Soluciones al problema del Transantiago hay muchas y pasan desde la reinstalación de las micros amarillas hasta la estatización del sistema en su totalidad. Algunas propuestas están siendo evaluadas por las propias autoridades, pero otras conviene ir desterrándolas de forma definitiva porque, aunque a algunos les gusten, no tienen viabilidad. Por ejemplo: Que vuelvan las […]

  • 30 noviembre, 2007

Soluciones al problema del Transantiago hay muchas y pasan desde la reinstalación de las micros amarillas hasta la estatización del sistema en su totalidad. Algunas propuestas están siendo evaluadas por las propias autoridades, pero otras conviene ir desterrándolas de forma definitiva porque, aunque a algunos les gusten, no tienen viabilidad. Por ejemplo: Que vuelvan las micros amarillas: Imposible porque ya no existen. Los buses que estaban en condiciones de circular fueron “enchulados” y pasaron a integrar la flota del Transantiago. El resto, se fue a regiones o, en su mayoría, pasaron a mejor vida. Retomar los antiguos recorridos: Si algo conseguía el antiguo sistema de micros amarillas era responder con un nuevo recorrido cada vez que la demanda lo necesitaba. Pero para financiar la llegada de buses hasta los sectores más apartados de la capital era necesario que todos confluyeran en la Alameda, con el conocido desastre de tráfico en esta arteria. Pues bien, los buses actuales no están en condiciones de retomar esos recorridos, primero, porque la lógica del negocio es distinta y, segundo, porque no tienen la capacidad para atravesar por las “casi” calles de la periferia.