Con una mirada autocrítica, Núñez manda mensajes a todos aquellos que se han salido de la fila: a la Alianza por oportunista, al gobierno por su actitud poco dialogante, a los dirigentes de la Concertación por su incapacidad, a Andrés Velasco por su lejanía de la política, a Carlos Ominami porque comete un error político […]

  • 4 mayo, 2007

Con una mirada autocrítica, Núñez manda mensajes a todos aquellos que se han salido de la fila: a la Alianza por oportunista, al gobierno por su actitud poco dialogante, a los dirigentes de la Concertación por su incapacidad, a Andrés Velasco por su lejanía de la política, a Carlos Ominami porque comete un error político apartándose del programa de Michelle Bachelet. Y reconoce que el liderazgo presidencial se ha debilitado, entre otras cosas porque el machismo ha vuelto al ataque.
Por Cony Stipicic H. Fotos, Enrique Stindt.

Senador Ricardo Núñez

Hay algo de desencanto en sus palabras, pero claramente éstas trasuntan sobre todo preocupación. Al senador Ricardo Núñez, uno de los históricos puros del socialismo chileno, le cuesta entender que mientras el país crece, baja la cesantía y hay recursos como nunca para hacer cosas, la Concertación esté enfrentando dificultades para gobernar.

Aunque considera que la Alianza es culpable de muchos males, no tiene tapujos en reconocer que hay cosas que andan mal, que la orquesta suena desafi nada y que la dirigencia de la Concertación no está dando el ancho.

Hace unas semanas, muchos consideraron que Núñez exageró cuando dijo que el rechazo al proyecto de depreciación acelerada fue más grave que la crisis del Transantiago. El está de acuerdo con que el plan de transportes ha herido como nunca antes el alma de los sectores más pobres, pero cree que esas difi cultades se podrán superar. En cambio, su diagnóstico del oficialismo es sombrío. Porque para salir del atolladero, dice, se requiere “un cuadro dirigente muy afi atado, con disposición de dar un vuelco, cuestión que no observo con el entusiasmo necesario.

Y supone también un gobierno con el cual el diálogo político sea tan fluido que, partidos y gobierno, puedan superar esta situación”.

-¿Qué le falta a la dirigencia?

-Yo creo que nos está faltando un discurso común y un diálogo más intenso.

-¿Están todos demasiado preocupados de sus públicos internos, de resolver sus propios problemas?

-Ese es un factor muy determinante.Los partidos han atravesado problemas muy complejos, pero lo que es más delicado es que los parlamentarios tengamos un diálogo tan poco fluido entre osotros. Eso no ocurrió en el pasado. Pareciera que mientras más nos acercamos a las elecciones parlamentarias, más nerviosos nos ponemos y más tendemos a mirarnos el ombligo que a mirar el conjunto de temas que importan.

-¿Cómo ve en ese escenario a Camilo Escalona, que a ratos pareciera estar un poco solo tratando de ordenar la casa?

-Camilo cuenta con el apoyo de mucha gente, entre ellos el mío. Yo no he escatimado esfuerzos por respaldar su política. Le critico solo el hecho de que haya hecho la poco feliz comparación entre Ominami y Altamirano. No me gustó porque creo que son dos personalidades muy diferentes y dos contextos distintos. Al mismo tiempo, creo que Carlos tiene derecho a poner por sobre ualquier consideración sus principios, que uno puede compartir o no. El error político que comete Ominami es que en un sistema político como el que tenemos, donde el presidencialismo es esencial, el principio de lealtad tiene tanto valor como aquellos que decimos sustentar.

-¿Qué cree usted que busca Ominami? Dijo que la batalla por la depreciación acelerada es la primera de muchas.

-No tengo muy claro qué es lo que busca, porque si quiere encontrar un camino para afi anzar su postura senatorial en la Quinta Región, generar batallas que puedan afectar a la Concertación y al gobierno de Michelle Bachelet, no es lo mejor.

GOBERNABILIDAD AMENAZADA

-¿Qué pasa con el gobierno? ¿Usted cree, como muchos en la Concertación, que hay problemas de conducción?

-En un sistema institucional como el nuestro, el papel que juega la presidencia es esencial. Es la directora de orquesta. Pero las orquestas funcionan bien cuando tienen primeros violines buenos. Y creo también que hombres como José Antonio Viera-Gallo pueden jugar un rol muy importante tanto en la asesoría como en la armonía, para que podamos escuchar una sola conducción, una sola orientación del gobierno.

