentaje y el otro queda para la tienda.

“En general, los artículos para guaguas son muy caros. La idea es que la gente recupere parte de la inversión”, comenta Andrea. Y aunque su plan de negocios aún está en pañales –lleva menos de un mes a cargo- ya está planeando franquiciar la marca.