En Chile se bebe mucha cerveza, pero cuesta una enormidad encontrar un bar donde la sirvan como debe ser, es decir bien fría. ¿Acaso es mucho pedir? Nos ha pasado innumerables veces que, muertos de sed, hemos llegado a alguna barra capitalina buscando una fresca rubia y lo que te sirven es una cosa tibia, […]

  • 19 febrero, 2009

En Chile se bebe mucha cerveza, pero cuesta una enormidad encontrar un bar donde la sirvan como debe ser, es decir bien fría. ¿Acaso es mucho pedir? Nos ha pasado innumerables veces que, muertos de sed, hemos llegado a alguna barra capitalina buscando una fresca rubia y lo que te sirven es una cosa tibia, sin espuma, verdaderamente infumable. Hay quienes, como el francés Philippe Delerm, piensan que el único trago de cerveza que vale la pena es el primero; y aunque no somos especialmente cerveceros, creemos que hay pocos placeres mundanos comparables a un sorbo de cerveza helada, sobre todo en estos días de calor. La recién llegada Tiger, una fresca y liviana lager de Singapur, es imbatible al momento de refrescar. La probamos en el restaurante japonés Yoko (F: 6321954), frente al Parque Forestal, junto a sashimi de pulpo y niguiri de anguilas, y la combinación fue de verdad digna de recuerdo.