Con el verano en el horizonte, vuelven las viejas ganas de aprender eso que alguna vez vio en una playa, en un lago, o la montaña. Tal vez ahora sí sea posible, más aun cuando surgen “profes” altamente especializados que hacen que todo sea mucho más fácil. ¿No escuchó la campana? Es tiempo de […]

  • 9 septiembre, 2013

 

Con el verano en el horizonte, vuelven las viejas ganas de aprender eso que alguna vez vio en una playa, en un lago, o la montaña. Tal vez ahora sí sea posible, más aun cuando surgen “profes” altamente especializados que hacen que todo sea mucho más fácil. ¿No escuchó la campana? Es tiempo de clases. Por Jorge López y Sergio Paz

Sebastián Vásquez, monarca del Down Hill

Sebastian Vasquez

Que un campeón del mundo enseñe sus técnicas, no es cosa fácil de conseguir. Con Sebastián Vásquez, en los cerros de la capital, se puede pedalear cuesta abajo como si fuera de lo más normal.

En este país, carente de logros deportivos, tenemos un tricampeón mundial en Down Hill (DH), la disciplina más extrema del mountainbike. Su nombre, Sebastián Vásquez (www.sebastianvasquez.com): 39 años, coronado catorce veces a nivel nacional y nueve campeón panamericano. A los 20 años, Sebastián ya reinaba en Sudamérica y el 2012 completó tres años al tope como el mejor en los mundiales del deporte.

Desde hace un tiempo, Vásquez enseña todo lo que sabe a novatos. Sea quien sea. Ése es el gran dato: “Cuando conseguí en 1994 el primer título sudamericano, comencé haciendo clases. Y este año he retomado eso para no irme a la tumba con todo lo que sé. Ahora tengo una escuela, un portal de noticias de mountainbike, un perfil en Facebook con más de 24 mil seguidores. Uno puede tener muchos títulos, pero si no sabes cómo enseñar, no sirve de nada”, asegura Vásquez.

Hay que tener cojones para bajar la montaña a todo lo que da el pedal. De hecho, Vásquez asegura que los que se quieren iniciar son regularmente personas que vienen de otros deportes radicales, o que suman muchas horas de práctica de bici de montaña: “Como es una de las pruebas técnicamente más difíciles –sigue Vásquez– es raro que alguien empiece a hacer mountainbike pensando en hacer DH”. Con todo, asegura que se trata de “un riesgo muy calculado y la clave es analizar la pista muy fríamente para evitar caerse”.

Según Vásquez, todo parte por comprarse una bicicleta adecuada. Y no cualquiera porque, según él, hay muchas tiendas que venden bicicletas de descenso cuando en verdad no lo son.

“Hoy en Chile –continúa Sebastián Vásquez– hay más gente andando en bicicleta que jugando fútbol”. ¿Dónde se hace? Él dice que buenos lugares no faltan: entre ellos el camino a Farellones, desde La Parva a la curva 1; más los circuitos en Piedra Roja y en La Florida. Fuera de Santiago, recomienda Curacaví y la cuesta La dormida: “Para mí, el mejor lugar en este momento es el valle de Las Trancas de Chillán”, asegura.

Las clases de Sebastián Vásquez se realizan en Hacienda Las Varas, camino a Farellones. O bien en el Bike Park El Durazno de La Dehesa. Las clases grupales –dos veces a la semana y hasta diez alumnos– cuestan $150 mil pesos mensuales. Hay opciones privadas también. La idea es desarrollar el potencial de cada biker y perfeccionar su técnica y nivel.

Antes de tomar lecciones, Sebastián recomienda darse una vuelta por las tiendas que destaca MTB Lab (www.mtb.lab.cl), especialistas en enduro, descenso y XC. Aparte, Intercycles (www.cannondale.cl).

Ariel Blaschke, con el kite al mar y la nieve

Ariel Blaschke

El kite dejó de ser novedad para transformarse en un deporte que cada vez cautiva a más fanáticos. Ariel sabe que no es llegar y andar, pero sabe también cómo hacerlo con confianza y seguridad.

Ariel Blaschke, 32 años, hace tiempo se transformó en uno de los referentes del kite en Chile y también en un avezado instructor. Joven, pero ni tanto. ¿Viejo?, para nada: “Realmente cualquiera puede aprender, el kite no es de mucha exigencia física. Hemos enseñado a niños desde los 9 años hasta niños-viejos de 70”, dice Ariel.

Número 1 en el ranking 2012 en Chile, Blaschke se ha dado la maña de abrir el deporte a través de su propia escuela “Side On” (www.sideonkitesurf.cl) y, por tercer año, organiza en el centro de esquí Corralco el “Snowkite Fest”.

De familia deportiva, Ariel conoció el kite antes de 2000 y se quedó en su vida desde entonces: “Estudié Educación Física y me fui con mi pareja a Australia, Brasil y República Dominicana, donde trabajamos de instructores de kitesurf. Al volver formé mi propia escuela. Y ahora vivimos del kite, dando clases y organizando viajes”, cuenta Blaschke.

