Una carta a la sede mundial de los Bahai en Haifa y una impugnación a la Contraloría del permiso de edificación entregado por la Municipalidad de Peñalolén han sido las últimas medidas tomadas por vecinos del loteo Arboretum Mirador del Valle, para evitar la construcción de un templo de la fe Bahai que estaría adosado […]

  • 3 abril, 2008

Una carta a la sede mundial de los Bahai en Haifa y una impugnación a la Contraloría del permiso de edificación entregado por la Municipalidad de Peñalolén han sido las últimas medidas tomadas por vecinos del loteo Arboretum Mirador del Valle, para evitar la construcción de un templo de la fe Bahai que estaría adosado al recinto.
El problema radica en que los vecinos están ubicados debajo del lugar en que se emplazaría el proyecto, cuyo acceso, de acuerdo al estudio de Impacto ambiental, está contemplado por la calle Arboretum: supuestamente, de una doble calzada que no existe. Actualmente, están Arboretum Sur y Norte, divididas por áreas verdes de 45 metros de ancho y 140 de largo. Estas vías tienen sólo siete metros de ancho y por lo tanto, no serían aptas para acceder al templo Bahai, al ser éste una construcción de “escala mediana”.
En rigor, nos dijeron, los bahai deberían construir una vía exclusiva de acceso (tal como lo hizo la Universidad Adolfo Ibáñez) posibilidad que ha sido rechazada por su alto costo. Además, los vecinos dicen haber descubierto una serie de irregularidades sobre la propiedad del terreno (en el anteproyecto aparecían como dueños la fundación John Jackson, propietaria del colegio Grange, y luego Euroamérica seguros) y acusan a los Bahai de Chile de tener un doble discurso porque, si bien verbalmente habrían prometido la construcción de un camino alternativo después que se inicien las obras del templo, no han querido comprometerse a fi rmar garantías por escrito.