El gobierno envió a trámite parlamentario un proyecto de ley para regular la oferta de nuevas carreras universitarias. Al respecto, al menos dos comentarios: 1. No parece adecuado subordinar la oferta de carreras a la estimación de su campo ocupacional. No se puede convertir a las universidades en agencias de empleo, como tampoco se puede […]

  • 14 diciembre, 2007

El gobierno envió a trámite parlamentario un proyecto de ley para regular la oferta de nuevas carreras universitarias. Al respecto, al menos dos comentarios:

1. No parece adecuado subordinar la oferta de carreras a la estimación de su campo ocupacional. No se puede convertir a las universidades en agencias de empleo, como tampoco se puede esperar que proyecten tasas de demanda laboral con 6 y hasta 10 años de anticipación.

2. El proyecto responde a la reiterada crítica sobre la creación de carreras con meros objetivos comerciales. Las acusaciones, por lo general, apuntan a las universidades privadas. Pero resulta que el hecho puntual que gatilló este proyecto (las protestas de los estudiantes de criminología de la UTEM) provino de una universidad estatal, integrante del Consejo de Rectores.