Entre seis y ocho meses al año, Punta del Este es una ciudad muerta. La mayoría de los restaurantes cierran sus puertas y los gobiernos locales llegan incluso a apagar varios de los semáforos. Sin embargo, la temporada de verano es otra cosa. Los precios de los hoteles se disparan, los restaurantes se reservan con […]

  • 13 febrero, 2013
Punta del Este, Uruguay. Foto Flickr

Punta del Este, Uruguay. Foto Flickr

Entre seis y ocho meses al año, Punta del Este es una ciudad muerta. La mayoría de los restaurantes cierran sus puertas y los gobiernos locales llegan incluso a apagar varios de los semáforos.

Sin embargo, la temporada de verano es otra cosa. Los precios de los hoteles se disparan, los restaurantes se reservan con anticipación y en las calles se arma congestión vehicular. Las playas, además, se llenan de turistas provenientes principalmente de Argentina.

Tal como en el turismo, dice un artículo de Business Insider, Uruguay es súper dependiente de Argentina.

Hace varios años que los argentinos empezaron a usar al país como una especie de cuenta bancaria: han guardado dólares en los bancos uruguayos y han comprado propiedades en playas y campos. De esta forma, debido a la escasa confianza en el gobierno argentino, sus ciudadanos pueden mantener bienes fuera de sus fronteras.

El sector inmobiliario, bancario y turístico de Uruguay está dominado por argentinos, lo cual pone al país en una  delicada situación de dependencia: si la economía de Argentina está mal, irremediablemente tendrá secuelas en la nación vecina.

Un ejemplo de esto es la inflación. Los precios de los productos como alimentos, petróleo y electricidad se han disparado, afectando la economía y la calidad de vida de los uruguayos.

Revise el artículo completo en Business Insider.