A veces en lo simple encontramos algo para recordar.

  • 25 junio, 2009


A veces en lo simple encontramos algo para recordar.

A veces en lo simple encontramos algo para recordar. Por Marcelo Soto.

Mucha gente me pregunta cómo se aprende de vinos. Yo, que estoy lejos de ser un experto, siempre respondo lo mismo: bebiendo. Aunque hay muy buenos cursos de degustación -y es aconsejable también ir armando una biblioteca básica sobre el tema-, creo que el mejor camino es el de la experiencia. Aprender a descubrir lo que a uno le gusta, sin dejarse llevar por la fama o las medallas que haya obtenido una botella.

Una manera entretenida de hacerlo es organizando catas a ciegas con amigos, en las que uno siempre se lleva sorpresas. Hace un tiempo, por ejemplo, me invitaron a participar en una degustación informal en Marbella, donde cada invitado preparaba un plato especial y llevaba un par de botellas. De más está decir que la comida, los vinos y la conversación estuvieron notables, pero lo que llamó mi atención fue que la etiqueta mejor evaluada no fue la más cara. Esa noche el vino favorito fue un Reserva Petit Syrah 2005 de Carmen, un tinto goloso, bien negro y maduro, casi dulce, pero con un cuerpo firme, envidiable, lleno de texturas. Un tipo fibroso, por así decirlo, con una fruta de una franqueza medio salvaje. Los $ 5.700 que vale lo convierten en un imperdible.

Viña Carmen –nombrada Value Brand of the Year 2009 por Wine & Spirits– elabora grandes vinos, como el magnífico Gold, pero se ha hecho conocida sobre todo por ofrecer excelente relación calidad versus precio en sus líneas reserva y varietal. Lo dice alguien que creció tomando los sencillos Carmen Rhin y Carmen Margaux, compañeros infaltables en mi época universitaria, cuando escribir de vinos era algo tan improbable como viajar al espacio.

Recuerdo que esa noche en Marbella bebimos el Petit Syrah con un estupendo chupe de locos y machas y a muchos les encantó la alianza, pese a no ser lo que plantea la academia. Yo lo preferiría con un buen cordero estofado, sobre todo en estos días de invierno, pero ya está dicho: en el vino, como en otras cosas de la vida, lo importante es lo que dicta la experiencia.