Un paraíso que mezcla apoteósica naturaleza con arquitectura moderna, vinos excepcionales y haute cuisine.

  • 30 agosto, 2018

Con el ajetreado ritmo de vida actual, un escape para respirar y recargar energías se ha convertido en un lujo, pero también en un deber. Para quienes deseen una pausa y el disfrute de un majestuoso paisaje natural, sofisticada arquitectura, cocina de la más alta gama y grandiosos vinos, Viña VIK ofrece el panorama perfecto. 

Ubicada a dos horas de Santiago, en el valle de Cachapoal, específicamente en la localidad de Millahue, Viña VIK y su concepto holístico encarnan la combinación perfecta entre arte, hombre, naturaleza, ciencia y tecnología. 

El terroir de VIK abarca más de cuatro mil hectáreas de deslumbrante naturaleza en una visita que comienza en la bodega y su imponente entrada, una futurista construcción del aclamado arquitecto Smiljan Radic, que además es altamente funcional y cumple con uno de los principales ideales de VIK: la sustentabilidad. 

Los tours de degustación fascinarán a los amantes del vino y están a disposición de los visitantes durante todo el día, con reserva previa. Además, es posible disfrutar tours diarios individuales, grupales y realizar eventos sociales y corporativos. 

El recorrido se inicia con un paseo por los hermosos viñedos y la bodega, guiados por un experto que entrará en detalles sobre la vinificación, siempre a favor de los procesos naturales y mezclándose con tecnología de punta. 

Todo está planeado a la perfección en VIK, por lo que las degustaciones son realizadas en el entorno ideal: una magnífica sala con murales pintados por el artista Eduardo Cardozo, dando paso a culminar la visita en Pavilion, el restaurante de la viña que recibe a los comensales con ventanales vidriados de techo a suelo, permitiendo la contemplación absoluta del grandioso valle de la zona.

Abierto para todo público, Pavilion se destaca por su haute cuisine, basada en alimentos orgánicos, frescos y de estación, extraídos en su mayoría del huerto de la viña o adquiridos a través de pequeños proveedores. 

La visita a VIK comienza y cierra con arte, desde su colosal entrada hasta la cocina honesta, perfectamente ideada como maridaje de los excepcionales vinos.