Por: Carla Sánchez M. Cualquiera puede correr una maratón. Cualquiera que tenga el interés de desafiar límites y la voluntad de entrenar. Basta ver cómo se multiplican las carreras por todo el mundo. Basta salir a la calle para toparse con un corredor. Invitados por New Balance, auspiciador oficial, participamos en la más popular de […]

  • 23 noviembre, 2017

Por: Carla Sánchez M.

Cualquiera puede correr una maratón. Cualquiera que tenga el interés de desafiar límites y la voluntad de entrenar. Basta ver cómo se multiplican las carreras por todo el mundo. Basta salir a la calle para toparse con un corredor.

Invitados por New Balance, auspiciador oficial, participamos en la más popular de todas: la Maratón de Nueva York. Una fiesta deportiva que partió en 1970 con 55 corredores cruzando la meta y que en su última versión, realizada el 5 de noviembre pasado, tuvo 50.647 finalistas (solo 660 inscritos no terminaron).

La aventura empieza mucho antes de pararse en el Verrazano-Narrows, el puente colgante que une Staten Island con Brooklyn, dos de los cinco barrios por donde pasa la prueba de 42,195 kilómetros. Para participar en esta maratón hay que postular a un sorteo o bien comprar el cupo a una agencia. Luego viene la preparación. Horas corriendo en la pista del Stadio Italiano con el grupo de los mañaneros de Road Runners, equipo de maratón y triatlón dirigido por el entrenador Pablo González. Varias más aplanando calles. Y unas cuantas otras conversando de lo que significa participar en una carrera de este tipo…

Enzo Yáñez viene con una meta clara: meterse en el pelotón, donde corren los keniatas y etíopes. En definitiva, estar entre los 15 mejores del mundo.

Mary es una neoyorkina que, pese a haber corrido la Maratón de Ámsterdam hace menos de un mes, no quiso perderse esta clásica carrera en su ciudad. “Estoy un poco enviciada con esto de correr”, admite.

Los corredores utilizan un término para describir el momento que todos temen: el muro. Una sensación de fatiga muscular y agotamiento que suele acechar cerca del kilómetro 30. En Nueva York, el puente Queensboro es el muro natural.

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