Parecía una convención de las Naciones Unidas. Eran nada menos que representantes de 55 países del mundo reunidos en la viña de propiedad de José Yuraszeck y la familia Picciotto en un encuentro que se extendió por cinco días durante los cuales se desplazaron de un lugar a otro, con el objetivo de conocer las […]

  • 30 abril, 2008

Parecía una convención de las Naciones Unidas. Eran nada menos que representantes de 55 países del mundo reunidos en la viña de propiedad de José Yuraszeck y la familia Picciotto en un encuentro que se extendió por cinco días durante los cuales se desplazaron de un lugar a otro, con el objetivo de conocer las prácticas y el nuevo “espíritu” de Viña Undurraga.

El encuentro que se denominó Kiñerún, que en mapudungún signifi ca juntos, partió con un recorrido por los campos en Leyda. Luego el anfitrión del encuentro, el mismísimo José Yuraszeck, ofreció una cena de bienvenida en su propia casa, para después llevar a sus visitantes a conocer el sur del mundo, visitandoPuerto Varas y el Lago Todos los Santos, donde presentaron los nuevos vinos de la viña.