La productora del realizador de Machuca, junto a sus socios de Invercine, está apostando fuerte por la internacionalización de sus series. Después de la elogiada Mary & Mike, trabajan en dos historias: una sobre Colonia Dignidad y otra con Pinochet como protagonista.

  • 26 abril, 2018
Foto: Verónica Ortíz

“La televisión abierta está envejeciendo dramáticamente”. Bajo ese diagnóstico, María Elena Wood explica la misión con la que hace ya dos años nació Invercine&Wood, productora compuesta por dos duplas de hermanos: están los Wood, la mencionada María Elena y Andrés (el director de Historias de fútbol, Violeta se fue a los cielos y Machuca, entre otras películas); y los Cardone, Macarena y Matías. El quinto elemento es el productor ejecutivo Patricio Pereira.

Con la intención de hacer series de televisión de calidad y considerando que ese espacio es cada vez más reducido en los canales chilenos, concluyeron que la única manera de seguir adelante era apostando por la internacionalización. Era un tema que venían conversando hace tiempo el director Andrés Wood y el productor Matías Cardone, hasta que un día decidieron juntar fuerzas. No fue nada frío ni calculado: solo el ánimo de supervivencia y de poder seguir haciendo lo que les gusta.

Trabajan en una casona de Providencia donde cada uno cumple un rol desde la generación de contenidos, producción, rodaje y exportación. Juntos crearon la serie Ramona, que se estrenó en octubre del año pasado en TVN. Escrita por el dramaturgo Guillermo Calderón, contaba la entrañable relación de tres mujeres viviendo en el Santiago marginal de finales de los años 60.

En marzo salió al aire otra de sus realizaciones, Mary & Mike, de seis capítulos, basada en las peripecias criminales del agente de la CIA y asesino profesional Michael Townley junto a la escritora aficionada Mariana Callejas en los años 70. Protagonizada por Mariana Loyola y Andrés Rillón, detalla las torturas y experimentos perpetrados en su casa familiar de Lo Curro y episodios históricos como el atentado al general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert en Buenos Aires. Fue coproducida junto a Turner, transmitida en Chilevisión, y en estos momentos forma parte del catálogo de la prestigiosa distribuidora alemana Wild Bunch.

Traspasar fronteras

“Contamos historias locales que puedan volar lejos”, dice Matías Cardone al definir cómo eligen los proyectos. Andrés Wood agrega que es preciso enamorarse de los personajes y obsesionarse con sus vidas: “Lo que nos diferencia es nuestro punto de vista y lo complejo es lograr ‘industrializar’ algo que al mismo tiempo es tan personal”.

La lógica responde también a las nuevas formas de consumo. El rating local definitivamente no acompaña a productos de nicho como los que ellos desarrollan; lo tienen asumido y no pretenden competir en el horario prime con Perdona nuestros pecados o Soltera otra vez. La apuesta es llegar a los televidentes que hacen zapping por el cable o a quienes se organizan para ver varios capítulos seguidos a través de servicios de streaming. Y desde esa perspectiva, salir fuera es la clave.

La documentalista María Elena Wood insiste en su diagnóstico: “Lo que sabemos hacer son productos audiovisuales de calidad, que tienen cada vez menos espacio y presupuesto en la televisión chilena, por lo tanto, teníamos que cambiar la fórmula y eso significó abrirnos a mercados internacionales”. Su hermano Andrés expande el análisis: “Creo que toda la sociedad está tensionada. Los estímulos iniciales tienen que ver con el rating, con los rankings y con la inmediatez. Pero luego, la gente reclama contenidos y mayor profundidad. ¿Cómo se compatibilizan esos mundos? En el caso de la televisión hay pequeños esfuerzos que no son hechos con convicción, porque finalmente te miden en función de la audiencia y no del valor de lo que plantaste; eso hace que estemos mirando a corto plazo todo el rato. Una mujer fantástica, aunque acá haya tenido 60 mil espectadores, ha sido una cara inteligente y amable de Chile. ¿Y eso cómo lo valoramos?”.