El kite se ha expandido rápidamente y ganado fama en el país. Claro, con esas tremendas piruetas en medio de fuertes vientos, no es para menos. El kite es un imán que se realiza en tres categorías: freestyle, olas y racing e, independiente del objetivo, según Blaschke “lo importante es aprender con clases”. Ariel explica: el kite es súper atractivo y, aunque se ve difícil, en verdad es fácil”. Es una certeza: intentar aprender kite por cuenta propia puede ser muy peligroso. “Las cosas –recalca Ariel– pueden complicarse en demasía si no se manejan los mecanismos de seguridad y no se controlan los riesgos según las condiciones del clima, del equipo y del lugar”.

Spots donde practicar kite sobran en Chile: Arica, Iquique, Antofagasta, Bahía Inglesa, Puclaro, Puerto Aldea, Pichidangui, Ritoque, Santo Domingo, Matanzas. Claro que Ariel tiene su favoritismo: “Ahora estoy haciendo clases en la zona de Matanzas (La Boca y Pupuya), y ahora en octubre empiezo la temporada que dura hasta marzo-abril”.

El curso básico consta de tres clases en las que se aprende sobre seguridad y análisis de los vientos; entradas y salidas del agua; aprender a controlar el kite y la tabla hasta lograr los primeros largos de navegación en solitario. Los valores van desde $35.000 pesos por hora, con todos los implementos incluidos.

Para comprar, antes de ir a clases, las recomendaciones de Blaschke están claras: “Trabajamos con Windsurfing Chile, que tienen dos grandes marcas de kite: Cabrinha y Airush. Ahí puedes encontrar todo lo que necesitas”.

Christopher Conry, aprender sup en Pascua

Chris Conry

Cada vez se ve más gente remando arriba de tablas para ir quién sabe dónde. Es el sup, un deporte que crece aún más que el surf y para el cual en Chile hay condiciones excepcionales.

El stand up paddle (sup), es uno de esos deportes nuevos que son tan viejos como el hombre en la Tierra. O en el agua, más específicamente. Es sencillo: se trata de una tabla de alta flotabilidad, que permite pararse en ella y remar para hacer travesías o montarse en olas como si se tratara de una tabla de surf.

Chris Conry, 41 años, es un francés que vive en Pascua. Allá, hace tres años, tomó una tabla de sup y no se bajó más. Claro que antes practicó por 25 años surf, windsurf, kitesurf, wakeboard y skimboard. Sea como sea, desde que agarró el sup, su carrera ha sido meteórica: fue bicampeón 2012-2013 en olas y race técnico. Y con toda esa experiencia, ahora tiene su propia escuela en Rapa Nui. “El sup –explica Conry– es uno de los deportes polinésicos más antiguos. Es la perfecta mezcla entre los dos de sus símbolos más clásicos: surf + canotaje = sup. “Y, por lo mismo –explica Chris–, su crecimiento en Estados Unidos ha sido un boom y hoy se estima que hay más de un millón de personas practicándolo, aunque no más de cien en Chile”.

“La Isla de Pascua –insiste Conry– con su clima subtropical y el mar a 22 °C todo el año, más el agua transparente y las olas fáciles, lo hacen ideal para aprender. Aparte, para los más kamikazes están las olas gigantescas de la costa Sur”. Otros lugares, recomendados por Cristophe, son Arica con sus agradables temperaturas todo el año, certeza que lo ha convertido en la capital del sup en Chile. Además, para aprender, Conry recomienda la playa La Boca en Concón. “Un lugar perfecto para aprender sup con seguridad y facilidad”, dice.

Aprender es rápido: “En un lago, en diez minutos, los alumnos están andando solos. Hay que practicar las técnicas de remada y el equilibrio. Una vez que el alumno es autónomo en aguas planas, puede pasar a las olas. Sí o sí en una playa amistosa e idealmente en una zona con pocos surfistas. Lo importante es practicar el equilibrio, como tomar las olas utilizando el remo como si fuera un bastón de esquí”, explica Christophe Conry.

Las clases que realiza duran tres horas en la playa Anakena y cuestan $25.000, incluyendo equipo y traslados.

Helmut Kocking, pionero de la escalada en Chile

Helmut Kocking

Sus logros son conocidos por todos los escaladores nacionales. Formador de campeones, Kocking es también entrenador e instructor de novatos. Todo en El Muro: su propia academia de la sabiduría.

Helmut “Koko” Kocking (48 años) es un experto escalador. Y uno de los pioneros en el país. Además, es dueño del gimnasio El Muro, donde todo el año practican decenas de escaladores con más o menos experiencia, todos los cuales llegan ahí con la certeza de que se trata del principal centro de escalada indoor de Chile: con muros de 13 metros de altura y 22 líneas de cuerdas.

La trayectoria de Kocking está llena de logros: fue el creador y asesor de los primeros campeonatos de escalada y entrenador de la selección chilena de escalada (1993-2000), que logró primeros lugares en tres campeonatos continentales.

Desde el año 1987, Helmut enseña todo lo que sabe con la misma intensidad de siempre. “Por algún tiempo dejé mis clases para dedicarme a labores administrativas. Sin embargo, el año pasado retomé mi gran pasión, que es hacer clases”, dice.

