Es un clásico: un pariente o un gran amigo le pide cupo en la empresa, pero no es el más idóneo para el puesto. ¿Qué se hace? Generación Empresarial se plantea desde preguntas así de simples y entrega respuestas fundamentales. Una ONG especializada en la ética empresarial. Por Franco Vera M. Foto, Enrique Stindt. Generación […]

  • 18 mayo, 2007
Es un clásico: un pariente o un gran amigo le pide cupo en la empresa, pero no es el más idóneo para el puesto. ¿Qué se hace? Generación Empresarial se plantea desde preguntas así de simples y entrega respuestas fundamentales. Una ONG especializada en la ética empresarial.
Por Franco Vera M. Foto, Enrique Stindt.

Generación Empresarial nace el año 93 de la mano de un grupo de jóvenes recién titulados que, a poco andar, consiguió en su profesión o en el mundo de los negocios un éxito económico mucho más rápido de lo que imaginaron. Como tenían una visión del triunfo distinta a la dominante en amplios círculos, les preocupaba qué pasaba con las personas que trabajaban con ellos. “No quisieron encandilarse con el exitismo y el sonido del dinero. Dijeron hagamos algo para incentivar el respeto y la dignidad de las personas. Para eso, se propusieron promover los valores en el mundo del trabajo entre las nuevas generaciones de empresarios y ejecutivos”, explica Bruno Krumenaker, gerente comercial de la filial chilena de Repsol YPF y actual presidente de Generación Empresarial. Y la idea prendió con fuerza.

Se sumaron importantes consejeros como Sergio Cardone, Ricardo Claro, Guillermo Luksic, Patricia Matte, Salvador Said, Jorge Andrés Saieh, Alfonso Swett o Luis Enrique Yarur, quienes fi guran en la lista de quienes apoyan a la ONG. Y más de 30 empresas asociadas: BCI, CCU, Cristalchile, Lipigas, Banco Santander y Quiñenco, son solo algunas.

Es precisamente en las empresas donde Generación Empresarial centra su trabajo, basados en que todos sus productos y servicios son hechos para la persona. “Creemos que éstas deben ser el eje de la organización. Hablamos de personas, sean empleados, gerente o junior. Proveedor o cliente. La persona es el centro de la empresa. Por lo mismo, compartimos una visión humanista de la empresa y creemos en virtudes y valores éticos asociados al mundo del trabajo. Por esto promovemos el respeto y la dignidad como nuestro principio fundamental”, resume Krumenaker.

El presidente de esta ONG enfatiza que esta organización se ocupa del tema de la responsabilidad empresarial, pero no de la responsabilidad social empresarial (RSE). “Es obvio que vemos con buenos ojos, promovemos y aplaudimos la línea de la RSE. Pero nosotros pensamos en ir un poco más allá. Por ejemplo, hay empresas que tienen un excelente comportamiento desde el punto de vista de la responsabilidad empresarial, y que sin embargo no están trabajando en el campo de la RSE. Pero sí se preocupan de que sus productos sean de alta calidad, que tengan precios adecuados al mercado, que lleguen a quien corresponde, que su publicidad sea éticamente desarrollada y no engañosa.
Nosotros operamos más bien en esta línea”, destaca Bruno Krumenaker.

LA ETICA COMO "PRODUCTO"

Para lograr sus objetivos, Generación Empresarial tiene cuatro áreas de acción o de “productos” para llegar a los “clientes” de la organización. La primera es la realización de eventos: seminarios y charlas sectoriales, donde se discuten y analizan variados problemas de la actualidad del país. Como ejemplo Krumenaker destaca, a raíz del confl icto que hubo con los sindicatos mineros, el análisis desarrollado en estas instancias sobre hasta qué punto resulta correcto compartir o no las enormes ganancias que generan las empresas por algún factor o coyuntura particular.

