Por ahí dicen que una de las tres cosas importantes que hay que hacer en la vida es plantar un árbol. La gente de Arboles Gigantes tiene la tarea hecha hace bastante tiempo. Fue el año 1989 cuando los creadores de Arboles Gigantes comenzaron a plantar sus primeros árboles. Lo que para muchos puede sonar […]

  • 29 junio, 2007

Por ahí dicen que una de las tres cosas importantes que hay que hacer en la vida es plantar un árbol. La gente de Arboles Gigantes tiene la tarea hecha hace bastante tiempo.

Fue el año 1989 cuando los creadores de Arboles Gigantes comenzaron a plantar sus primeros árboles. Lo que para muchos puede sonar poético, para ellos es su negocio. Negocio con un nombre imponente para una empresa que está a la altura del mismo. Tanto como los ejemplares que venden, los que han sido cuidados por seis, siete u ocho años antes de “salir” a la sala de ventas. Robles americanos, hayas, magnolios, olmos, acer japónicos, de maderas duras y también blandas de corcho. Laureles de comer, naranjos y limones. Casi todo lo que usted pueda imaginar, lo tienen.

Pese a tener años de cuidados encima, sus árboles se entregan a precios alcanzables, lo que les permite un nivel de actividad que representa un buen negocio para ellos y, por qué no decirlo, para los que vivimos en esta ciudad.

Del lugar de trabajo, ni hablar. Es lo menos convencional que se pueda imaginar. Basta ver la oficina que tienen en medio de un pequeño bosque –que es la sala de ventas–, y ya da un poco de envidia. En vez de los ruidos de tráfico, está el cantar de los queltehues que huyen asustados cuando alguien se acerca a mirar los finos e imponentes árboles en venta. Estos llegan a medir 11 metros de alto y alcanzar con sus copas hasta un radio de 5 a 6 metros. “El secreto está en la forma y el cuidado con el que los entregamos”, explica Alvaro Mujica, gerente general de Arboles Gigantes. No se trata de altas ramas, sino que de árboles de tronco grueso, con forma, carácter incluso. Se entregan instalados –dependiendo desde donde se compren– y con garantía, la que dura hasta el periodo de brotación posterior al plantado.

Arboles Gigantes es de propiedad de la sociedad de inversiones Vicam S.A., y no solo venden árboles. Además diseñan y construyen jardines. La sala de ventas queda en el paradero 9 del Camino a Lonquén (aunque es más fácil encontrar cómo contactarlos en www.arbolesgigantesmaipu.cl). Allí los buscan particulares que quieren olvidar la construcción al lado de su casa, paisajistas, canchas de golf y municipalidades que buscan inaugurar bellos jardines.

¿Y los dueños del negocio? Se nota que son gente del bosque. Nos costó una enormidad que quisieran aparecer y se peleaban por quien NO salía en la foto. Finalmente dio la cara Alvaro Mujica, quien comanda este negocio hace 17 años. Habla de los árboles como si fueran sus hijos, ya que creció en una familia en donde el sustento fue siempre el vivero. Aunque este negocio está literalmente a otra altura.