En Dubai no pierden el tiempo: quieren convertirse en el gran destino turístico mundial de aquí a tres años. Y para eso no escatimarán en gastos.

  • 19 marzo, 2008

 

En Dubai no pierden el tiempo: quieren convertirse en el gran destino turístico mundial de aquí a tres años. Y para eso no escatimarán en gastos. Por Mauricio Contreras

 

Dubai, la llamada ciudad del oro y uno de los siete emiratos de los Emiratos Arabes Unidos desde 1971, está apostando por el turismo de lujo, vinculado directamente con el turismo de negocios. Los petrodólares que mueve esta nación son suficientes para invertir en infraestructura, construir grandes hoteles y atraer a millonarios, el target de apuesta de Dubai. Gente con un millón de dólares en la cartola del banco. Las cifras planifi cadas deslumbran a cualquiera: esperan el 2016 tener 554 hoteles y llegar a las 12.700 habitaciones. El 2006 tuvieron ingresos por 10.800 millones de dólares por concepto de turismo y este año serán sede del World Tourism and Travel Summit.

 

Es una historia casi de ensueño. Cuenta la leyenda que un banquero suizo, de vacaciones en Dubai, lamentó no poder esquiar en el desierto. En Dubai no se hicieron problemas y construyeron una cancha de ski, que funciona como un frigorífico gigante y que permite la distracción de los tres millones de visitantes que llegaron sólo en el primer semestre del 2007. Como los sueños son muchos, la ambición es ilimitada y la billetera alcanza, el proyecto The World se alza como el de mayor dimensión: se trata de un archipiélago de 300 islas artificiales cercano a Dubai, donde cada isla simulará un país. Los precios van desde los 15 a los 45 millones de dólares.

 

Sin embargo, el gran ganador como postal turística de Dubai es el hotel Burj el Arab, que se promociona como el único del mundo en tener siete estrellas. Es acá donde los grandes tenistas como Federer y Nadal se alojan para disputar el ATP de la ciudad. Es el más alto del mundo (321 metros) y su construcción se asimila a una embarcación a vela. Tiene helipuerto en el último piso, pero cuando no hay aterrizajes ni despegues funciona como cancha de tenis. La habitación más pequeña tiene 169 metros cuadrados y la mayor 780. Cuenta con siete restaurantes, donde se destaca el Al Mahara, ubicado en el fondo del mar. Cada huésped del hotel puede disponer de una sala de cine privada, dos o más jacuzzis, camas giratorias y 27 teléfonos. ¿Quiere saber los precios de las habitaciones por noche? Afírmese: desde 1.600 hasta 24.000 euros. Hoteles, lujo, islas y cuentas abultadas al momento de pagar. En Dubai atienden al cliente para satisfacer sus gustos, no importa si es excéntrica la petición. Tal particularidad se aprecia en su aeropuerto, el Internacional de Dubai, que suma más de cinco malls en su interior. Y para no generar problemas, si un visitante quiere comprar un Rolls Royce, lo venden. Bienvenido al turismo de lujo.