El ultimátum de Cortázar coloca a los operadores como los responsables del Transantiago y busca así aliviar la carga de imagen al gobierno.

  • 2 septiembre, 2008

 

El ultimátum de Cortázar coloca a los operadores como los responsables del Transantiago y busca así aliviar la carga de imagen al gobierno.

El ultimátum del ministro de Transportes, René Cortázar, a los operadores del Transantiago tomó por sorpresa a varios de los protagonistas de esta larga teleserie, que esta semana inició un nuevo capítulo financiero-legislativo, con el comienzo de la discusión en el Senado del proyecto que busca otorgarle un subsidio fiscal permanente.

Para los críticos de la iniciativa, no tiene sentido solicitar re¬cursos públicos para financiar la operación de unas empresas que, según el mismo ministro, no cumplen con las disposiciones de los contratos. De acuerdo con las palabras de Cortázar, ni siquiera las antiguas deficiencias tecnológicas podrían justificar la irregularidad que evidencian los recorridos. “En la actualidad todos los operadores del Transantiago tienen las herramientas necesarias para ver todos sus buses, recorrido por recorrido, y asegurar que operen con regularidad”, dijo.

Detrás del ultimátum del titular de Transportes lo que ven es una maniobra política para que la opinión pública –con una percepción del Transantiago en franca declinación- vea a los operadores privados como la causa del mal servicio y no responsabilice al gobierno, como tiende a ocurrir hoy.

En todo caso, rescindir contratos -el peor de los castigos anunciados por Cortázar- podría ser una oportunidad para introducir cambios mayores al sistema, como la competencia en las zonas que actualmente monopolizan los alimentadores y que es propuesta por parlamentarios de la Alianza. Pero la idea es que esos nuevos actores sean también privados y que, por lo mismo, este ultimátum no se transforme en una oportunidad para reflotar la idea de la estatización, como propuso el senador Eduardo Frei. Para ello, Cortázar ya ha dicho que no está disponible.