Tambalea el puerto. Después del fallo de la Corte Suprema que rechazó la construcción del Mall Barón y de la decisión de la presidenta de construir un megapuerto en San Antonio, la capital de la V Región necesita desesperadamente revalorizar su apuesta económica y turística, y darle vida al terreno del borde costero donde se construiría el centro comercial. Le pedimos a cinco arquitectos propuestas para resucitar Valparaíso. Esto es lo que imaginaron.

  • 15 febrero, 2018

Abrir el centro de la bahía a la ciudad

Alberto Texido, Arquitecto PhD, past presidente Colegio de Arquitectos de Chile, Académico U. de Chile, Corporación Metropolítica.

“Después de más de una década, el Plan Maestro del Puerto de Valparaíso ha llegado a enfrentarse forzosamente a una oportunidad de corrección, lo que implica reconocer las deficiencias de sus proyectos de Apertura Pública, Recepción de Cruceros y Expansión Portuaria, cada uno a través de acciones de reubicación y rediseño. Así, mi propuesta es que el puerto crezca hacia el sur en San Mateo, logrando mayor eficiencia de acopio y atraque, con menores impactos, riesgo y depreciación sobre la ciudad patrimonial, y valorizando dentro de sus aguas abrigadas repriorizar a los cruceros en un espigón Prat multipropósito.

Resolviéndose así la eficiencia portuaria, cabe ser receptivos con las intenciones de Merval para soterrar la línea férrea, abriéndose el centro de la bahía a la ciudad, como espacio público programático y oportunidad de diversificación económica, considerando un tramo abrigado de carácter público y náutico.

Para las 14 hectáreas públicas de Barón, propongo recuperar con diversidad programática –espacio público, turismo, patrimonio, remediación ambiental y conectividad– la bodega Simón Bolívar y su entorno, reconociendo el gran potencial intermodal del sector, tanto en la relación ciudad-mar como en la conectividad metropolitana e interregional, fortalecidas por los recientes anuncios de tren rápido en la macrorregión central”.

No al mall, sí al puerto

Paz Undurraga, aquitecta Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Máster en Economía Urbana, Directora Centro de Estudios DUC, miembro Ciudadanos por Valparaíso.

“Hoy, descartado el mall, no parece adecuado apresurar proyectos de redestinación del paño, sin garantizar su viabilidad o pertinencia. La legalidad vigente, ratificada finalmente por la Corte Suprema, entre otros aspectos ha reiterado la inviabilidad legal de proyectar equipamientos mayores en Barón, por la inexistencia de una vialidad habilitadora.

Luego del predecible fracaso de una estrategia de intervención urbana como la de introducir un mall en el borde portuario de Valparaíso, adjudicando este relevante paño al único proponente, parece importante iniciar un proceso de reflexión y análisis, que permita tomar la liberación del paño en Barón como una oportunidad para reordenar, criteriosa y responsablemente, el desarrollo urbano y portuario. Se abre una opción para modificar el proyecto del terminal 2, y dar un uso acorde a su condición de Inmueble de Conservación Histórica a la Bodega Simón Bolívar, entre otros. Y sobre todo, finalmente dar respuesta a la recomendación del Comité de Patrimonio Mundial de UNESCO, en cuanto a ‘inventariar y proteger la infraestructura relacionada a los usos históricos del sector portuario y de los sistemas de transporte’.

Parece necesario poner en cuestionamiento la pertinencia de introducir usos urbanos en un territorio portuario si este constituye un recurso escaso, y evaluar la real necesidad de aumentar los paseos costeros en la comuna si eso conlleva poner en riesgo el desarrollo portuario. Revisar si los paseos Altamirano y Whellwright son suficientes a la demanda local, mejorando sus precarias condiciones, e inevitablemente resolver cuándo y cómo se le dará un destino digno a la zona típica de la Tornamesa Barón.

Propongo establecer un debate técnico-ciudadano, convocando a distintos actores e intereses, de modo de provocar una toma de decisiones basada en manejo de información. Y tomar este desenlace como aprendizaje y desafío, para que el entusiasmo triunfalista no ignore la necesidad de respuestas rentables para la comuna, aunque no suenen hoy muy populares. Ley Valparaíso ahora”.

Una Pérgola Metropolitana al Mar

Francisco Allard arquitecto y Máster en Paisaje Allard & Partners junto a De la Cuadra-Aldunate Arquitectos.

“Propongo como uso alternativo para el sector Barón, construir una gran pérgola monumental que se extienda desde las bodegas Simón Bolívar y avance hacia el paseo de borde costero. Para las antiguas bodegas, la propuesta es reacondicionarlas como Centro de Convenciones y Eventos poniendo en relevancia su estructura patrimonial, capitalizando el atractivo de Valparaíso y la poca oferta que tiene de espacios para este tipo de eventos.

La pérgola sería un espacio flexible y modular, soporte de vegetación y actividad como ferias, eventos masivos, exposiciones y actividades comunitarias, las que serían acompañadas por locales comerciales, restaurantes y otros programas que activen el paseo de borde costero.

