No le gusto nada que Obama pusiera a Chile como país modelo de América Latina. Dice que quizás somos un buen alumno en el barrio, pero un mal compañero. Y, siempre en su alianza con Lula Da Silva, sale en defensa del ex presidente brasilero por haberse restado de las actividades con el mandamás de EEUU antes de que éste llegara a Chile. “Para carnaval, mejor el de Rio”, reflexiona.

  • 22 marzo, 2011

 

No le gusto nada que Obama pusiera a Chile como país modelo de América Latina. Dice que quizás somos un buen alumno en el barrio, pero un mal compañero. Y, siempre en su alianza con Lula Da Silva, sale en defensa del ex presidente brasilero por haberse restado de las actividades con el mandamás de EEUU antes de que éste llegara a Chile. “Para carnaval, mejor el de Rio”, reflexiona.

 

-De 1 a 7, ¿cuán parafernálica fue la visita de Obama?

-7,1. Porque desgraciadamente terminó transformándose, más que nada, en un evento mediático.

-¿Es cierto que su amigo Lula le torpedeó la visita a Brasil?

-No es así. Lo que él hizo -supongo, porque no he hablado con él en las últimas horas- fue simplemente no sumarse a un carnaval. Para carnavales, basta con el de Río, que es mucho más entretenido.

-Si se encontrara de frente a Obama, ¿qué le diría?

-Que vuelva a las fuentes que le permitieron que tantos y tantas se emocionaran con él y lo instalaran en la presidencia de los Estados Unidos.

-¿Qué le parece que Obama haya elegido a Chile para promover su política hacia Latinoamérica?

-Problemático en la forma como se hizo, poniendo a Chile como modelo. Es decir, una vez más como buen alumno, pero mal compañero. Con esto le pisamos los callos al resto de los países de América del Sur y nos olvidamos de que tenemos pendientes problemas con nuestros tres vecinos.

-¿Es Chile el jaguar de Sudamérica y Santiago, es como Suiza en Europa?

-En Sudamérica no hay jaguares. Y con todo, Santiago es un poquito más entretenido que Ginebra o cualquiera otra ciudad suiza. Algo conozco.

-Si fuera dueño de una picá en el centro y entrara Obama, ¿le cambiaría el nombre a su boliche?

-Me encantaría que eso me ocurriera, pero igual tengo mi dignidad. No lo haría.

-Póngale nota a la oposición.

-A la Concertación, entre un 2 y 3. Y a las fuerzas emergentes como el PRO , démosle un poquito de tiempo antes de ponerle nota.

-Si tuviera una bola de cristal, ¿dónde ve a Marco Enríquez-Ominami el próximo año?

-Trabajando como enano, como lo ha hecho hasta ahora, y liderando el proceso de recomposición de una nueva mayoría.

-Con tanto terremoto y desastre, si el mundo se acabara ahora, ¿con quién le gustaría reconciliarse?

-Son más de uno (a).