Gracias a que tiene su propia escuela, las ideas que Koko transmite a sus alumnos están muy claras y el lugar donde lo hace es ideal para ello: “Hoy –dice– El Muro es la mayor academia en el país. Y no hay límites de edad. Tenemos alumnos que se han iniciado en la escalada a los 6 años y otros a los 40 o más. Cualquier persona puede escalar. Sólo se requiere cierta condición física mínima, ojalá sin sobre peso, más coordinación y control mental por el tema de la altura. Con práctica se fortalece la musculatura específica que se requiere para escalar y, como en cualquier orden de cosas, se va perfeccionando la técnica y se pierde el miedo a la altura y a las caídas”.

“La escalada es un sentimiento”, recalca Kocking, quien ofrece en su escuela clases para niños de 6 a 8 años, de 9 a 13 y también a adultos. “Existe un gran staff de profesores, todos especialistas y escaladores activos”, dice Kocking.

En El Muro (www.gimnasioelmuro.cl), las clases de una a tres veces a la semana cuestan entre $26.000 y $63.000, al mes. Hay cursos de nivel básico, pero también de perfeccionamiento y estrategia de escalada. En todas esas clases hay ejercicios para mejorar las habilidades físicas específicas.

¿En cuánto tiempo se aprende? “Los tiempos de progresión son relativos y dependen mucho de las condiciones físicas, la coordinación, el miedo a la altura, en fin. Pero podríamos decir que, en promedio, ejercitándose dos veces a la semana, durante unos tres meses, se logra una base suficiente para decidir si seguir en esto o no”. Según Helmut, “la escalada es un deporte complejo que requiere mucho entrenamiento, pero se pueden aprender ciertas técnicas que facilitan las cosas y, lo mejor, se aprende a controlar la mente: la clave para poder avanzar”.

Para los novatos, el gimnasio ofrece artículos especializados para el deporte, entre ellos zapatillas y arneses que se pueden arrendar. Además, ahí trabajan en coordinación con las tiendas especializadas del país, entre ellas andesgear.cl, justclimb.cl y lacumbreonline.cl.

Juan Federico Zuazo, el señor de los kayaks

Juan Federico Zuazo

No es fácil ubicarlo. Pasa en el agua, en los canales australes, guiando expediciones en kayak. Pero si lo contacta, Zuazo es la persona para aprender todos los trucos necesarios del kayak de travesía.

“Criterio, hay que tener criterio”, ésas son las palabras que más recalca Juan Federico Zuazo (47 años), dueño de Yak Expediciones (www.yakexpediciones.cl), empresa con más de dos décadas de experiencia en el kayakismo de travesía en los canales australes de Chile, a la hora de enseñar a otros a remar.

“Hay que decirle a la gente, antes de subirse a un kayak de travesía, en qué forro se están metiendo. Hay muchos guías y páginas web que engañan a la gente con paisajes lindos y soleados, pero la verdad es que el kayak de mar es algo mucho más complejo que sólo técnica y, hacer esto en forma segura, requiere eliminar la improvisación”, dice Zuazo.

Juan abandonó la carrera de Agronomía para vivir el llamado de la naturaleza. Y vaya que le resultó. En su impresionante curricular, destaca que es instructor de kayak nivel 4 y, en ese empeño, ha bajado el río Zambezi, en África y el Gran Cañón del Colorado, en Estados Unidos. También ríos en la selva y sierras de Perú y Ecuador. Claro que nada de eso es comparable con, en las dos últimas décadas, haber abierto rutas para kayak de mar desde el límite con la Región de Atacama hasta Torres del Paine.
Zuazo, el instructor, cuenta: “Para aprender kayak de travesía hay que ser respetuoso y aprender a decir que no a las tentaciones. La mayoría de la gente se confunde: ¿qué voy a aprender si yo voy al gimnasio y tengo fuerza? Pero el tema no va por ahí, sino en ser cuidadoso y atento en un medio diferente en el que sólo estás de invitado. El objetivo de nuestros cursos es que la gente se equivoque y aprenda de esos errores. Éste es el mundo de los pequeños grandes detalles. Aquí, las variables meteorológicas y humanas pueden cambiar todo”.

Zuazo habla seguro y dice que, durante el año, se realizan cursos para cuatro alumnos como máximo. “La idea es que, en tres días, los futuros kayakistas queden con los ojos más abiertos”, asegura Zuazo.

El mar, se sabe, no perdona la improvisación, por eso los cursos de Juan Federico Zuazo comienzan, antes de la parte teórica, con una tarea que se le envía a cada participante: pensar, sin saber nada, una posible ruta si usted fuera el guía de la expedición.
En general, la edad de los participantes ronda los 40 años y, generalmente, se realizan en el lago Llanquihue y en el fiordo Reloncaví. El curso cuesta $222.000.

Antes de iniciar la práctica, Zuazo asegura que es mejor “no comprar nada anticipado”. Mejor hacer el curso y, si se entusiasma, consultar en tiendas como Pueblito Expediciones y en la Tienda Outdoor (www.tiendaod.cl).