Viña Santa Rita fue elegida Winery of the year 2008 por la revista estadounidense Wine & Spirits. Con esa excusa, probamos junto a la enólogo Cecilia Torres tres cosechas de su vino insignia: Casa Real Reserva Especial Cabernet Sauvignon, un clásico de Alto Jahuel.

  • 17 octubre, 2008


Viña Santa Rita fue elegida Winery of the year 2008 por la revista estadounidense Wine & Spirits. Con esa excusa, probamos junto a la enólogo Cecilia Torres tres cosechas de su vino insignia: Casa Real Reserva Especial Cabernet Sauvignon, un clásico de Alto Jahuel.

Viña Santa Rita fue elegida Winery of the year 2008 por la revista estadounidense Wine & Spirits. Con esa excusa, probamos junto a la enólogo Cecilia Torres tres cosechas de su vino insignia: Casa Real Reserva Especial Cabernet Sauvignon, un clásico de Alto Jahuel. Por Marcelo Soto.

Por historia, calidad y consistencia, uno de mis vinos favoritos de Chile siempre ha sido Casa Real Reserva Especial
Cabernet Sauvignon de Santa Rita, uno de los pocos vinos nacionales que merecen el apelativo de clásico. Este año el elegante tinto del Maipo Alto logró excelentes puntajes en la revista estadounidense Wine & Spirits y fue una de las razones que explica que la viña chilena haya sido elegida “Winery of the year 2008” por la prestigiosa publicación.

Los expertos de Wine & Spirits –uno de los medios especializados más influyentes de Estados Unidos, sobre todo entre sommeliers y restaurantes– catan anualmente unas 6 mil botellas procedentes de diversos rincones del planeta y, de acuerdo a esa degustación y a los puntajes obtenidos, se distingue a las viñas mejor evaluadas de los últimos doce meses.

La gracia de este premio (que este año también favoreció a otras cuatro viñas chilenas: Morandé, Pérez Cruz, Matetic y Concha y Toro) es que privilegia a vinos que, aparte de ser muy buenos, expresan el carácter de un terruño o región. Es decir, apunta a esas botellas que hablan de un lugar específi co, más allá de las modas y gustos del mercado. Los vinos de Santa Rita destacados por Wine & Spirits fueron el mencionado Casa Real Reserva Especial de las añadas 1999, 2001 y 2003; Floresta Apalta Cabernet Sauvignon 2004; Pehuén Carménère 2004 y
Medalla Real Carménère 2006, entre otros. Todos, vinos que no esconden su origen ni maquillan la fruta con excesos de madera o sobremadurez.

Detrás del Casa Real Reserva Especial está la enóloga Cecilia Torres, quien me recibe una fría tarde de octubre en la
antigua casona familiar de Santa Rita, en Alto Jahuel. Cecilia lleva 30 años haciendo vinos y, aunque es una de las glorias de la enología chilena, no tiene un ápice de soberbia. Sin pelos en la lengua, risueña y relajada, dice que para ella es tan importante hacer un vino de 2 mil pesos como uno de 100 dólares. “Les pongo la misma pasión”, agrega. Y se nota.

Comenzamos catando un fresco y amable Medalla Real Carménère 2007 del Maipo, elaborado por Andrés Ilabaca, otro gran enólogo de Santa Rita. Su precio, 4.200 pesos, lo convierte en una opción imbatible, un vino alegre y franco, de ánimo festivo. En este punto, Cecilia hace su primera confi dencia: “yo fui de las que no creían que el carménère podía dar origen a grandes vinos. En el 97, cuando empezamos a trabajar con la variedad y había mucho carménère verde, plantado errónea mente en zonas frías, nadie imaginó que la cepa nos daría tantas sorpresas y satisfacciones. Le debo una disculpa al carménère”, dice entre risas.

El plato de fondo de la degustación son tres cosechas de Casa Real Reserva Especial: 2002, 2003 y 2004. “A mi me tocó participar en el primer Casa Real, del año 1989, y la idea siempre fue mostrar un cabernet sauvignon 100% del Maipo, nada pretencioso”, explica Torres, mientras la añada 2002 se abre en la copa con una elegancia que quita el aliento. “Me parece que la mejor manera de describir este vino es CLASICO. Primero, porque perdura en el tiempo, tiene una historia y un denominador común. En segundo lugar, es un vino diferente, que no se parece a ningún otro tinto, sino a un Casa Real. Y por último, posee un potencial de guarda, de envejecimiento, propio de los vinos nobles”.

El Casa Real Reserva Especial, que cuesta unos 48 mil pesos (y los vale), tiene hoy una producción de 2 mil cajas anuales que se agotan muy rápido, razón por la cual Cecilia está embarcada en un ambicioso proyecto para llegar a producir unas 10 mil cajas en unos siete años. Son palabras mayores, pero la enóloga confía en mantener la alta calidad que ha hecho famoso a este vino. “Ya a partir de 2007 le voy a agregar un poco de cabernet franc para darle más columna, más frescura”, adelanta. Pero inmediatamente precisa: “el vino no va a cambiar. Va a seguir siendo elegante y delicado, a la vez que concentrado y potente: el Ying y el Yang. Porque este es un vino clásico y los únicos cambios que vas a ver son los que me da cada año, cada cosecha”.