El barrio San José de la Estrella (La Florida) queda a 11.671 kilómetros del distrito de Wimbledon, al suroeste de Londres. Esta distancia no fue suficiente para impedir que cuatro chilenos ingresaran en la casa del chef inglés Marcus Wareing y se llevaran más de 30 millones de pesos en objetos de valor de él y su señora Jane. Desde Londres los llaman “burglary tourist”.

  • 14 febrero, 2020

Un famoso chef

El robo ocurrió el 11 de octubre del año pasado. Danko Carvajal, Nicolás Portilla, Jorge Daniel Rojas y Claudio Donoso –todos con antecedentes policiales por delitos contra la propiedad en Chile– aterrizaron en el Reino Unido solo días antes del atraco.

Marcus Wareing es un reconocido chef inglés. Tiene 49 años y hace 31 que trabaja en una cocina. Ha sido jurado siete veces en la serie de la BBC Master Chef: los profesionales, autor de ocho libros de cocina y ganador de múltiples premios, entre los que destaca una estrella Michelin para Marcus, uno de los tres restaurantes que posee.

Su casa, ubicada en el barrio de Wimbledon –lugar conocido por el torneo de tenis–, fue marcada con tres puntos anaranjados para que los cuatro ladrones pudieran reconocer el lugar al que debían entrar. Ingresaron por el patio para dirigirse directamente a la pieza del matrimonio, ubicada en el primer piso. Desde allí se llevaron mayormente joyas, zapatos y relojes. Una semana después, los delincuentes chilenos fueron capturados por la policía metropolitana de Londres, tras cometer un error garrafal: dos de ellos subieron una foto a redes sociales utilizando las joyas familiares de la mujer del chef.

Al momento del robo el aclamado chef se encontraba junto a su familia en su casa de campo al este de Sussex. Wareing fue contactado por Capital, y aseguró estar satisfecho de que los hombres fueran atrapados y expresó sus agradecimientos a la policía de Wimbledon por el apoyo brindado en todo el proceso.

Saqueos de lujo

Más de 75 chilenos han sido arrestados en el Reino Unido en los últimos dos años, solo por concepto de “saqueo de hogares de lujo”, donde se llevan en general relojes, joyas y ropa de marca, que luego envían a Chile por correo, algunos de ellos interceptados por la policía nacional.

La policía londinense llama a estos ladrones chilenos burglary tourist, ya que entran al país con visa de turista, las que les permite permanecer por tres meses en el Reino Unido sin necesidad de tramitar un documento para extender su estadía. Además, creen que los chilenos pueden estar haciendo el trabajo sucio para otras bandas extranjeras radicadas en Londres. De nueve bandas criminales conocidas, sólamente los burglary tourist, junto a la mafia italiana y los nigerianos –conocidos como mobile money-maker– actúan en todo Londres y no en un barrio definido.

Danko Carvajal tiene 20 años, cuatro órdenes de detención vigentes y a principios del año pasado fue apresado en España haciendo uso de la identidad de su hermano Jordan, quien se encuentra actualmente en prisión chilena cumpliendo una pena de 5 años y un día desde 2016. Luego Danko, en junio de 2019 fue detenido en Italia, desde donde fue deportado a Chile.

El padre de ambos, desde 2014 que no vive en Chile, y también registra condenas y detenciones en nuestro país por delitos contra la propiedad, cometidos en los años 90. A diferencia de su hijo, no tiene impedimento de ingreso a nuestro país ni posee orden de detención en Chile, pero sí registra múltiples solicitudes de información por parte de policías internacionales a la PDI.

Su madre dejó la casa que arrendaba en San José de la Estrella –donde vivía con sus tres hijos– hace dos años. A esa dirección le siguen llegando hoy notificaciones de cuentas impagas, según cuenta una vecina.

La historia de Jorge Rojas no es muy diferente. En marzo de 2019 fue deportado desde Estados Unidos y en abril del mismo año fue declarado persona no admisible en Alemania por antecedentes negativos. Aún así no tuvo mayores inconvenientes para salir del país y entrar a Inglaterra el pasado octubre. Desde los 16 años que no vive con sus padres y hermanos, quienes actualmente residen en el extranjero por trabajo. A la familia le preocupa profundamente la situación, pero no les sorprende por la trayectoria que ha tenido “el Coke” en su adolescencia, “es buen hijo y hermano pero no sé cómo es en la calle”, dice una familiar cercana.

