La protección de datos personales se encuentra en el centro del debate, producto de los diversos proyectos de ley sobre el tema que existen hoy en el Congreso y, más recientemente, con el anteproyecto de ley que impulsa el gobierno y que acaba de salir a consulta pública.

Se estima que en el país existen cerca de 2,3 millones de bases de datos, las cuales circulan entre empresas y distintos organismos con información que no siempre quisiéramos que se divulgara con tal rapidez. De ahí la importancia de que se actualice la legislación que hoy rige en materia de protección de información personal.

Pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a datos personales? De aquella información que las personas desean mantener en la intimidad. ¿Podemos libremente decidir qué información sobre la persona es privada y qué información sobre la persona es pública?

  • 8 septiembre, 2011

La protección de datos personales se encuentra en el centro del debate, producto de los diversos proyectos de ley sobre el tema que existen hoy en el Congreso y, más recientemente, con el anteproyecto de ley que impulsa el gobierno y que acaba de salir a consulta pública.

Se estima que en el país existen cerca de 2,3 millones de bases de datos, las cuales circulan entre empresas y distintos organismos con información que no siempre quisiéramos que se divulgara con tal rapidez. De ahí la importancia de que se actualice la legislación que hoy rige en materia de protección de información personal.

Pero, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a datos personales? De aquella información que las personas desean mantener en la intimidad. ¿Podemos libremente decidir qué información sobre la persona es privada y qué información sobre la persona es pública?

Sí, pero con limitaciones.

En la sociedad moderna, el motor es la información, y por más que queramos gozar de una privacidad ilimitada, eso no es posible. Entonces, debemos encontrar el justo equilibrio entre la aspiración de privacidad y lo público y no caer en la sobrerregulación que puede encontrarse en muchas leyes de protección sobre esta materia alrededor del mundo.

Por Claudio Magliona
Socio de García Magliona & Cía. Abogados Stanford LLM in Law, Science & Technology

Por ejemplo, la adquisición de una empresa por parte de otra supone la cesión de su base de datos. ¿Significa entonces que se requiere la autorización de todas y cada una de las personas que forman parte de la misma para que la compra de la empresa tenga lugar? Esa y otras preguntas son las que se deben surgir al discutir la política pública de protección de datos. Todas las leyes sobre la materia suelen centrarse en la autorización que da el titular de los datos para que éstos sean procesados, exigiendo a las empresas gravosos requerimientos de información para recopilarlos, pero olvidan que el gran problema reside en tres puntos esenciales.

En primer lugar, se encuentran las filtraciones ilegales de información de las bases de datos. En segundo lugar, la ausencia de exigencias en materia de seguridad para proteger la información, dependiendo de la sensibilidad de ésta. Por último, se debe legislar en torno a la ausencia de la obligación de comunicar al público las filtraciones ocurridas en una base de datos, dado que ello provoca perjuicio a los titulares de éstos y, en casos específicos, ni siquiera existe la posibilidad de bloquear sus tarjetas de crédito.

Este es el debate que debe tener lugar en materia de protección de datos personales, para evitar legislaciones que no logren proteger a las personas y terminen frenando y desincentivando el normal tráfico económico, comercial y financiero. Sin duda, el anteproyecto de ley del gobierno es un gran avance.