-En un primer momento se supuso que Viera-Gallo llegaba a eso. Le resultó con la designación del contralor, pero rápidamente todo se desordenó de nuevo.

-El grado de pérdida de afecto, de visión conjunta, de compartir objetivos comunes, se ha ido debilitando en la Concertación y eso hace que personas tan talentosas como Viera-Gallo encuentren obstáculos insalvables. Sin embargo, conociéndolo, sabiendo de su enorme talento, sé perfectamente que puede convertirse en una figura esencial.

-¿Usted cree que efectivamente se está haciendo difícil gobernar, como dijo Escalona? Una de las grandes fortalezas de la Concertación ha sido justamente garantizar gobernabilidad.

-La gobernabilidad de Chile la hemos asegurado y tenemos la obligación de demostrar que podemos seguir asegurándola para el futuro de este país.

-¿Es más difícil administrar la abundancia que la escasez?

-Parece que es más difícil, y hay varios tratados que señalan que en los países, cuando están en proceso de crecimiento, es cuando más se alteran los nervios. Chile está necesitando una tortilla de valium muy grande para que volvamos a ponernos racionales. Porque es curioso que se haga más difícil gobernar en un momento en que tenemos expectativas de crecimiento económico como las que no teníamos hace mucho tiempo. El país puede crecer este año a un nivel cercano al 6%, hemos disminuido notablemente la cesantía, los focos confl ictivos en el ámbito económico son pocos y, sin embargo, estamos gobernando con mayores difi cultades. Tengo la impresión de que la oposición está jugando con fuego: la derecha tomó la decisión de hacer racasar el gobierno de Michelle Bachelet, y no está tomando en consideración los intereses del país. El fracaso del gobierno no es de la Concertación, es un fracaso de Chile, y genera una situación de crispamiento político que espero que no reproduzca escenarios del pasado.

-Pero políticamente puede resultar comprensible que la Alianza decida no seguir “prestándole ropa” a la Concertación.

-La Alianza dice prestarle ropa al gobierno porque le conviene a ella misma y, segundo, le importa al país, de modo que yo no veo ninguna generosidad. Además, tomaron la decisión errada de creer que la única alternativa que tienen para llegar a La Moneda es haciendo casi imposible la convivencia política entre las fuerzas sustantivas del país. Así, no solo se van a encontrar generando condiciones adversas en el mundo empresarial, sino también en el conjunto de las condiciones que son determinantes para el desarrollo político, económico y social. Esto les puede signifi car difi cultades si quieren llegar a La Moneda.

-Hemos escuchado muchas veces que la Concertación atraviesa por su peor crisis. ¿Qué hay distinto ahora?

-No sé si es la peor crisis, pero tiene una dimensión bastante más delicada que las anteriores. Primero, porque gobernar 17 años no es fácil. Segundo, porque los partidos tienden a agotarse y los nuestros no se han renovado con la intensidad requerida. Y una tercera razón que afecta a la Concertación es que ha ido perdiendo proyecto político y, en ese sentido, comparto plenamente la idea de Eduardo Frei de convocarnos para un nuevo pacto económico social, que efectivamente reponga a la Concertación como un proyecto de futuro, más allá de que –por cierto– en este período hay que cumplir con el proyecto que le prometimos al país a través de Michelle Bachelet. Pero ha llegado el momento de que la Concertación haga un análisis muy crítico de sí misma y se reponga como la única fuerza dirigente y progresista que está en condiciones de provocar los cambios democráticos que Chile todavía requiere. Si eso es así, si hay un conjunto mayor de voluntades que las que tenemos actualmente, podemos salir de esta situación.

-¿Y usted cree que eso pasa por las ideas o por las personas?

-Pasa por las ideas y por cierto que también pasa por las conductas de las personas. Pasa porque no tengamos más situaciones como las de EFE o Chiledeportes, eso destroza el sentido moral de nuestra existencia. Y pasa porque no sigamos temiendo a las personas que puedan jugar un rol importante, independientemente de la edad que tengan. Hubo un momento en que esta idea del recambio estuvo asociada a que había que tirar a la basura a una generación, y eso ha sido un gravísimo error.

{mospagebreak}ASUNTO DE GENERO

-Una de las propuestas de la presidenta eran las caras nuevas, también el gobierno ciudadano y un nuevo estilo de liderazgo. ¿Qué queda de esas promesas? Ahora inclusive ella se ha expuesto que la manden a “la punta del cerro”.