Nicolás Portilla, de 27 años, es el mayor de la banda. Con solo diez años, acompañaba a su abuela paterna, Mirta Araya, todos los sábados a la feria libre a trabajar vendiendo ropa de niño. Hasta hace poco más de dos años vivía con su “yaya”, quien lo educó a él y a sus hermanos en una casa roja ubicada en San José de la Estrella. “Somos una familia, de esfuerzo y de trabajo, hemos luchado toda la vida. Yo soy como la mamá y para mí esto es súper fuerte, nadie tiene antecedentes en la familia” asegura Mirta, quien se enteró de la noticia un día miércoles de octubre por un programa de Canal 13. “Siempre les exigí que tuvieran cuidado, que vieran con quién se rodeaban porque nosotros entregamos una formación acá en la casa. Entonces todo esto para nosotros es algo que no encaja con nuestra realidad”, agrega Araya.

El nieto de Mirta Araya es el que tiene menos antecedentes de los cuatro implicados en el robo a la casa de Waering. Para la familia Portilla Astorga, no era raro que Nico viajara a trabajar a la casa de un amigo al extranjero –que es lo que les dijo a sus conocidos– porque tienen familiares viviendo en el exterior y varios jóvenes del vecindario que han emigrado a Australia a trabajar y buscar una mejor vida. En conversaciones que se dieron entre Mirta y el papá de Nicolás, la mujer repite el consejo que le dio su hijo: “Hay que estar tranquilos, si él hizo algo, tiene que pagar. Lo que hizo no es correcto y ojalá en el tiempo que esté detenido aprenda, haga algo que le sea útil y que se dé cuenta del error que cometió. El Nico no puede seguir por ese camino”, recuerda la mujer.

El cuarto, Claudio Donoso, fue deportado de España el año 2018 y ninguno de sus familiares pudo ser ubicado.

Pasaje one way

Si las penas recibidas por un delito cometido en el extranjero son bajas, es el país interesado en deportar o extraditar al delincuente el que pide y paga el traslado de la persona. En este caso particular ya se comunicó al Ministerio Público sobre la detención de Carvajal y Rojas en Londres –que son quienes poseen órdenes de detención vigentes en Chile– y son ellos los que deben evaluar la necesidad de traerlos a cumplir condena en nuestro país. Si no, serían deportados por el gobierno inglés al terminar su condena de 3 años y 4 meses.

“Durante 2019, Interpol Santiago fue informada de 145 chilenos detenidos en el exterior, principalmente por delitos contra la propiedad. Setenta y cinco de ellos poseían órdenes de detención pendientes en nuestro país, 85 fueron detenidos en Europa por el delito de robo y la mitad de ellos fueron a domicilios”, revela Héctor Espinosa, director de la PDI y parte del comité ejecutivo de Interpol en representación de América. Y agrega: “Si la persona tiene una pena cumplida no tiene ningún impedimento de salida, y ese es el problema que tenemos porque uno sabe que son delincuentes habituales o especializados”.

Espinosa asegura que las bandas de delincuentes chilenos en el extranjero son conformadas por pocos sujetos, sin orden jerárquico establecido y que se mantienen en constante movimiento para evitar ser ubicados, produciéndose una rotación permanente de compañeros de delito, que en algunos casos andan en clanes familiares y que en su mayoría eligen Italia, Francia e Inglaterra como destino.

En el caso de la banda que actuó en Londres, poseen además a un perfil millennial, asiduos a sus redes sociales para mostrar sus viajes y presumir sobre los objetos robados, como relojes, joyas y ropa. Los delincuentes millennials tienen un modo específico de hablar, dan direcciones repetidas y entran de turistas a los países, sin tarjetas de crédito. “Da vergüenza saber que compatriotas roban en el extranjero. La imagen país se ve dañada”, recalca el director.

En el caso del robo a la casa de Wearing, los cuatro ladrones chilenos fueron condenados por el juez Jonathan Davies a tres años y cuatro meses de cárcel por tratarse de delincuentes internacionales con experiencia. La condena la deberán cumplir en la prisión masculina de Wandsworth, desde donde han mantenido contacto telefónico con sus familiares. El juez Davies dijo a medios ingleses que “nadie debería ver que Reino Unido tiene una mano blanda”, agregando: “La única razón por la cual los chilenos viajaron a este país fue para cometer el robo”. La madre de uno de los apresados lo confirma: “Viajan por sus propios medios, nadie los llevó, y que fuera justo la casa del chef famoso fue algo al azar”.