Por Catalina Allendes E. Fotos: Verónica Ortíz “Nos enfrentamos al desafío más importante de nuestra historia. Estamos duplicando la superficie construida y es evidente que un salto de esta envergadura nos obliga a revisar la forma de hacer las cosas”. Fernando Cañas, el presidente de la Clínica Las Condes, no se fue con rodeos. En […]

  • 16 mayo, 2014

Por Catalina Allendes E.
Fotos: Verónica Ortíz

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“Nos enfrentamos al desafío más importante de nuestra historia. Estamos duplicando la superficie construida y es evidente que un salto de esta envergadura nos obliga a revisar la forma de hacer las cosas”. Fernando Cañas, el presidente de la Clínica Las Condes, no se fue con rodeos. En su primera carta pública a los accionistas desde que asumió el mando del centro de salud en julio del año pasado, dejó claro que su gestión traerá cambios.

No podía ser de otra forma. “Así es Fernando”, dice un cercano a este ex ejecutivo bancario y ex presidente del Metro, que asegura que aceptó el cargo en medio de las diferencias que existían al interior del directorio, precisamente por el “tremendo desafío” y las oportunidades de gestión que se avecinaban.

Los números andan bien en los casi cien mil metros cuadrados que hoy se levantan entre las calles Estoril, Lo Fontecilla y Paul Harris, en la comuna de Las Condes. En 2013 los ingresos crecieron 9%, llegando a 138.851 millones de pesos, y las utilidades alcanzaron los 18.104 millones de pesos (después de impuestos), 9,3% más que en 2012.
Por ahí no va la cosa. El tema, dicen quienes conocen la clínica por dentro, es que “los buenos resultados actuales no bastan para asegurar el futuro”.

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“Hace dos años la clínica tomó la decisión de duplicarse y eso exige revisar las cosas. Lo que estábamos haciendo hasta ahora, no necesariamente es lo que hay que hacer a futuro. Quizá eso no dé abasto. Urgía un plan estratégico para liderar este gigante”, advierte un ejecutivo.

Y en eso están. Hace un par de semanas, incluso el mismo día que dejó la presidencia del Metro, Fernando Cañas se trasladó con camas y petacas al cuarto piso del edificio 3, el azul, como lo llaman los empleados, para comandar in situ la revolución que tiene en sus manos.

 

DE LA MANO DE MCKINSEY

La tarea es enorme. Hace años que el directorio de la Clínica Las Condes viene haciendo noticia por diferencias entre médicos y accionistas. En el último episodio público de la saga, el año pasado, Cecilia Karlezi Solari, quien tiene el mayor poder de acciones en una sola mano, llevó hasta la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) sus observaciones para impugnar la elección del directorio. A su juicio, se estaban eligiendo directores en calidad de independientes a personas que no cumplían la exigencia de la ley, lo que, de paso, alteraba la correlación de fuerzas en el gobierno de la clínica.

La SVS le dio la razón e impugnó el proceso, tras lo cual los accionistas intentaron aquietar las aguas acordando un nuevo gobierno corporativo, en el que se respetara el sentido de la normativa de la SVS y, de esa forma, los equilibrios accionarios.

Se acordó que de los nueve directores, tres provendrían del mundo médico, tres profesionales independientes y tres representantes de accionistas no médicos. En ese contexto es que salieron a buscar al mercado a un profesional que pudiera liderar el desafío y dieron con Fernando Cañas.

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Éste fue el acuerdo: Fernando Cañas a la cabeza y el médico Jorge Larach en la vicepresidencia (Larach había sido elegido presidente en la impugnada elección del año pasado). Como directores independientes, Raúl Alcaíno y Arturo Concha; directores provenientes de los médicos Marcos Goycolea y Carlos Schnapp, y Cecilia Karlezi, Carlos Heller y Alejandro Quintana por los accionistas no médicos. La venta de las acciones de Carlos Heller a manos de Cecilia Karlezi en abril pasado, eso sí, llevó a que el médico Mauricio Wainer asumiera en reemplazo de Heller.

Con este escenario las aguas parecen, al menos por ahora, calmadas al interior del directorio y por unanimidad se aprobó la propuesta de Fernando Cañas de contratar a la consultora McKinsey para trabajar en la elaboración de un plan integral que asegure el futuro de la clínica. CLC 2020 se llama el trabajo estratégico que están realizando.

 

FALTAN DOS MESES

El aterrizaje de McKinsey se produjo los primeros días de marzo y a dos meses de aquello, ya se ha reunido con todos los gerentes y jefes de las especialidades médicas. El trabajo, dice un profesional protagonista de esas reuniones, ha sido intenso, pues en sólo cuatro meses la consultora debe reunir todos los antecedentes que permitan la elaboración del plan.

