La última encuesta CEP nos sorprendió a todos, no solo por la baja aprobación del Gobierno, sino porque refleja la crisis de confianza en la que nos encontramos.
Por: Susana Sierra, directora ejecutiva de BH Compliance.

  • 30 enero, 2020

Si bien es verdad que las empresas, frente a las autoridades y los partidos políticos, generan más confianza, solo cuentan con un 7%, y es en este punto donde me quiero centrar. Muchas veces tendemos a pensar que las soluciones a los problemas que Chile enfrenta hoy son responsabilidad de los gobiernos o de “la política”, pero el sector privado también tiene un gran rol y un desafío a la hora de reparar los pendientes.

Al igual que el país, las compañías se han inclinado hacia el qué, más que al cómo, y esto pasa principalmente porque los incentivos y las mediciones son a corto plazo.

Chile creció y en los últimos años hemos visto florecer grandes empresas, que se han convertido en referentes, no sólo en en el país, sino que en la región. También contamos con grandes multinacionales, donde es probable que Chile tenga un pequeño porcentaje de las ventas mundiales.

En este escenario, es posible que los altos ejecutivos sean medidos mes a mes por un número final y que para ser competitivo en el sector, necesiten mostrar resultados tangibles.

Pero a qué me refiero con centrarnos en el cómo, es ir más allá de los números que estamos viendo a corto plazo, y lo quiero graficar con el ejemplo de unos amigos emprendedores ecuatorianos, fundadores de PACARI (el mejor chocolate del mundo, y no lo digo solo yo, varios premios internacionales los avalan). El cacao se encuentra en su mayoría en África y en el Amazonas, bajo grandes firmas transnacionales que compran todo, creando una verdadera “esclavitud del cacao”. Así, cientos de miles de niños trabajan para poder extraerlo y se les paga casi nada. En cuanto a PACARI, ellos pusieron como intransable en su empresa el ocuparse de este tema, no solo dejando de comprar el cacao donde los niños trabajan, sino asegurando un precio justo, además de una relación de confianza y transparencia con los agricultores.

Y así como PACARI, nos podemos encontrar con muchas compañías que son fieles a sus principios, pero para esto se requiere coherencia en todos los procesos, si no, las buenas intenciones terminan siendo solo una falsa publicidad.

La mayoría de las grandes compañías tiene declarados sus valores; si revisamos las páginas web podemos encontrar esta información. Generalmente veremos palabras como honestidad, responsabilidad, confianza, transparencia, integridad, pasión, etc., el gran problema es que éstos no se miden, y por lo tanto pasan a ser una linda declaración de intenciones. El gran desafío hoy para las organizaciones y para los directorios, es ser consecuentes con estos conceptos, y ojalá que en cada decisión (desde el lanzamiento de un nuevo producto, la selección de un proveedor hasta la adquisición de una empresa), los tengan presente.

El siguiente desafío es comunicar las cosas buenas, para eso el sector privado debe atreverse un poco más con el fin de elevar los estándares en la industria. El objetivo es informar para tener un cliente/consumidor que lo valore o castigue en caso de ser pertinente.

Por lo mismo, el llamado es para todos. Los consumidores también nos debemos fijar en el cómo. Cuántos de nosotros hemos comprado ropa hecha por niños de algún país de Asia, o acciones de empresas que se vieron involucradas en escándalos de corrupción, por ejemplo.

Si el usuario no tiene conciencia y no “premia” a las compañías que se preocupan por el cómo, somos nosotros los que estamos empujando a las empresas a actuar de cierta forma. Por lo que ser más consecuentes es tarea de todos.

Esperemos que post 18 de octubre, el sector privado no se haya quedado en las promesas hechas en noviembre, como por el ejemplo, el pago a las Pymes -recientemente salió que había aumentado a 67 días-, o sueldos justos para los trabajadores. Los chilenos somos muy buenos para poner “el parche antes de la herida” y darnos palmaditas en las espalda, diciendo que todo está bien, pero tenemos poco accountability a largo plazo.

Al menos, el mundo empresarial a nivel global está declarando seguir esta línea, así nos podemos encontrar con declaraciones como la del business roundtable, y el reciente manifiesto de Davos 2020, donde ya se empieza a hablar, del propósito universal de la empresa, con todos sus stakeholders.

Estoy más convencida que nunca, solo así, con este tipo de acciones (no sólo declaraciones), y con una mirada puesta en largo plazo, la confianza hacia las empresas, se puede recuperar