Por Katharina Jenny, gerente general Ferrocarriles Antofagasta. Premio Mujer Ejecutiva 2018.

  • 2 agosto, 2019

La minería muestra un aumento sostenido en la incorporación de mujeres en los últimos años, llegando a 8,1%1, pese al declive y las restricciones que se han observado en el ciclo minero. Hoy vemos más mujeres en distintas áreas, tenemos operadoras, mantenedoras y, aunque en menor cantidad, también hay mujeres en la toma de decisiones.

Todo indica que vamos por buen camino. La cifra nacional tiene el mérito de ser constante, pero difiere de lo que ocurre en otros países mineros como Canadá o Australia donde la participación femenina en la industria supera los dos dígitos: 19,6% y 13,2% respectivamente2.

Lo positivo es que el sector se dio cuenta que necesitaba incorporar mujeres en las organizaciones, ya que esto empuja la productividad, mejora los ambientes de trabajo y hace más competitivas y rentables a las empresas. Es decir, las habilidades propias del género femenino potencian y validan aún más la necesidad de contar con mujeres en esta industria. Me refiero principalmente a atributos como contener, liderar y trabajar en equipo.

Además, todos sabemos que es “buen negocio” aumentar la participación femenina en el trabajo, no solo en minería, pues si se incrementa a un 61% y más (como en países desarrollados de la OCDE) se incorporarían 900 mil mujeres adicionales a la fuerza laboral, y en efecto, aumentaría el PIB en 6%3.

Hoy soy la primera mujer en liderar el FCAB Ferrocarril de Antofagasta, principal proveedor en transporte de carga para la industria minera, una empresa que durante 130 años estuvo dominada por hombres.

Ahora no solo debemos enfocarnos en la “incorporación”. El desafío es potenciar el desarrollo y permanencia de las mujeres en la industria. Convertirnos en empresas atractivas para el talento femenino, y lo primero que debemos lograr es conciliar el desarrollo de carrera con la maternidad y la vida familiar.

Las oportunidades son clave para el éxito este proceso. Existen varias limitantes para ascender a cargos de mayor jerarquía. Por ejemplo, es requisito demostrar preparación y años de experiencia global, particular y en terreno. Para la mujer es difícil competir en ese ámbito. Por ello debemos generar oportunidades, manteniendo siempre el concepto de la meritocracia de escoger al mejor o a la mejor.

Hablo de “nosotros” porque en mi rol actual, como gerente general de FCAB, también soy parte del reto y puedo contribuir a generar cambios, aportando a la discusión.

Sin duda, tenemos que innovar y apurar el paso para no estancarnos y seguir creciendo como sector y país. Debemos comprometernos, mirar estos nuevos objetivos de frente y ser capaces de empezar a adaptarnos a las oportunidades que se presenten.

 

*Fuentes:

  1. Informe de la Comisión Nacional de Productividad, septiembre 2017.
  2. Estudio del Consejo de Competencias Mineras / Consejo Minero / Fuerza Laboral de la gran minería en Chile 2017 – 2026 Realizado por Innovum, Fundación Chile 2017.