-Bueno, ese episodio de Aisén es tremendamente preocupante, no por la insolencia de que hizo gala el alcalde, sino por el hecho de que hay personas que están dispuestas a denostar la figura de la presidenta que, por lo demás, más allá de que pertenezca a tal o cual coalición, en ella se fundan los valores esenciales de la patria, así que cuando se denosta a Michelle Bachelet se está infringiendo una grave herida al alma nacional. Ojalá que los alcaldes de mañana no caigan en el mismo error de este personaje.

-¿Ese episodio no le habla de una cierta fragilidad en el liderazgo de la presidenta?

-Eso habla de que hay situaciones que no han sido enfrentadas bien y que es necesario reforzar los liderazgos que poseemos. Yo estoy convencido que Michelle Bachelet tiene fuerza y liderazgo suficiente, que está en condiciones de representar adecuadamente los valores de nuestro país y los intereses de la Concertación.

Es necesario reforzar su liderazgo y creo que eso no es un tema de carácter, lo es también del conjunto de quienes la apoyamos, porque si estamos votando en contra de sus proyectos, ella con justa razón puede no sentirse sufi cientemente acompañada.

-Apelando al sociólogo, ¿cuánto cree usted que puede haber de género en todo esto?

-Creo que efectivamente hay un asunto de género, un tema machista y cultural. A las mujeres se les puede pegar, como lo hacen muchos chilenos que viven todavía en las cavernas. A las mujeres se les puede denostar, se les grita por la espalda. Creo que hay un factor cultural que está saliendo por los poros de la sociedad chilena. Hacemos de ese machismo una falsa creencia de que las mujeres no pueden asumir responsabilidades como las que hoy cumple Michelle Bachelet.

-Usted es de los que apostó tempranamente por ella como candidata en el PS…

-Sí, no tomé el volante pero puedo decir que iba en el mismo carro de todos aquellos que pensamos que Michelle, y no nos hemos equivocado, puede representar un nuevo momento en la política progresista del país.

-Y mirando en retrospectiva, ¿cree realmente que estaban las condiciones dadas para un liderazgo como el de ella?

-Sí, y lo demostró. La mujer chilena por primera vez votó por alguien de izquierda, vivió un salto cualitativo y yo creo que ahora se encuentra anonadada. Entre las mujeres de nuestro país, más allá de la militancia que puedan tener, hay una suerte de perplejidad. Muchas de ellas sienten que nuevamente estamos volviendo a los terrenos de una cultura machista, que en política es altamente nefasta. Sin embargo, tengo también la más absoluta certeza de que Michelle Bachelet va a salir bien de esta situación y que va a demostrar que la mujer chilena está preparada de conducir adecuadamente los asuntos públicos. No va a ser fácil, pero creo que todos tenemos que ayudarla.

-¿Y no cree que el Transantiago está alejando más a ese público, especialmente en los sectores populares? Nunca antes la Concertación lo había agredido así.

-Por cierto, la crisis del Transantiago es muy profunda, sobre todo porque evidenció que con las políticas públicas no se puede improvisar. Segundo, nos puso ante la evidencia de una cierta lenidad sobre determinados personajes que tenían la responsabilidad de hacer las cosas bien; tercero, creímos que estábamos maduros como para provocar un cambio abismal del transporte urbano metropolitano. Pero, a pesar de esos errores que han afectado a los sectores más humildes, creo que el ministro René Cortázar está en condiciones de implementar políticas que dentro de los próximos meses van a mostrar su eficacia.

FANTASMAS

-¿Cuáles son los fantasmas que visualiza hoy? El senador Escalona nombró a Carlos Altamirano, pero también ha estado dando vuelta la idea de no llegar al 2010, a raíz de una frase que la propia presidenta lanzó, cuando dijo que esa era la fecha de término “y nunca antes”.

-Hay varios fantasmas. El primero es la actitud de la derecha. Hay personas ahí que quieren a toda costa y contra cualquier circunstancia hacer fracasar al gobierno de Michelle Bachelet, eso me preocupa. Veo fantasmas en aquellos sectores que todavía creen que en política, mientras más violencia haya, más ganancia pueden obtener. En lo de Aisén, por ejemplo, si los socialistas de la zona se agarran a combos con el alcalde, habríamos tenido una batalla campal. En segundo lugar, tengo el temor de que la Iglesia exacerbe sus críticas en relación a la píldora del día después, el aborto terapéutico o la ley general de educación.