A estos encuentros empresariales se ha invitado a expositores tan diversos como Matko Koljatic, Carolina Dell’Oro, José Ramón Valente o Alejandro Ferreiro. Además, la ONG entrega el Premio Generación Empresarial a una fi gura de especial desempeño en el plano de los valores y principios y por el enfoque humanista que le da a la empresa. José Ramón Valente y Daniel Daccarett han sido ganadores. Otro pilar de acción es el área de estudios. “Imagínate si a ti o a mí nos preguntan públicamente cómo nos tratan en nuestra empresa ¡Súper bien!, va a ser siempre la respuesta. No puedes andar diciendo otra cosa. Pero si hacemos un estudio serio, anónimo, podríamos ver que muchas veces la misión de la empresa no pasa de ser un cuadro colgado en la pared. No lo sabemos, estamos prejuzgando. Pero queremos conocer la realidad”, expresa Krumenaker.

Actualmente, Generación Empresarial realiza un estudio de valores a través de encuestas anónimas y por internet, junto a una empresa de investigación de mercado, para determinar con validez estadística cuáles son los valores y los principios efectivamente vigentes en la empresa chilena. Sin duda valdrá la pena conocerlo en su momento.

Otras dos áreas de productos de Generación Empresarial son las publicaciones y talleres. Ambas actividades están orientadas a favorecer la práctica de una concepción humanista de la empresa. Generación Empresarial ya editó un manual de decisiones difíciles, que además está apoyado por un taller de dilemas éticos para mandos medios de la empresa que se desarrolla en conjunto con la Universidad Adolfo Ibáñez.

– ¿Cuáles de los valores que hemos conversado son los que más le cuesta transmitir a la empresa en Chile? ¿Dónde están las falencias?
– Si uno lee la prensa en los últimos dos años, es innegable que han aparecido bastantes títulos con las palabras corrupción, cohecho, falta de probidad. Lamentablemente yo creo que el problema va por ahí. Esto puede ser de espectro amplio, pues si bien se relaciona en algunos casos con la empresa pública, personalmente creo que no existe la corrupción pública” sin “corrupción privada” como contraparte.

En todo caso, advierte él, la suya no es más que una opinión personal y que no puede concluir nada mientras no hayan terminado una investigación que realizan al respecto. “Así es nuestra línea; más que apuntar o acusar a alguien, nosotros ofrecemos medios concretos y específi cos para luchar contra las causas que generan esas distorsiones”, aclara.

Hoy, el trabajo de Generación Empresarial está enfocado a que cada día sean más los que se sumen a su cruzada. “Nunca un empresario nos ha dicho mira, la verdad es que esto a mí no me interesa. Queremos ampliarnos, comprometer a empresas de todo orden: reparticiones del Estado, empresas públicas y privadas, grandes y pymes, ¡a todas!”, concluye entusiasta.

LOS SIETE SUELDOS

“Un día luego de haberse pagado los sueldos en una empresa, –cuenta Bruno Krumenaker– llegó un junior muy desesperado, preguntando si acaso alguien habría encontrado un sobre que tenía su nombre. Había perdido el sobre con su sueldo; le pagaban en efectivo. Recorrió todos los pisos por donde había andado el día anterior.

¿No lo habrán visto?, preguntaba medio desesperado. Nadie lo había visto. Pasó un par de días y alguien le preguntó: ¿pasó algo?, ¿encontraste tu sobre? Ese mismo día llegó un trabajador de otra área (que no era ni gerente, ni jefe) y le dijo: oye, toma, ¡encontré tu sobre! El junior salió feliz de esa oficina y cuando se estaba yendo ahora un ejecutivo lo llamó para decirle que también había encontrado un sobre. Al final le encontraron como siete sobres al junior. Moraleja: la gente es mejor de lo que parece y está interesada en hacer el bien. Yo creo que las empresas pueden cambiar, porque las personas cambian. A veces somos necios e insensibles y nos ponemos ciertas caretas. Por respeto, o por simple tontera nos encasillamos en estereotipos. Pero basta con que un gerente muestre humildad y buen trato con un subordinado, y eso se multiplica. En la dignidad de las personas no existen personas rojas, doradas o azules. Todos somos iguales y valemos lo mismo como personas. Si alguna vez se planteó esta discusión en el plano político o social, sinceramente creo que hoy está fuera de lugar”.