A fines de octubre del 2004 Capital publicó un amplio reportaje, firmado por el periodista Matías del Río (EFE, la empresa de los mil millones) que, al margen de haber merecido una airada respuesta del entonces presidente de esa empresa, Luis Ajenjo, expuso en lo básico y gran despliegue de cifras y evidencias lo que […]

  • 29 junio, 2007

A fines de octubre del 2004 Capital publicó un amplio reportaje, firmado por el periodista Matías del Río (EFE, la empresa de los mil millones) que, al margen de haber merecido una airada respuesta del entonces presidente de esa empresa, Luis Ajenjo, expuso en lo básico y gran despliegue de cifras y evidencias lo que hoy la Contraloría, la comisión investigadora de la Cámara de Diputados, los tribunales de justicia y la propia opinión pública no aciertan a explicarse: cómo fue que una empresa a la cual se le inyectaron no mil, como decía el artículo, sino mil 145 millones de dólares en tres años es hoy un desastre de proporciones descomunales.

La verdad es que entonces ya lo era. La pregunta del millón es por qué el país demoró tanto en reaccionar si ya entonces el asunto olía mal. ¿Por qué la Contraloría, Hacienda, la Cámara y los partidos políticos no movieron un solo dedo si nada de lo que entonces decía el presidente de la empresa, militante DC y cuñado de Gutenberg Martínez, tenía mucha presentación? ¿Tan fuerte era la protección que otorgaba el gobierno de Lagos a sus propias incompetencias y opacidades? El tema describe la pésima capacidad de reacción del Estado chileno ante inversiones mal evaluadas y de efectos ruinosos.