La llegada de Spotify a Estados Unidos apuesta a cambiar el negocio discográfico digital. Ya no se trata de bajar álbumes y canciones, sino de acceder a ellos en línea bajo un costo fijo mensual. Por Federico Willoughby Olivos.

 

  • 29 julio, 2011

La llegada de Spotify a Estados Unidos apuesta a cambiar el negocio discográfico digital. Ya no se trata de bajar álbumes y canciones, sino de acceder a ellos en línea bajo un costo fijo mensual. Por Federico Willoughby Olivos.

No importa que su economía ande pésimo, que ya no sean la potencia mundial de antes y que esté a punto de caer en default; hay algo que nadie le puede negar a Estados Unidos, y es que es el centro mundial de la innovación tecnológica. Desde sus fronteras han salido los avances más relevantes en lo que se refi ere a Internet. Por eso, que una empresa europea se haya dado el lujo de demorarse seis años en llegar hasta allí, cuando tenía una masa crítica que la pedía a gritos, no deja de ser menor. Me refi ero a Spotify, aplicación creada en Suecia que rompió con la idea de las colecciones privadas de música y se concentró en conectar a distintos usuarios que abren sus archivos y los hacen disponibles a otros usuarios.

Sí, suena a Napster u otros servicios, pero la diferencia de Spotify es que aquí no hay intercambio de archivos sino que todo es por streaming. Además, la empresa tiene acuerdos firmados con los sellos y paga por la música que escuchan sus usuarios (que a su vez pagan un fee mensual y hacen que el negocio sea negocio). Según varios analistas, Spotify es hoy por hoy un servicio que debería tener a Steve Jobs y su iTunes más que nerviosos.

Y tiene bastante sentido. Con la muerte del disco compacto son pocos los que encuentran valor en tener una colección encerrada en un computador o en un MP3 y prefieren pagar un fijo mensual y acceder a lo que necesiten, cuando quieran. El gran ejemplo de esto es Netflix, empresa a la que algunos sindican como responsable de la poca demanda que existe por comprar DVD y Bluray.

Si bien existen servicios de radios online (Pandora, Last.fm), en general la industria los ve como máquinas de promoción de artistas que ayudan a que la gente compre discos o canciones en línea. No así a Spotify, que no crea ninguna necesidad por tener discos o canciones originales. Por ahora, la entrega de invitaciones de Spotify es limitada, pero la idea es estar presente para todo el país del norte antes de que termine el año

 


Startup
BookLamp, el oráculo del próximo libro

P rimero fue Amazon con sus acertadísimas recomendaciones. Después, Pandora con canciones perfectas para cada usuario. Lo que viene ahora es BookLamp. org, un servicio que promete ayudarnos a encontrar el próximo best seller que debemos leer. Usando variables como tono, perspectiva, número de páginas y tipos de diálogos, confi gura una lista tomando en cuenta nuestra experiencia anterior como lectores. BookLamp asegura ser mejor que cualquiera otra herramienta, ya que deja de lado factores como el marketing y las campañas de promoción. Por ahora sólo tiene 20 mil libros en catálogo, pero ya está haciendo sufi ciente ruido: fue destacado por el sitio Mashable y acaba de llegar a acuerdo con una docena de editoriales; entre ellas, Random House y Kensignton Books.


Links

 
www.subtextual.com: la manera perfecta para dar contexto y privacidad a ciertos contenidos múltiples. ¿De qué se trata? Entrega la posibilidad de agregar un mensaje a cualquier persona que esté copiada en una cadena de mail. Ideal a la hora de mandar mails sutiles a terceros o para conspirar. www.khanacademy.org: “¡Aprende casi todo y gratis!” Así es el eslogan de Khan Academy, un sitio creado por Salman Khan en el cual hay lecciones en video de las más diversas disciplinas: álgebra, cálculo, historia, economía, etc. La idea es que cualquiera pueda aprender en su casa y sin pagar. Es el sitio preferido de Bill Gates.



Futuro

La semana pasada, en la feria Ebook de Tokyo se presentó lo último en máquinas vendedoras. Estamos hablando de Glory, un prototipo diseñado para que la gente pueda comprar su ebook sin necesidad de un computador. La gracia es que el sistema, que funciona con un código QR, es perfecto para los usuarios que quieren leer un nuevo libro en su Smartphone (soporta libros en formato DRM, algo que no hacen apps como la de Kindle).