Las fusiones y las compras en el sector vitivinícola son un cuento de nunca acabar. Mientras los Luksic resuelven la compra del 50% que les falta para completar el control de Altaïr, Viña Undurraga –en cuya propiedad está la familia encabezada por Rafael Picciotto y el empresario José Yuraszeck– no se ha dado ni un […]

  • 27 julio, 2007

Las fusiones y las compras en el sector vitivinícola son un cuento de nunca acabar. Mientras los Luksic resuelven la compra del 50% que les falta para completar el control de Altaïr, Viña Undurraga –en cuya propiedad está la familia encabezada por Rafael Picciotto y el empresario José Yuraszeck– no se ha dado ni un respiro en la búsqueda de nuevas tierras donde expandir el negocio. Hasta ahora, supo Capital, la compañía ha comprado un total de 400 hectáreas en Leyda, Alto Maipú y Colchagua, con la idea de diversificarse en los distintos valles. Y parece que no pararán aquí. En el sector se ha visto a los principales ejecutivos de Undurraga sondeando posibilidades en otras zonas. Por lo visto, vienen en grande. Habrá que estar atentos.