En el mundo de los negocios, tener un partner alemán es positivo. Con fama de responsables, eficientes y profesionales, su reputación es similar a lo que ofrece este sedán mediano deportivo. Pero este alemán muestra las garras cuando conecta el modo sport.

  • 19 agosto, 2019

En Europa, el mundo de la automoción tiene uno de sus polos de desarrollo más potente en Alemania. Unido históricamente al crecimiento del país, el Grupo Volkswagen es un poderoso ejemplo de cómo el renombre de la ingeniería alemana agregó valor al desarrollo de esta industria, lo que implicó que sus modelos se ganaran la fama de fiables, eficientes, precisos y de alto estándar.

Esta popularidad de Volkswagen se traspasa a todos sus modelos, que a estas virtudes agrega además cierta fama de seriedad, casi frialdad, si se compara con las apasionadas marcas italianas, por ejemplo. Para dotar a sus clientes de mayor emoción, es que esta casa introdujo en los 70 el Golf GTI, versiones de alta deportividad que han llenado de emoción su portafolio. Entre ellos, se cuenta el Volkswagen Jetta GLI, un modelo de alta deportividad en traje ejecutivo.

Desde afuera, se trata de un sedán muy bien equilibrado, que expresa su carácter deportivo con formas precisas, líneas rectas y ángulos marcados en sus formas.

Su interior también es reflejo de este espíritu alemán, alta tecnología y buenos materiales que se fusionan para entregar una sensación de claridad y precisión. Su pantalla táctil tiene una excelente resolución y sus controles son claros, convencionales e intuitivos. Es fácil acceder a las múltiples funciones a bordo, con una interfaz confortable y clara, bien diseñada para una grata experiencia desde su integración con infoentretenimiento y claro, con Apple Car Play y Android Auto.

Cuenta con un motor de 2.0 litros, de inyección directa capaz de desarrollar 230 caballos de fuerza con un torque de 350 Nm. Trabaja en conjunto con una transmisión DSG de doble embrague, que le permite mostrar varias personalidades, dependiendo del modo de conducción elegido: Normal Comfort, Eco y Sport, en cada uno de ellos el Jetta GLI muestra distintos aspectos de su personalidad. En el último, el más deportivo, despliega todo su poder en función de entregar una experiencia de alta deportividad, con un gran temperamento.

Preciso, en el manejo se siente poderoso, bien asentado y muy estable. Dueño de muchas personalidades en uno, el Jetta GLI es un imperdible para probar este fin de semana y conocer lo lejos que han llegado los alemanes en la automoción y cómo se esfuerzan por mantenerse en la vanguardia.

Competidores

Kia Cerato GT: Atractivo y potente, su modo deportivo es algo menos agresivo que la ferocidad del modo sport del Jetta.

Volvo S60: De reciente estreno, su variante de entrada podría competir. Sorprende con su paquete tecnológico.

Opel Insignia GS: También alemán, es un modelo algo más grande, pero también con abundante potencia y el gesto deportivo.