Por Álvaro Peralta Sáinz No está de moda como otros cocteles de mediados del siglo pasado que ahora son grito y plata en las barras santiaguinas. Sin embargo, hay un puñado de nostálgicos y tradicionales bebedores que aún lo piden. Incluso algunos optimistas aseguran que viene de vuelta, que es sólo cosa de tiempo. Y […]

  • 11 julio, 2014

Por Álvaro Peralta Sáinz

Pichuncho

No está de moda como otros cocteles de mediados del siglo pasado que ahora son grito y plata en las barras santiaguinas. Sin embargo, hay un puñado de nostálgicos y tradicionales bebedores que aún lo piden. Incluso algunos optimistas aseguran que viene de vuelta, que es sólo cosa de tiempo. Y aunque es difícil encontrar pichunchos en la ciudad y mucho más uno bien preparado, algo se puede rescatar de nuestras andanzas.

 

Bar Don Rodrigo

Según un eximio catador de pichunchos, en este bar no necesariamente está el mejor de Santiago, pero sí el que preparan con mayor dedicación. “Es el único bar donde te preguntan si quieres el pichuncho con vermouth rosso o bianco”, nos cuenta. ¿Y el resultado? Según lo que pudimos probar, más que aceptable, largamente por encima de la media santiaguina, aunque se agradecería un pelín más frío; lo que se podría solucionar fácilmente guardando unas copas en el refrigerador o poniéndoles hielo molido mientras se hace la mezcla en la coctelera. Ahora bien, si en ese bar se pudiera volver a fumar, para uno que es vicioso, llegaríamos a la perfección.

Victoria Subercaseaux 355, teléfono 26396261, Santiago.

 

Liguria

Un bar que se jacta de rescatar comidas y bebidas de nuestro recetario tradicional no puede no tener al pichuncho en su carta de cocteles. Y afortunadamente, el Liguria –en sus tres locales en Providencia– lo ofrece. “La verdad es que no se pide demasiado”, nos dicen, pero aclarando que “si alguien lo desea, siempre está ahí para ser servido en una copa de martini bien fría”. Acá se prepara –salvo que se indique lo contrario– con vermouth bianco, obviamente pisco y una fina cáscara de limón. Elegante, refrescante y –ojo– uno de los tragos más baratos, pero no por eso menos distinguidos, de este ya clásico lugar.

Providencia 1373, teléfono 22357914.
Pedro de Valdivia 047, teléfono 23344346.
Luis Thayer Ojeda 019, teléfono 22311393.

 

Confitería Torres

Éste es otro recinto lleno de historia y tradición a donde fuimos por un pichuncho y no salimos para nada decepcionados. Aclaramos que estamos hablando de la casa matriz de la Confitería Torres, que resiste estoica en la parte baja del muy averiado Palacio Íñiguez, en plena Alamada, a pasos de calle Dieciocho. Fue en este lugar donde justo a la hora del aperitivo de un frío día de semana nos instalamos en su barra y ordenamos sin mayores indicaciones “un pichuncho”, a lo que llegó una copa de martini generosa, de dimensiones que hacía tiempo no veíamos y con un coctel –también con vermouth bianco– muy seco, bien frío y con su clásico trozo de cáscara de limón. ¿Alguna queja? La verdad, ninguna.

Alameda Bernardo O’Higgins 1570, teléfono 26880751, Santiago.

 

Bar La Unión

Siguiendo nuestra búsqueda de buenos pichunchos arribamos a la barra de este céntrico y clásico bar en la peatonal Nueva York, a escasos metros de la Alameda y el Club de La Unión. Aquí este coctel conserva aún un respetable número de fieles adeptos. Sin embargo, acá se prepara –y se bebe– como lo hacían nuestros padres en casa. Es decir, en un pequeño vaso vinero, a temperatura ambiente y sin la cáscara de limón; lo que finalmente da un resultado bastante pobre. Ahora bien, incluimos el Bar La Unión en este recuento porque comprobamos in situ que, si uno pide amablemente en la barra que se sigan las instrucciones que uno da, se recibe un gran pichuncho. Aunque claro, en copa vinera, porque de martini no hay. Aún así, vale la pena.

Nueva York 11, 26961821, Santiago.

 

Ky

Y nuevamente terminamos recomendando el bar de este restaurante de avenida Perú. No hay duda: la variedad de destilados a la hora de ordenar y el cuidado con que los mezclan no se ve en otras barras de Santiago. En el caso del pichuncho, acá lo trabajan con la misma delicadeza y ceremonia que un dry martini. Es decir, enfrían la copa con hielo molido mientras en la coctelera mezclan el pisco (el que nos dieron a elegir entre varias etiquetas) y el vermouth bianco, obviamente sin agitarlo, con un poco de hielo. Luego, desechan los hielos y lo ponen en la copa que se dejó helando. Y para terminar, doblan encima una cáscara de limón para que sus aceites impregnen el trago y el borde del cristal. ¿Quién dijo que un pichuncho no puede ser sofisticado?

Avenida Perú 631, teléfono 27777245, Recoleta.