Como una manera de viabilizar el proyecto, se estudia incorporar un hotel de baja altura, que dialogue con el entorno. Esta propuesta es parte del Plan Maestro Gran ValparaísoMetrópoli del Mar, que ambas oficinas desarrollamos para la segunda etapa del concurso de ideas convocado por la Empresa Portuaria de Valparaíso”.

Una semilla de renovación

Beals Lyon, Loreto Lyon, Arquitecto UC y Master of Sciences in Environmental Design and Engineering de Bartlett, University College London (2011). Alejandro Beals, Arquitecto Pontificia Universidad Católica de Chile, Master of philosophy in architecture del Royal College of Art (RCA), Londres. Beals Lyon Arquitectos.

“No creemos en la imposición de planes maestros, los cuales por naturaleza son rígidos y, por lo tanto, se vuelven rápidamente obsoletos. Por el contrario, preferimos pensar en una nueva pieza urbana como la construcción de un espacio vacío memorable, abierto a diferentes usos, que promueva el encuentro y la participación, capaz de convertirse en una semilla de renovación para el total de la ciudad.

La imagen actual de Valparaíso es el resultado de la construcción ingeniosa, laboriosa y perseverante sobre una pendiente que se hunde abruptamente en el océano Pacífico. Sin embargo, su espesor, frágil como es, ha perdido todo contacto con el mar. El muelle Barón es una oportunidad para revertir esta situación, de generar un borde público, una explanada que conecte de manera continua el mar con la ciudad.

Para comenzar, se hace necesaria la eliminación de barreras y límites que impiden esta continuidad. El replanteo de expansiones futuras del puerto, el soterramiento de la línea del tren y un perfil de la avenida Errázuriz que limite la velocidad vehicular y privilegie al peatón son condiciones infraestructurales primeras y urgentes para poder avanzar en propuestas sobre el borde costero.

Así, imaginamos una explanada pública conectada a la ciudad en todo su borde, que pueda ser poblada por intervenciones menores estratégicas: terminal de cruceros, teatro, restoranes, siempre privilegiando el espacio vacío por sobre lo construido. No queremos un nuevo borde que dé la espalda a la ciudad, nuevos metros cuadrados en un contexto donde ya muchas construcciones permanecen vacantes o abandonadas. Queremos que las construcciones que ya existen retomen su condición de ‘primera fila’, se valoricen, se renueven y vuelvan a ocupar, pudiendo infiltrar con nueva vida y valor la parte baja de la ciudad”.

Barrio Costero Barón

Equipo Atisba, Pilar Beltrán, Sofía Dumay, Caroline Iribarne, Ryan Szyfer e Iván Poduje.

La idea es diseñar un barrio que integre el turismo y la activación económica, en torno a un paseo costero que incluya un muelle de cruceros, dos piscinas de mar y una marina deportiva pública como grandes atractores.

En materia de paisaje, el proyecto propone un parque costero frente al mar, que aporta con 115.000 metros cuadrados de áreas verdes, zonas de sombra, paseos, plazas y espacios públicos. En materia de activación económica, se proponen 120.000 metros cuadrados de hoteles, oficinas, teatros, cines, restaurantes, cafés, comercio y la nueva sede del Gobierno Regional.

Esto supone una inversión total aproximada de 279,2 millones de dólares, de los cuales 213 serían privados y 65, públicos, para construir parques, muelles y marinas.

La primera estrategia es crear un barrio con usos diversos que se distribuyen a lo largo de la bodega Simón Bolívar, restaurándola e incorporando siete edificios que se adosan a esta, además de otros cuatro que se ubican en los extremos del terreno. En el norte, la construcción sería la estación del futuro tren rápido y una marina con una piscina de mar, incluyendo restoranes y equipamientos. En el sur, los edificios serían un hotel 5 estrellas con un centro de convenciones, además del muelle de cruceros y una segunda piscina de mar pública.

La segunda estrategia es ordenar las obras en dos paseos. El primero enfrenta las bodegas restauradas, los nuevos edificios y una calle de servicio con estacionamientos. El segundo es el paseo costero, con un carácter más contemplativo y turístico. Al medio de estos dos paseos (bulevar y costero) proponemos un parque boscoso de cuatro hectáreas con senderos, escaños que generan espacios de estancia cómodos y otros que enfrentan el paseo y contemplan el mar. Además, el parque ofrece áreas recreativas como juegos de agua, pequeñas lagunas y quioscos.

La tercera estrategia es conectarse con la ciudad, asumiendo que el tren seguirá corriendo a nivel y será una barrera que hay que diseñar. Ello implica generar dos grandes accesos por las avenidas Argentina y Francia. En el primer caso, proponemos tomar la idea de la corporación Metropolítica y demoler el viaducto existente para extender a nivel aceras de la avenida Argentina, arboladas y mejoradas, para que lleguen al mar, eliminando la barrera física que hoy existe y hace imposible el acceso al borde costero.

En la avenida Francia existiría otro cruce a nivel, con extensión de aceras a los paseos y el parque, y que termina en el muelle de cruceros, el hotel y centro de convenciones. Para ello, es clave la calle propuesta que separa el terreno del FFCC y que, además, resuelve la restricción normativa que invalidó el permiso de edificación anterior.

Asimismo, el proyecto propone mejorar la avenida Argentina hasta la avenida Pedro Montt, para incorporar el Congreso al circuito de recorridos.