La oportunidad

Por una parte, el formato de serie de televisión se ha consolidado como una manera de contar historias locales de manera universal y también presenta una apuesta de negocio menos arriesgada que el cine independiente. Además, el mercado iberoamericano atraviesa un buen momento. Hay grandes productoras internacionales poniendo sus fichas en coproducciones latinoamericanas.

Macarena Cardone asegura que Chile es un lugar atractivo para producir porque todavía no es tan caro, es bastante seguro y ha demostrado que hay talento de sobra tanto en lo técnico como en lo creativo. Su hermano Matías reconoce, eso sí, que el lenguaje sigue siendo una traba y cuenta que un gerente de Amazon le dijo que no están comprando series chilenas porque “no se nos entiende nada”, entonces prefieren apostar por México. Por lo mismo, las series nacionales están funcionando cada vez más con doblaje o subtítulos.

Todo el equipo de Invercine&Wood coincide en que la escritura de los guiones es una de las partes más complejas: cada historia se reescribe, en promedio, tres veces antes de dar con el tono preciso. “Recibimos muchos proyectos y si intuitivamente vemos que hay un potencial, lo trabajamos. Para Mary & Mike llegó una idea y la transformamos absolutamente, porque el punto de vista lo ponemos nosotros”, explica Macarena. Darles un sello a los relatos también es un desafìo permanente, comenta Andrés Wood: “¿Cómo ser originales en una industria que quiere disminuir riesgos? La fórmula típica es mirando atrás para repetirse el plato. Pero esa no es nuestra opción”.

“El concepto antiguo de coproducción latinoamericana con actriz colombiana, actor mexicano, filmada en Valparaíso y onda Corín Tellado, ya no funcionó. Ahora se valora la historia local, un casting que sea atractivo y un equipo de producción capaz de ofrecer confianza y talento. Eso le da valor a tu obra”, afirma Mane Wood sobre los nuevos desafíos que presenta la industria.

Dignidad y El General

En este momento en las oficinas de Invercine&Wood se están cocinando dos proyectos. Uno de ellos es una serie que estará ambientada a mediados de la década de los noventa en Colonia Dignidad. La trama, ficcionada, pero basada en hechos y personajes de la vida real, seguirá la historia de un abogado que logra capturar a Paul Schaeffer después de perseguirlo durante diez años.

“Este abogado llega a Colonia Dignidad por un tema de abuso de menores y ayuda en algunas de las fugas del recinto, como por ejemplo la de Salo Luna”, adelanta su productor, Patricio Pereira, y agrega que se encuentra en etapa de preproducción luego de circular por el festival de series de Cannes en busca de posibles inversores europeos. Su estreno está previsto para 2019.

Al mismo tiempo, acaban de terminar el teaser de una serie sobre Augusto Pinochet, a la cual se refieren preliminarmente como El General, y que será presentada al Consejo Nacional de Televisión para postular a sus fondos. La idea es mostrar al soldado que se convertirá luego en el protagonista del Ggolpe de Estado. El contexto histórico sería la visita de Fidel Castro a Chile, en noviembre de 1971, durante el gobierno de la Unidad Popular. El entonces general fue designado como representante de la delegación que acompañó al líder cubano durante una extendida estadía. Desde aquellos días se contaría la historia de un militar fuertemente presionado por la ambición de su mujer, Lucía.

Como productor, y encargado de la internacionalización de las series, Matías Cardone recalca la importancia de reunir elementos que hagan trascender la historia. En el caso de El General, la presencia de los personajes de Salvador Allende, Fidel Castro y Augusto Pinochet en pantalla, le otorga un interés universal al proyecto.

Así se va nutriendo el catálogo de la productora, mientras Andrés Wood trabaja en paralelo en su próxima película y Matías Cardone divide el tiempo con su participación en BF Distribution. El hecho de trabajar entre hermanos no ha sido complicado: tanto los Wood como los Cardone venían haciéndolo hace años, y ahora que se mezclaron, aseguran que la armonía se ha mantenido. “Somos como una familia feliz, claro que discutimos porque a todos nos apasiona lo que hacemos, pero finalmente nos potenciamos”, cuenta Macarena.