El nuevo director general de Santander Global Banking & Markets, Joaquín Quirante, cree que la crisis subprime tendrá un efecto acotado en el desempeño económico de Chile. Dice que el país crecerá este año entre 4%y 4,5% por debajo de su potencial, el que –básicamente– está dado por que las compañías salgan a invertir en el exterior. Por Cristián Rivas; foto, Verónica Ortíz.

  • 30 abril, 2008

El nuevo director general de Santander Global Banking & Markets, Joaquín Quirante, cree que la crisis subprime tendrá un efecto acotado en el desempeño económico de Chile. Dice que el país crecerá este año entre 4%y 4,5% por debajo de su potencial, el que –básicamente– está dado por que las compañías salgan a invertir en el exterior. Por Cristián Rivas; foto, Verónica Ortíz.

 

 

 

 

Joaquín Quirante asumió en marzo la dirección general de Santander Global Banking & Markets, en reemplazo de Fernando Massú. Aunque sólo lleva en Chile cerca de dos meses traía consigo todo el conocimiento previo desde el cargo similar que desempeñó en la casa matriz del Santander en España y, antes, en el Bank of America. Por eso, maneja al dedillo el comportamiento económico mundial y tiene muy claro cómo se viene la mano para el resto del año.

De entrada, dice que la situación económica internacional continuará débil y que a fin de año podría verse una recuperación. Pero ello depende, enfatiza, del impacto real que sobre la economía real ejerza la problemática financiera surgida de la crisis subprime en Estados Unidos.

Su visión es que ya se recuperó la confianza en el sistema financiero, por lo que “el riesgo que había de un colapso ya no existe”.

“La crisis ha evolucionado ahora en cómo afecta a la economía real todo lo que pasó durante el segundo semestre de 2007, y en cuál será el grado de impacto y de desaceleración”, plantea.

Y vaticina que “en Estados Unidos la probabilidad de una recesión es más alta. Creo que va a ser más larga, pero no especialmente aguda. Se irá recuperando paulatinamente y, al final, habrá malas noticias durante el año, pero con una situación de mejora hacia el mediano plazo”.

Para Chile pronostica un crecimiento promedio en torno al 4,3%, con un dólar cuyo techo será $470 y una demanda interna creciendo al 6%.

Todo este panorama lo lleva a concluir que “se trata de un año difícil, pero con grandes oportunidades”. ¿Y dónde están? Básicamente, en el desafío de una gran parte de las compañías chilenas para aprovechar sus conocimientos y expandirse fuertemente hacia otros mercados.

 

-¿Cuáles son las expectativas que maneja para la economía chilena?

-Estamos en un escenario de ralentización económica en Estados Unidos y también en Europa, donde el crecimiento es más lento de lo esperado; eso, evidentemente, afecta a Chile. La economía chilena es vigorosa, crecerá entre 4% y 4,5%, por debajo del potencial, pero con niveles de aumento mucho mejores que los de otros países.
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-Este nivel de crecimiento ¿cómo va a estar compuesto?

-Lo que más aportará es la inversión, porque el consumo disminuirá un poco. Pero, aun así, los niveles de crecimiento son adecuados, con una demanda interna creciendo al 6%. Precisamente donde veo más ralentización es en el consumo porque, ligada a la situación internacional, hay una restricción del crédito que afecta también a Chile.

-¿Esto mismo está detrás del menor potencial, o hay otros factores?

-Por un lado, está la situación internacional, que se ve mitigada por el alto precio del cobre y de los commodities. Eso hace que al potencial de Chile se vea afectado. Pero veo que la situación chilena, sobre todo por el lado de las empresas, es mejor que en muchos otros sitios, pues hay fuentes de financiamiento, las empresas están bien capacitadas y creo que tienen que buscar mercado fuera. Adicionalmente, dada la situación económica, también es verdad que hay precios atractivos para que esas operaciones sean mucho más interesantes financieramente. Ello aumentaría el potencial de la economía chilena.

-Hay varias empresas que están trabajando en eso, sobre todo en el retail…

-Es por eso que se trata de una de las grandes áreas que nosotros queremos desarrollar. Pensamos que las compañías chilenas están en una situación buena para mirar ese camino. El mercado chileno es pequeño y hay una oportunidad importante y podemos ayudar, porque tenemos una red global que monitorea cada uno de los países y las oportunidades que se presentan. Ya estamos trabajando con compañías chilenas.

-¿Qué sectores podrían tener un mejor desarrollo en el exterior?

-Hay algunos que son más dinámicos y otros que han llegado a su techo. Uno muy interesante es el retail, que en Chile ya está desarrollado, con prácticas de primer nivel, incluidas distribución, logística y financiación de la cadena de consumo. Todo eso en Chile tiene un techo. Por eso, les conviene ir a mercados mucho más amplios. Con la tecnología y el know how que tienen es un área clara de inversión. El área energética, también motivada por la propia demanda interna y los problemas locales provocados por el desarrollo de la tecnología, hace que las compañías chilenas tengan aptitud para salir a buscar nuevos mercados. Otro sector interesante es el agropecuario. El país ha trabajado mucho, pero tiene oportunidades de desarrollo en productos más elaborados.

-Esta búsqueda de mercados se justifica básicamente por la intención de encontrar un mayor consumo. ¿Esto implica que en Chile ya no será un soporte importante del crecimiento económico?

-Lo que pasa es que se va a ir desacelerando el consumo. Esto tiene un efecto en el crecimiento chileno y causará que este año el país crezca por debajo del potencial en torno al 5% de que se habla. Lo que vemos es un escenario de ralentización, no de una caída brusca. Se está viendo ya un efecto de restricción del crédito. Me parece sano que se modere el consumo.

-En lo relativo a la restricción al crédito que se está dando a nivel mundial, por el impacto de la crisis financiera ¿qué podría llegar a pasar?

-Al reducirse la liquidez del sistema por la crisis de confianza en él, las entidades financieras están obligadas a trasladar este mayor costo a sus clientes, de dos maneras: subiendo los precios y revisando los criterios de concesión de créditos. Si se hace de una manera gradual como pasa en Chile, hay un impacto evidente pero paulatino, y se irá generando nuevamente competencia. El problema es que, cuando todo es muy brusco, las entidades financieras no dan dinero. Ahí hay un riesgo de paralización de la economía. En este caso no se está dando.

-Respecto del comportamiento interno, ¿la inflación va a ceder?

-Ese es un problema mundial, no sólo de Chile. Si bien se ve ya una reversión en la inflación en el país, nuestro escenario es que esté entre 4% y 4,5% a final de año, lo que implica una baja respecto a los niveles actuales. Si bien siempre puede haber un impacto no esperado, también es verdad que aquí los ajustes de precios se producen antes, porque es una economía muy abierta. Por lo tanto, el impacto externo ya ha llegado a Chile. La inflación se irá reduciendo hacia el objetivo del Banco Central. Si esto ocurre, el tipo de cambio y la tasa de interés se mantendrán estables.

-¿Cómo ve el desempeño bursátil?

-Ha empezado mal, pero nuestra estimación es que se va a recuperar. Si bien no va a ser un año brillante, esperamos un crecimiento de entre 5% y 7%. Va ligado a la situación económica y a que se den todas las premisas. Lo peor ya pasó. Ojalá no me equivoque.