La reforma a la constitución venezolana, aprobada por la Asamblea Nacional de ese país y que será sometida a referendo el 2 de diciembre, no sólo permite la reelección indefinida del presidente Hugo Chávez. La nueva carta redefine los derechos de propiedad, añadiendo a la posesión privada el derecho de propiedad “social”, entre otros. […]

  • 16 noviembre, 2007

 

La reforma a la constitución venezolana, aprobada por la Asamblea Nacional de ese país y que será sometida a referendo el 2 de diciembre, no sólo permite la reelección indefinida del presidente Hugo Chávez. La nueva carta redefine los derechos de propiedad, añadiendo a la posesión privada el derecho de propiedad “social”, entre otros. El texto plantea avanzar “hacia la ruptura del modelo capitalista burgués”, instaurando la “vía venezolana al socialismo” a través de la construcción de un “nuevo modelo productivo”, donde el Estado ejercerá el “control sobre la producción y distribución de bienes y servicios”.

Si bien no niega la propiedad privada, ésta queda supeditada a la “función social”, cuya definición depende exclusivamente de la interpretación estatal. La reforma implica que el gobierno podrá nacionalizar todos los bienes y compañías privados que no respondan a los criterios de “utilidad pública, interés general y seguridad nacional”.

En su artículo 112, el texto señala que “el Estado promoverá el desarrollo de un modelo económico productivo fundado en la preponderancia de los intereses comunes sobre los individuales”. Con ello, el gobierno busca la primacía de las empresas de “propiedad social” (nacionalizadas o intervenidas parcialmente por el Estado) sobre las compañías privadas. Los cambios también quitan la autonomía al Banco Central, dando al gobierno control sobre las reservas internacionales, y promueven una “economía socialista”, incrementando la importancia de cooperativas y empresas creadas por el Estado. Una encuesta de la firma local Consultores 21 muestra que aunque seis de cada 10 personas rechazan los cambios, la mitad de ellos no planea votar en el referendo. Y los analistas advierten que medidas populares incluidas en la reforma, como la reducción del día laboral de ocho a seis horas, aumentan la probabilidad de una victoria del gobierno.

Pero no todo es economía. La reforma, según el anteproyecto enviado por Chávez a la Asamblea en agosto, implica una estrategia política “para contribuir a la construcción del reino de Dios en la Tierra” y habla de fomentar una nueva “geopolítica mundial” mediante el avance internacional de su modelo