Es difícil llevar una vida saludable. Muchas veces, ese esfuerzo puede llegar a es innecesario o producir el efecto contrario. Para evitar que caigas en esos errores, [tweetable]acá hay algunos de los hábitos con los que tu vida no será mejor si los realizas:[/tweetable] 1. Los alimentos 0% grasa para no engordar Puede que sean […]

  • 6 junio, 2014

Flickr-yoga

Es difícil llevar una vida saludable. Muchas veces, ese esfuerzo puede llegar a es innecesario o producir el efecto contrario. Para evitar que caigas en esos errores, [tweetable]acá hay algunos de los hábitos con los que tu vida no será mejor si los realizas:[/tweetable]

1. Los alimentos 0% grasa para no engordar

Puede que sean más saludables, sobre todo para personas que tengan obesidad, diabetes o niveles altos de colesterol, pero no significa que no engorden. “No solo la grasa engorda, los hidratos de carbono y las proteínas también lo hacen”, señala Vanesa León, miembro de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de Madrid (ADDINMA). Además los fabricantes de estos alimentos tienden a darle sabor con azúcares y aditivos. Las dietas pobres en grasa (menos del 20-35% de las calorías diarias) tampoco son recomendables porque pueden generar problemas de memoria, de piel y fatiga.

2. Evitar la gomina

Crees que de esta forma cuidarás más tu pelo, pero no es exactamente así. En realidad echarse gomina a diario no es ni mejor ni peor para nuestro pelo. Igual que tampoco lo es lavárselo todos los días o teñírselo. “Puede afectar al aspecto exterior pero nada más”, explica el dermatólogo Ramón Grimalt. El especialista insiste en que “ningún producto externo es malo para la salud capilar porque no afecta a la raíz”.

3. Dejar el gluten

Esta práctica solo vale si eres celíaco porque, según un informe del Journal of Academy of Nutrition and Dietetics, no tiene ningún beneficio para una persona no celíaca e incluso podría llegar a dañar su intestino. “En una dieta sana todos los alimentos tienen su hueco y cuanto más variada sea, mejor nutrido estarás”, señala la experta en nutrición Vanesa León que no encuentra ninguna ventaja nutricional en esta práctica. Ni siquiera ayuda a adelgazar porque, los alimentos sin gluten podrían llegar a aportar más calorías porque este ingrediente se sustituye por grasas y azúcares.

4. Beber agua sin parar

Al contrario de lo que muchos pensamos, no tenemos que ir pegados a una botella de agua todo el día ni beber si no tenemos sed. La recomendación es tomar entre un litro y medio y dos litros cada día y no excedernos porque esto podría llegar a ser perjudicial. Según los autores del libro ‘Comer y Correr’, beber de más aumenta el riesgo de padecer hiponatremia y “puede alterar el funcionamiento de los riñones, de la composición de la sangre y el equilibrio de fluidos y electrolitos de nuestro cuerpo”.

5. Abusar del sol para obtener vitamina D

Efectivamente, el Sol es una fuente de vitamina D, pero no vale utilizar eso como excusa para lanzarse a la toalla y achicharrarse toda la tarde. Porque para poder sintetizar la vitamina D habría que utilizar cremas solares de protección baja y eso puede ser contraproducente. “Esa excusa solo valdría a gente mayor que se pasa el día encerrado en casa y que no ve el Sol en todo el día. Nosotros con un simple paseo absorbemos la vitamina D necesaria para el organismo”, explica Ramón Grimalt, especialista en dermatología de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

6. Hacer abdominales para bajar barriga

No es que no haya que hacerlos, es que hay que hacerlos de forma correcta y sabiendo cuál es su utilidad. Los abdominales son buenos para mejorar el tono muscular del abdomen y mejorar problemas de espalda (lumbalgias) o incluso prevenirlos, pero si queremos reducir barriga tenemos que centrarnos en otras cosas. “Para esto hay que hacer una alimentación adecuada (variada, equilibrada y con un número adecuado de calorías) y realizar ejercicio físico de forma regular e intensidad moderada como caminar, trotar, bicicleta o natación”, señala Luis Franco.

7. El uso de complementos vitamínicos

En un momento dado pueden resultar útiles para nuestra salud, como en épocas de estrés o en personas con una mala alimentación y hábitos tóxicos. Sin embargo, estos complementos son innecesarios para aquellas personas que lleven una buena alimentación y un estilo de vida saludable. “La mejor forma de obtener vitaminas, minerales, fibra u Omega 3 es a través de los propios alimentos”, insiste Vanesa León.

8. Los blanqueamientos dentales

Hacerlo puntualmente no tiene mayores consecuencias, pero de forma obsesiva sí: puede provocar blancaorexia, con consecuencias negativas para la salud bucodental. El presidente del Consejo General de Odontólogos y Estomatólogos de España, Manuel Alfonso Villa-Vigil, enumera efectos secundarios como grietas en los dientes, sensibilidad dental, lesión en la pulpa dentaria o alteración en el cambio de sabor en la lengua. Lo mejor es recurrir a la práctica cada cinco o seis años y en clínicas especializadas. Aún así, no todos pueden tener un blanco perfecto, depende del esmalte propio.

9. Entrar en la sauna

Es útil para eliminar sustancias nocivas para la salud, que sino habría que eliminar a través del pulmón o el hígado, pero es más recomendable hacerlo mediante el ejercicio físico. El problema del sauna es que a veces pensamos que al servir para transpirar, es útil para adelgazar y no es verdad. La pérdida de líquido no implica la pérdida de grasa, por eso tampoco es bueno embutirse en una bolsa de plástico cuando salimos a correr. Eso podría llegar a provocarnos debilidad, confusión y mareos en el mejor de los casos.

10. Lavarse todos los días con jabón

Lo hacemos para estar aseados, pero ducharse a diario con geles no neutros puede dañar el pH de nuestra piel llegando a provocar problemas de cierta gravedad como dermatitis atópica, infecciones o alergias. “Para la mayoría de la población se recomienda usar jabón dos o tres días a la semana y el resto hacerlo solo por la zona de mayor transpiración y que en el resto del cuerpo que corra el agua y listo”, añade la doctora María Sainz, jefa del servicio de Medicina Preventiva del Hospital Clínico San Carlos de Madrid y la Fundación de Educación para la Salud (FUNDADEPS).

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