Tras los dos primeros meses de trabajo, McKinsey ya ha esbozado diagnósticos y propuestas preliminares. Lo primero saltó de inmediato. Las diferencias entre médicos y administración “han generado daño”, comentó a Capital un profesional que supo de esas conclusiones. Por eso es que, según la consultora, de ahora en adelante se hace indispensable generar las condiciones para alinear la parte médica con la administración.

Pero en eso está Cañas desde el principio. A fines del año pasado intervino sorpresivamente en la convención que realizaron los médicos en Reñaca, a quienes los instó a cumplir a cabalidad la misión y objetivos de la clínica, entre los que figura ser líderes latinoamericanos en atención de salud. “El presidente del directorio sabe desde el principio que, sin una buena alianza estratégica con los médicos, el desafío se hace cuesta arriba”, admite un ejecutivo.

Entre las primeras conclusiones y propuestas de McKinsey figuran también la necesidad de reforzar la presencia de la clínica en el nicho de pacientes de más altos ingresos, alejándose de la apertura que hace algunos años comenzó tímidamente a mirar hacia otros sectores socioeconómicos.

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En el informe preliminar también aparece con fuerza la necesidad de reforzar aquellas especialidades de mayor crecimiento epidemiológico en Chile, tales como las enfermedades mentales, cardiovasculares, diabetes, cánceres y geriatría en general. Además, de centrarse en generar una buena experiencia de los pacientes, más allá de la atención de salud.

Todo esto, eso sí, teniendo en cuenta que aún faltan dos meses de trabajo y buen tiempo más de conclusiones y propuestas que deberán ser analizadas por el directorio para dar forma al plan estratégico.

 

BUEN MARGEN

El ambiente al interior de la clínica es de expectación ante las conclusiones finales que elabore McKinsey. Pero la consultora ha dejado en claro en cada una de sus reuniones que este trabajo no tiene que ver con optimización de costos, como es la tónica mayoritaria en este tipo de trabajos. Y, aunque éste no sería el caso, no descartan la necesidad de realizar algunas reorganizaciones administrativas.

Durante todo el proceso, McKinsey ha destacado el margen operativo de la clínica que bordea el 22%, muy por encima de sus símiles en la región e incluso en el mundo. Hoy, por lo demás, la tasa de ocupación del centro hospitalario es de un 80%, superior a los estándares mundiales que no exceden del 75%. Por eso, la necesidad de crecer en infraestructura y atención para hacer frente a esta creciente demanda, sin perder calidad en el servicio.

 

CHICUREO, REGIONES Y MÁS ALLÁ

A mediados del año pasado, otra de las fuertes inversiones que realizó Clínica Las Condes fue la ampliación del Centro Médico en Chicureo, el que en 2013 anotó un crecimiento de 26% en el número de pacientes.

“Ésta es otra de las definiciones que debe contener nuestro plan estratégico, si seguiremos creciendo hasta llegar a tener una nueva clínica allá o si es que además se deben analizar alternativas en otras regiones de Chile e incluso en América Latina”, adelantó un ejecutivo que forma parte del proceso de análisis en que se encuentra el centro hospitalario.

El nuevo plan estratégico también deberá hacerse cargo de uno de los mayores riesgos que se ven por ahora en este negocio, que es la incertidumbre frente a las reformas a la salud vendrán durante la administración Bachelet. “Tenemos claro que el futuro será distinto al escenario en que nos hemos movido hasta ahora y para eso también tendremos que estar preparados”, advierte un profesional de la clínica. •••

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El cambio de rostro

180 millones de dólares es la inversión que está realizando la Clínica Las Condes para hacer frente a la explosiva demanda que ha tenido el área de la salud durante los últimos años, lo que sumará unos 130 mil metros cuadrados a la actual infraestructura, que hoy bordea las 100 mil. Hace poco más de 10 años, apenas superaba los 15 mil metros cuadrados.

Con ello, duplicará las camas existentes y los pabellones. Se trata de tres edificios nuevos en el mismo recinto de la comuna de Las Condes, donde se construirá un nuevo helipuerto. De la inversión total, 40 millones de dólares serán destinados a equipamiento de última categoría.

Todo esto, cambiará incluso la fachada de la clínica desde la tradicional de calle Lo Fontecilla a Estoril, por eso es que hace pocas semanas ya se habilitó, como parte de este proceso, el túnel subterráneo que permite conectar desde esa calle directo a la clínica.