Casa Higueras pertenece a un ámbito de mercado –del pequeño hotel boutique de alto refinamiento–que recién comienza a asomar en Chile. Un singular equilibrio entre tradición, confort, lujo y exclusividad. ¿Otro hotel en Valparaíso? Sí, otro. ¿Otro que se la juega al encanto, a la tradición y al colorido de los cerros? Sí, pero además […]

  • 9 marzo, 2007

Casa Higueras pertenece a un ámbito de mercado –del pequeño hotel boutique de alto refinamiento–que recién comienza a asomar en Chile. Un singular equilibrio entre tradición, confort, lujo y exclusividad.

¿Otro hotel en Valparaíso? Sí, otro. ¿Otro que se la juega al encanto, a la tradición y al colorido de los cerros? Sí, pero además bastante más que eso.

Concebido desde el concepto de la exclusividad, con solo 20 habitaciones, Casa Higueras, Boutique + Design Hotel, ubicado en el sector más tradicional del Cerro Alegre, introduce otros estándares en la hotelería porteña. La matriz, la infraestructura, los niveles de servicio, son definitivamente de categoría cinco estrellas. Aquí sobra el encanto, pero la gracia es que se plantea sobre una base de lujo y amplio confort.

Iniciativa del empresario Gonzalo Velasco Concha –mueblista durante años de resuelta vocación artesanal– Casa Higueras funciona en la misma propiedad que fuera la casa de la familia Corssen, asociada desde mediados del siglo XIX primero a la riqueza salitrera y luego a la historia de Valparaíso. Los Corssen fueron los accionistas mayoritarios del viejo Astillero Las Habas –en cuyos terrenos e instalaciones hoy opera Asmar– y Federico Corssen Decaer en su momento se convirtió en uno de los héroes de la ciudad y el país cuando en 1941 reflotó a punta de tanta ingeniería como ingenio el dique Valparaíso II, construido en Holanda y que un violento temporal había llevado a pique un año antes.

Esa fue la casa y hoy luce espléndida. La restauración fue asumida con una atención a los detalles poco frecuente en proyectos de esta índole. El rescate de las maderas es todo un punto, porque las puertas de cedro perfuman el interior. Era por supuesto un enorme desafío devolverle a la casa su majestad original y prepararla al mismo tiempo para su funcionamiento como hotel clásico, moderno y hasta de punta en términos de recibos, suites, baños, ascensor (la casa tiene cuatro o cinco plantas) y equipamiento tecnológico. En Casa Higueras la poesía, la vista desde el anfiteatro porteño y el encanto del barrio no está reñida con los estándares internacionales de la hotelería de lujo.