Por: Janet Awad, vicepresidenta de la SOFOFA y Premio Mujer Ejecutiva 2011.

  • 23 agosto, 2019

Sentimientos encontrados. Creo que esa es la mejor manera de explicar lo que sentí cuando me nominaron como una de las tres finalistas para el premio Ejecutiva del Año 2011, pues dentro de la terna también estaba mi hermana Karina. Competir con un familiar no es algo que uno desee, y por ello estoy tremendamente agradecida de su generosidad – junto al resto de la familia, en compartir mi alegría cuando resulté premiada.

Me sentí orgullosa y agradecida por el apoyo de mis padres, mis hijos, mi marido y por las oportunidades que me había brindado la empresa. Algunos dicen que el éxito es solitario, pero estoy convencida que mis logros no hubieran sido posibles sin el trabajo colectivo de esta maravillosa red de apoyo.

Es innegable que el reconocimiento por definición, en todo ámbito de la vida, te reconforta y te llena de nuevas energías, pero también tuve un sentimiento de enorme responsabilidad con mi equipo de trabajo de ese tiempo , sin el cual este reconocimiento no hubiera sido realidad.

Mirando atrás, creo que fue este premio el que marcó un antes y un después en cuanto a mi participación en la esfera pública, traspasando las fronteras del trabajo empresarial cotidiano, involucrándome en diversas mesas de trabajo público-privada, seminarios, foros y ONGs, donde el hilo conductor era cómo fomentar la mayor participación de mujeres en el mercado laboral en Chile y cómo avanzar en las empresas hacia cargos de alta dirección con un trato justo e igualitario.

Fue también a partir de este momento cuando comencé a participar del mundo gremial, donde actualmente soy muy activa en mi rol como vicepresidenta de SOFOFA, gremio en el que representantes de distintos sectores de la economía trabajamos para validar a la empresa como un actor confiable y relevante en el proyecto de hacer de Chile un país más desarrollado, moderno e inclusivo.

El llamado es a los ejecutivos y empresarios a hacerse parte de estas organizaciones, saliendo de su ámbito de acción específico, jugando un rol como ciudadano responsable, preocupado en contribuir activamente a hacer de la sociedad donde vivimos un mejor lugar para todos y para las generaciones futuras.

Un gran paso en participación femenina se dio este año en SOFOFA, un espacio tradicionalmente reconocido como masculino, donde luego de las elecciones, aumentó la participación de mujeres,de un 12% a un 16% el día de hoy. Este hito se logró en parte gracias a la voluntad y determinación de Bernardo Larraín, presidente de SOFOFA, quien impulsó junto al Comité Ejecutivo la mayor participación de mujeres, para lo cual debió además realizar una modificación transitoria de los estatutos.

Aún hay mucho camino que recorrer en otros gremios, organizaciones y empresas del sector público y privado. Creo que no hemos logrado visibilizar el beneficio de la inclusión laboral de mujeres, la que según un informe de la OIT “es beneficiosa para toda la economía, pero particularmente para las empresas, ya que cuando las personas más talentosas son las que logran ascender en las jerarquías organizacionales, sin importar su género, edad o procedencia, más beneficios -sociales y para la organización- se perciben