Otro temor proviene de los ultra izquierdistas que están por la violencia. Todos estos son fantasmas que pueden terminar por afectar el crecimiento y el desarrollo económico de Chile.

-Que la presidenta haya puesto el tema del término de su mandato, ¿no le habla a usted de un cierto estado de angustia o de desencanto en ella?

-Ella es una persona tremendamente sensible. Eso es parte de sus virtudes. Probablemente le afectó lo ocurrido en Puerto Aisén.

-¿Es para usted un problema Andrés Velasco?

-No, no es problema, aunque de repente lo es un poco la lejanía con que mira la política, que es una dimensión absolutamente legítima y quien no la tome en consideración en el momento de implementar proyectos que puedan tener bases estrictamente técnicas, comete un grave error. En general, los asuntos públicos siempre tienen la doble dimensión de lo técnico y lo político, y cuando la dimensión política falla, normalmente el proyecto puede no materializarse. La política requiere de tanta rigurosidad como determinadas dimensiones técnicas de las cosas.

-¿Por el bienestar de la Concertación, usted cree que la siguiente candidatura presidencial debe imponerse nuevamente por las encuestas, como pasó con Bachelet, o a lo mejor es el momento de retomar decisiones de cúpula?

-Si el objetivo es cuidar la Concertación, si ésta sigue siendo garantía de gobernabilidad para el país, si es el lugar donde podemos expresar libremente nuestras ideas a condición de que respetemos los objetivos fundamentales, siento que las encuestas no pueden ser el único camino, y tendremos que encontrar otro lo sufi cientemente transparente para que el que sea elegido candidato tenga el respaldo del cien por ciento de las fuerzas políticas y sociales que respaldan la Concertación. Los próximos eventos van a requerir mucha sabiduría política, y espero que ésta llegue a los dirigentes que tienen esa responsabilidad.

-¿Usted por qué se inclina? Porque si fuera por las encuestas el candidato debiera salir de entre Lagos e Insulza, pero si fuera por acuerdo de cúpulas, podría primar la idea de que sea un DC, para privilegiar la unidad.

-Si ese fuera el camino, la DC tiene muy buenas opciones y dos buenos candidatos: Frei y Alvear. Si quisiéramos abrirnos y atraer a sectores que la DC no necesariamente convoca, por cierto la opción es Lagos o Insulza. Creo que la sabiduría va a pasar justamente por sopesar esos factores y tener en cuenta los grados de deterioro o de avance que hayamos alcanzado. Tendremos que tomarle la temperatura de manera objetiva a la sociedad chilena y no dejarnos llevar ni por la pasión ni por el voluntarismo.

-Que fue en parte lo que pasó con Michelle Bachelet…

-Que fue un poco lo que pasó cuando nos entusiasmamos, incluso nosotros los viejos militantes, con la idea de que los partidos podían no tener un rol muy significativo en el desarrollo de la campaña y del gobierno de Michelle Bachelet, y en eso puede que nos hayamos equivocado. Creo que ahora lo importante es que los partidos retomen adecuadamente el rol que les corresponde en los asuntos públicos del país.

La batalla por la autonomía

Senador por Atacama, Ricardo Núñez enfrenta con libro en mano, escrito por él, el tema de la regionalización:

“Hay un resentimiento histórico que viene del siglo XIX, cuando Valparaíso, Concepción e incluso Copiapó crecían tanto como Santiago. Es un resentimiento que no ha desaparecido y, por el contrario, se ha acentuado. ¿Cuáles son las soluciones? Chile requiere crecientemente de regiones verdaderamente autónomas, esto no significa que nos vayamos a un país federal pero sí a uno donde las regiones tengan la responsabilidad cierta de tomar en sus manos su propio destino. Y eso signifi ca que debe haber regiones donde todas las autoridades sean elegidas por el pueblo; regiones donde se puedan aplicar impuestos distintos a los del resto; regiones donde un porcentaje determinado quede en favor de la zona por la actividad productiva que tenga, como el royalty por el cual luchamos tanto para las zonas mineras del país; regiones donde se vaya generando una suerte de clase política y profesional sufi cientemente sólida y capaz de llevar sus problemas; regiones que adquieran su propia identidad cultural; regiones donde haya universidades que efectivamente valgan por sus potencialidades culturales. Tenemos que avanzar hacia un estado nacional de regiones autónomas”.