Las ferias de vinos pueden ser mareadoras, no sólo por el alcohol, sino por la cantidad de vinos que se ofrecen, todos mezclados en un cambalache donde no se sabe por dónde partir ni se distingue una calidad de otra. Por lo mismo se agradece cuando hay un enfoque claro. Esto último se da en […]

  • 22 agosto, 2013

carmen gold

Las ferias de vinos pueden ser mareadoras, no sólo por el alcohol, sino por la cantidad de vinos que se ofrecen, todos mezclados en un cambalache donde no se sabe por dónde partir ni se distingue una calidad de otra. Por lo mismo se agradece cuando hay un enfoque claro. Esto último se da en Vinos Íconos, que organiza Carlos Boetsch desde 2008.

¿De qué hablamos cuando hablamos de vinos íconos? Buena pregunta. En Chile hay una obsesión por inventar nuevas categorías, cada una superior a la antes existente y, de hecho, Aurelio Montes acaba de lanzar un súper ícono, Taita, que costará 220 mil pesos.

“El caso es que si vamos a hablar de íconos, obviamente hay que probarlos primero, algo que la mayoría de la gente no suele hacer. Nadie gasta 50 o 100 mil pesos en una botella sin antes haberla probado, de lo contrario sería tildado fácilmente de esnob”, dice Boetsch, quien creó esta muestra precisamente “para desarrollar el mercado interno de vinos íconos y ultra Premium. Si queremos dejar de ser considerados un país que produce bueno, bonito y barato, tenemos que empezar por nosotros mismos. No podemos andar por el mundo vendiendo nuestros grandes vinos si no los conocemos en casa”.

La gracia de Vinos Íconos es que permite, pagando 23 mil pesos, probar sin restricciones una selección bastante representativa de las etiquetas más prestigiosas y caras de Chile. “Tengan en cuenta que la entrada es mucho menor al precio promedio de los vinos presentes, que llega a 37 mil pesos”, precisa Boetsch. Es decir, la ganancia para el consumidor es clara. Son 24 las viñas incluidas, casi todas con dos clases de vinos: íconos y ultra Premium. Están por ejemplo vinos tan famosos como el Clos Apalta, elegido por Wine Advocate como el mejor vino del mundo en 2008, vinos de gran carácter como el Gold de Carmen, Domus Aurea de Clos Quebrada de Macul y Erasmo de Caliboro, además de novedades como Re Velado de Bodegas Re, el audaz emprendimiento de Pablo Morandé.

“Para evitar el engorroso trámite de andar con una misma copa probando vinos tan distintos, la feria permite cambiar de copa cada vez que el consumidor quiera. Esto es importante no sólo cuando pasas de beber un tinto después de un blanco, sino cuando vas a probar vinos de alta gama que necesitan las mejores condiciones de servicio”, añade el impulsor de la feria.
Vinos Íconos dura dos días, el viernes 30 de agosto, de 19 a 23 horas y el sábado 31, de 20 a 23 horas, en el Hotel Ritz Carlton. El evento contará con un servicio de catering compuesto de varias estaciones, a cargo de Rodrigo Torres, chef ejecutivo del Hotel The Ritz-Carlton Santiago.

Aparte de los mencionados (ojo que también habrá una selección de espumantes), algunos vinos que hay que conocer son Payen y la línea Talinay de Tabalí, Lazuli y Sol de Sol de Aquitania, Quelen y Pircas de Liguai de Pérez Cruz, Casa Real Reserva Especial y Triple C de Santa Rita, Albis de Haras de Pirque y Antiyal, el gran proyecto del enólogo Álvaro Espinoza, entre muchos otros. La idea, claro, es probar para tener una opinión propia y saber de qué hablamos cuando hablamos de íconos.•••